sábado, febrero 14, 2015

"Gru 2, mi villano favorito"

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Sigo en mi temporada de recuperación cinéfila, y en esa ocasión he elegido la segunda parte de Gru, más que nada porque son películas que me sacan alguna carcajada, y necesito reírme.
La secuela no está tan bien como la segunda, quizás porque se ha introducido un ingrediente que, a mi modo de ver sobra: el amor.
En esta ocasión Gru se enamora de Lucy, una espía de una asociación anticriminal que se dedica a acabar con los villanos, sólo que Lucy comprende que Gru es bueno, que podría robar la luna, pero nunca asesinaría a nadie.
Cuando roban de un laboratorio secreto en el Ártico un suero mutante, la asociación anticriminal intenta que Gru se asocie con ellos para encontrar el suero mutante. Mientras, Gru se implica en su vida como padre, sin darse cuenta de que los 'Minions' están desapareciendo. También el Dr. Nefario se marcha porque le han ofrecido un trabajo donde las actividades criminales le dan vida, ya que él no quiere dedicarse a fabricar mermeladas.
Gru se introduce en un centro comercial y allí coincide con Eduardo, el propietario de un restaurante mexicano, que le recuerda a un villano de varias décadas atrás, el Macho, aunque recuerda que se introdujo en un volcán cargado de explosivos. Gru comprende que sólo simuló su propia muerte y, aunque no tiene pruebas, sabe que Eduardo es el villano que están buscando, y además le está capturando a los "Minions" para utilizar con ellos el suero mutante.

Cuando los adorables "Minions" se convierten en monstruitos morados indestructibles me he acordado, inevitablemente de los Gremlins, sobre todo cuando se convierten en malos. Hay grandes similitudes.

Otro de los momentos entrañables es cuando Gru se levanta por la mañana y comienza el día feliz porque se ha enamorado. Va por la calle como Pharrell Williams en su videoclip, mientras Happy suena de fondo.
Anoche no estuve a comprobarlo, pero hoy tenía que comprobar si era Florentino Fernández el que dobla a Gru, y así es. Simplemente genial.

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