sábado, febrero 28, 2015

El jilguero

Resultado de imagen de el jilguero donna tartt
Hacía tiempo que no me sentía tan a gusto con una novela. Con sus más de mil páginas, El jilguero es un libro para disfrutar. Y cuando una novela es buena hay que decirlo bien alto. Porque esta novela no es que sea buena, es que es una obra maestra.
Quizás puede echar para atrás sus dimensiones, pero en el momento en que la coges y empiezas a leer, cuando te metes en la historia, no puedes parar de leer.

Me apunté a la iniciativa del Tarro-Libro (por cada libro, un euro), pero aquí he puesto 4 euros, y no me he fijado en las dimensiones, sino que ha sido por la calidad del libro. Es obvio que para mí no es tan importante llegar a leer cien libros al año, pues prefiero que sean veinte que merezcan la pena, y si consigo encontrar novelas como ésta, habrá merecido la pena disfrutar con sus lecturas.

Antes de comenzar a hablar de la trama como tal, quería hacer un 'previo' sobre la portada. Cuando lo compré no me había dado cuenta, pero al enviar una foto de la novela por whatsapp vi el efecto óptico, pues parecía que la pasta del libro está realmente rota, un buen precedente de lo que nos podemos encontrar en sus páginas.

La novela tiene un protagonista singular, y es sin duda el cuadro de Carel Fabritius, El jilguero, un lienzo real para contarnos una historia ficticia. Toda la novela gira alrededor de este cuadro. El lector curioso, como yo, buscará la imagen del lienzo para deleitarse con la fuerza que brinda el pajarillo esposado, que nos dan ganas de otorgarle la libertad. Y es que la fuerza de la novela se encuentra en la vida que da el jilguero del cuadro, en una naturaleza muerta, que nos recuerda la soledad de uno de los personajes, el acercamiento a la muerte, la cadena del pájaro que mira directamente a los ojos del espectador. El jilguero que está ahí, lleno de vida, recordándonos que la vida es breve. Sin duda, es un cuadro magnífico.

