sábado, abril 18, 2015

El fuego purificador

Dicen que el fuego purifica y la cremà está llena de simbolismo: quemar lo viejo para empezar purificado.
Todo comenzó cuando, hace unos siglos, los carpinteros quemaban la madera sobrante que ya no servía. Como su patrón era San José, hacían las hogueras en conmemoración a él. De los trozos sobrantes de madera pasaron a quemar muebles viejos. Hasta que un día a alguien se le ocurrió disfrazar los muebles y hacer caricaturas. Ahí está el origen de las fallas.
El ninot que se ha salvado de la quema ha sido el Santo, que ha recorrido la plaza, llenísima de gente. La originalidad está en que una falla en directo aquí es algo novedoso. Los valencianos han puesto el listón muy alto.

Las fallas se construyen de cartón piedra, corcho y madera, sobre bloques de hormigón dispuestos en posición horizontal (para que el fuego vaya hacia arriba) y finalmente se ayuda con un poco de gasolina. 

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