Hace una semana a esta hora estábamos quemando la falla dedicada a los administradores de fincas. Básicamente era un edificio, parodia de una comunidad de propietarios, donde incluso se había parado el ascensor.
Hoy, cuando pasaba por la plaza del ayuntamiento, y he visto el vacío he sentido una especie de nostalgia.
Al final, lo que nos queda es el recuerdo. Fue tan espectacular que aún se me pone la piel de gallina.
Lo mejor de todo es que he hecho algunos amigos en Valencia que son encantadores. Y quizás no hablemos a lo largo de un año entero, pero el año que viene volverán a estar aquí y nos podremos tomar unos vinos, quizás al sol de las gaitas.
Es que el año que viene la fiesta la organizará el Colegio de Galicia.

1 comentario:
La fiesta siempre trae nuevas amistades.
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