La novela comienza en un hotel de Amsterdam. Theo Decker, el otro protagonista junto al cuadro que da título al libro, se acuerda de su madre. Y ahí empieza la verdadera trama, cuando hace un repaso de su vida hasta que llega al motivo por el cual se encuentra en ese hotel.
Theo Decker iba a recibir una amonestación en el colegio y había salido de su casa acompañado de su madre, pero como iban con tiempo, la madre, una gran amante del arte, decide entrar a ver una exposición en el Metropolitan Museum of Art, de Nueva York. En cierto momento, Theo sigue los pasos de una niña pelirroja que va acompañada de un anciano y entonces ocurre una catástrofe. Cuando Theo despierta entre los escombros ve cuerpos por el suelo, polvo y silencio, hasta que el anciano le llama la atención y le da un anillo, le dice unos nombres (Hobart y Blackwell) y le señala el cuadro de El jilguero para que lo coja. El anciano muere delante de Theo y el muchacho, a sus diez años, busca sin éxito a su madre. En una bolsa del museo lleva el cuadro y cuando sale al exterior le explican que han estallado varias bombas y que por eso los equipos de emergencia estaban tardando en entrar: podía haber más bombas. Theo sólo quiere saber dónde está su madre, así que decide ir a su casa a esperarla.
Pero quienes llegan a su casa son un hombre y una mujer de los servicios sociales que le quieren llevar a un hogar de acogida para huérfanos. Theo se niega, les explica que desconoce el paradero de su padre y que no tiene relación con sus abuelos, así que cuando le proponen ir a casa de alguien, él no duda en dar la dirección de los Barbour. Andy Barbour iba a su clase y la familia Barbour tiene gran estabilidad económica. Los de los servicios sociales le dejan allí temporalmente y a Theo le tratan como un hijo más. En el vacío que siente tras la muerte de su madre, se acerca a Hobart y Blackwell, una tienda de antigüedades, donde se hará amigo del anciano restaurador de muebles que era socio del que había fallecido en el museo, Hobart, e incluso descubrirá que la niña pelirroja, Pippa, se encuentra en la casa enferma, pero que una tía se la va a llevar consigo hasta que se recupere.
Poco tiempo después aparece su padre con una explosiva mujer, Xandra, a los que tiene que acompañar al piso donde había vivido hasta hace poco con su madre. Allí tiene que recoger algunas cosas, entre ellas el cuadro, porque en unas horas cogerán un avión hasta Las Vegas.
Los años que pasa en casa de su padre y Xandra, Theo no vive como un hijo, ya que su padre y la amante de éste apenas están pendientes de él. Theo ha descubierto que su padre vive de los beneficios que le aporta el juego en algunos casinos de la ciudad, pero sabe que es mejor no darle conversación cuando es evidente que ha tenido pérdidas. Xandra, por su parte, trabaja en un restaurante y apenas tienen relación.
En el instituto se hace amigo de Boris, un joven ucraniano que habla varios idiomas, con el que pasará largas horas. Con él comenzará a pasar largas tardes bebiendo e introduciéndose en las drogas. Boris, además, prefiere pasar el tiempo en casa de Theo porque su padre le maltrata físicamente.
Un día, un hombre llama al timbre y Theo comprende que su padre tiene problemas. Incluso le obligará a hablar con un abogado de Nueva York para que le dé dinero para tapar algunos agujeros. El dinero que su madre le había dejado para los estudios y que administraría él hasta que Theo fuera mayor de edad. Sin embargo, Theo no llegará a hacer nada al respecto, porque unas horas después una llamada a la casa les informará de que su padre ha tenido un accidente de coche y ha perdido la vida.
Theo sabe que no se puede quedar con Xandra, así que decide marcharse a Nueva York. Intenta convencer a Boris para que vaya con él, pero su amigo le dice que no puede marcharse. Como Theo quiere llevarse al perro, Popper, opta por coger el autobús que le dejará en Nueva York varios días después.
Cuando llega a su antigua ciudad lo ve todo muy cambiado. Ni siquiera es la ciudad segura de la que se marchó. Al principio quiere ir a casa de los Barbour, pero finalmente opta por llamar a la puerta de Hobart, donde también se encuentra Pippa de visita. Theo está enamorado de Pippa desde que la vio en el museo, pero comprende que es una persona inalcanzable.
Hobart le permite quedarse en su casa y Theo aprenderá el oficio de restaurador, pero se le darán mejor las ventas de muebles antiguos, por lo que volverá a abrir la tienda y sacará pingües beneficios. Sin embargo, la frontera entre lo legal y lo ilegal es casi invisible, por lo que a Theo le costará muy poco franquearla y convertirse en un estafador que vende muebles antiguos de valor incalculable como si fueran versiones originales.
El cuadro se encuentra escondido en la caja fuerte de un almacén, o eso creía. Un día se encuentra de nuevo con Boris, que le hace una confesión espeluznante: Boris le robó el cuadro en una de las borracheras en su casa, de las que Theo no recordaba nada. Todos esos años Boris ha sido quien ha tenido el cuadro, pero ahora no lo tiene. Cuando Theo comprueba que es cierto no quiere hablar con él, pero vuelve a salir por las calles neoyorkinas con Boris, que le termina convenciendo para ir a Ámsterdam a recuperarlo.
Aquí se juntan las dos historias y llegados a este punto, Theo no tiene pasaporte para regresar a casa, Boris ha desaparecido, los periódicos hablan de algunos asesinatos en los que los dos amigos están implicados, pero nadie les ha descubierto... Y hasta aquí puedo contar.

