Cuando los almendros vuelvan a florecer dentro de unas semanas siempre habrá alguien que no podrá contemplarlos. Mi tío ya no paseará bajo las ramas llenas de flores blancas y rosas. Ya no podrá disfrutar de la próxima primavera.
La gente sigue viniendo a mi oficina y me lo recuerda, me dan un abrazo y me regalan unas palabras de ánimo. A veces, siento que me desmorono, pero intento reponerme, intento que no fluyan las lágrimas delante de la gente. Me lo guardo y, cuando estoy sola, como ahora, vuelvo a recordarle, siento el peso de la pérdida, del vacío.
No sé cuántas veces he pensado que hace una semana, mi tío seguía con nosotros. Tan sólo una semana. Y cómo cambian las cosas en unos pocos días.
La flor del almendro me produce nostalgia.
La gente sigue viniendo a mi oficina y me lo recuerda, me dan un abrazo y me regalan unas palabras de ánimo. A veces, siento que me desmorono, pero intento reponerme, intento que no fluyan las lágrimas delante de la gente. Me lo guardo y, cuando estoy sola, como ahora, vuelvo a recordarle, siento el peso de la pérdida, del vacío.
No sé cuántas veces he pensado que hace una semana, mi tío seguía con nosotros. Tan sólo una semana. Y cómo cambian las cosas en unos pocos días.
La flor del almendro me produce nostalgia.

2 comentarios:
Un beso enorme
Gracias.
Hay momentos en que necesito sacarlo fuera y, si puedo, lo escribo.
Va... poco a poco, intentando aceptarlo.
Besos.
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