En cuanto al estilo, es un libro que está muy bien escrito. Minucioso en los detalles, ameno en las descripciones, con interrupciones conversacionales, un estilo ágil y fresco, que nos hace vibrar. Y los personajes son magistrales.
Por una parte, tenemos a Theo Decker, un muchacho de una agilidad mental tal que parecía encaminado a estar en una oficina ganando mucho dinero gracias a su inteligencia. Eso si le hubiera educado su madre. Pero la vida se le tuerce cuando pierde a su madre. Si se hubiera quedado a vivir con los Barbour nos hubiéramos encontrado con un muchacho dócil, educado y agradecido con la familia que le acoge. Pero aparece su padre, que no es que sea una mala influencia para él, sino que no se ocupa de su educación y el joven se desvía de lo lícito, tanto que el cúmulo de ilegalidades que hace en su vida (comenzando por el robo del cuadro y terminando por apretar el gatillo de una pistola, pasando por la estafa, la mentira y la drogadicción) termina estallándole. Sin embargo, es afortunado, porque se va a ir de rositas, como si nada de lo narrado le hubiera ocurrido a él, y va a volver a encontrar el buen camino.
Boris es un personaje peculiar. No es que sea malo, pero la situación de idas y venidas de un país a otro debido al trabajo de su padre, las influencias de la rigidez rusa, los malos tratos que recibe, le convierten en un joven que termina por no tener miedo a nada. Valora la amistad, y traicionará esa amistad por codicia, pero pasados los años comprenderá que es más importante la amistad, por lo que intentará recompensar al amigo al que traicionó.
Hobart, por su parte, es el anciano bonachón con una integridad absoluta y una personalidad impoluta. Cuando descubre lo que ha hecho Theo, le perdona e incluso se autoinculpa él. Es adorable. Ve más que el resto de los personajes, por esa experiencia de la vida que tienen las personas entradas en años, y con sólo mirar a Theo a los ojos es capaz de reconocer si ha hecho algo bien o mal, e incluso si está enamorado o triste.
Pippa es una chica misteriosa. Como no quiere revivir la tragedia del museo intenta alejarse de todo aquello que se lo recuerda, incluso de Theo, aunque sienta por él algo que no nos deja ver a lo largo de la novela. En Theo ve inestabilidad, y ella busca alguien que le dé estabilidad y seguridad.

Hay otros muchos personajes dignos de mención. Y me pasaría horas hablando de esta novela, pero en algún momento tengo que parar...

LA AUTORA:


Resultado de imagen de donna tartt
En 1992 Donna Tartt se dio a conocer al gran público con El secreto, una primera novela que sirvió para situar a la autora en las filas de los clásicos contemporáneos. Tras el éxito deslumbrante de aquella propuesta, transcurrieron once años de silencio. Hubo entonces quien pensó que Donna Tartt pasaría a la historia por ser la autora de una sola y magnífica novela, pero a principios de 2003 la gran escritora sureña volvió a triunfar en su país y en toda Europa con Un juego de niños. Ahora, al cabo de otros once años, aparece El jilguero, una nueva novela que la crítica y el público han aplaudido con fervor.
Al hilo de la publicación de El jilguero, Lumen rescata las dos obras anteriores, que vuelven a las librerías para todos los amantes de la buena literatura.
Esta novela ganó el Premio Pulitzer 2014.

EL LIBRO:

Título original: The Goldfinch
Autora: Donna Tartt
Traductora: Aurora Echevarría
Editorial: Lumen (9ª edición, septiembre de 2014)
Número de páginas: 1148
ISBN: 978-84-264-2243-9

Valoración: 10/10

RETOS:


4 comentarios:

Angela Leon dijo...

Pues lo tengo esperando en la,estantería pero lo veo tan tocho, que siempre retraso su lectura. Le daré un empujón después de ver tu reseña.

Bs.

Cova dijo...

Me alegra de que a ti te haya gustado. Ya te comenté que a dos de mis amigas les pareció aburrido, pero por suerte no a todos nos gusta lo mismo :)

Un beso y buen comienzo de semana :)

K dijo...

Está muy bien escrito, la verdad.

Ángela, a mí también me daba respeto cogerlo, sobre todo porque no podía llevarlo en el bolso por sus dimensiones (en estos momentos me acuerdo de que no sería tan mala idea hacerme con un Kindle, pero sigo teniendo mis reparos al respecto). Está genialmente escrito.

Cova, yo no lo considero un libro aburrido. A veces, hay parrafadas muy descriptivas que pueden dar la sensación de pesadez y aburrimiento, porque las descripciones son minuciosas, pero justamente en ese detallismo está la esencia del libro. Buff, es una obra maestra.

mar dijo...

La verdad es que este libro me apetece un montón, me gusta mucho la escritora de la que ya leí sus otras novelas: El secreto y Juego de niños. Besinos.