Entre los usuarios de Facebook y Vimeo en los últimos días se hacía eco un vídeo magistral. Con música de fondo de Leiva, nos encontramos un escenario peculiar en los pasos de cebra madrileños.
Hace unos días, los más madrugadores, que iban a su respectivo trabajo o a sus aulas en la Universidad, se encontraron con algunos versos repartidos por las calles del centro de Madrid, unas frases de un romanticismo supino, capaces de sonsacar una sonrisa a cualquier peatón que mirara hacia el suelo, porque algo es cierto, y es que estos versos podían despertar la curiosidad de cualquiera y hacerle parar un minuto de su ajetreo diario. Estoy segura de que cualquier peatón, al leer uno de estos versos, iba un poco más feliz adonde quiera que fuera unos minutos después.
Y es que quien imaginó decorar las calles de Madrid de esta forma no sólo en un gran artista con una profunda imaginación, sino que sus motivos eran llevados por el corazón. Y eso es lo que hace grande su obra.
Nada de esto tendría sentido si los lugares donde se ubican estos versos no hubieran sido estratégicos. Es decir, habían de colocarse en lugares céntricos de Madrid, lugares por los que cada día pasan miles de personas, pues al final el arte en sí mismo está diseñado para llegar al máximo número de personas. Las frases no se encuentran en rincones ocultos, sino a la vista de todo el mundo: en la Castellana y Gran Vía, cerca de los puestos de flores de Tirso de Molina, en el mercado de Tribunal, La Latina o Lavapiés, cerca de la Almudena, junto a los bancos del Dos de Mayo y Chueca. Esta vez, los pasos de cebra dejan volar los sentimientos desconocidos de los miles de peatones que sonsacarán una sonrisa al mirar el suelo y encontrar la poesía que necesitaban a las monótonas horas que tiene por delante.
1.-A veces reírse es lo más serio (Calle Segovia)

2.-Duerme menos y sueña más (Calle Fuencarral)

3.-Estás en mi lista de sueños cumplidos (Calle Mayor esquina Bailén)

4.-Fuimos a hacer el amor y parece que volvimos de la guerra (Calle Mejía Lequerica esquina Carranza)

5.-La silueta del pecado diseñada para mí (Calle Augusto Figueroa esquina Hortaleza)
1.-A veces reírse es lo más serio (Calle Segovia)

2.-Duerme menos y sueña más (Calle Fuencarral)
3.-Estás en mi lista de sueños cumplidos (Calle Mayor esquina Bailén)

4.-Fuimos a hacer el amor y parece que volvimos de la guerra (Calle Mejía Lequerica esquina Carranza)
5.-La silueta del pecado diseñada para mí (Calle Augusto Figueroa esquina Hortaleza)

6.-Lo mejor no ha pasado ni está por venir. Está pasando (Calle Farmacia esquina Fuencarral)

7.-Magia en las pisadas... (Calle Toledo)

8.-Me sentí astronauta perdido en tus lunares (Calle Blasco de Garay esquina Menéndez Valdés)

9.-Mi alma la tripula el viento de tu respiración (Calle Toledo)
10.-Mi más sentido bésame (Calle Reyes)

11.-No hay imposibles, sólo improbables (Calle Fuencarral esquina Manuela Malasaña)

12.-No hay mejor skyline que verte tumbada (Calle Santa Cruz de Marcenado esquina Conde Duque)

13.-No hay mejores brindis que los que hacen tus pestañas (Calle San Bernardo en la Glorieta de Ruiz Giménez)
14.-Perdona rápido, agradece lento (Calle Amaniel esquina Noviciado)
15.-Que la línea que más cuides sea la de tu sonrisa (Calle Mejía Lequerica esquina con Travesía Florida)
16.-Si el mundo está del revés, habrá que buscar cordura (Gran Vía de San Francisco)

17.-Te comería a versos (Calle Santa Cruz de Marcenado esquina San Bernardo)

18.-Te haré el humor hasta llegar al orgasmo (Calle Baltasar Gracián esquina Alberto Aguilera)
19.-Todos tus pasos son mis alas (Calle Prim esquina con Barquillo)

20.-Tú, la longitud de mi debilidad (Calle Arapiles con Vallehermosos)
21.-Volaremos sin movernos (Carrera de San Francisco)
22.-Vuelan palabras lentas. Hacen manitas bajo la ciudad (Plaza Tirso de Molina)

Veintidós frases distribuidas en veintidós sitios del centro de la capital con las que puede toparse cualquier peatón que, seguramente, prodigará una sonrisa furtiva.
Los creadores de esta iniciativa no dan muchas pistas y la razón para ello son las multas. Se trata de un "acto de amor de artistas y poetas por nuestro querido Madrid". Fuentes del sector del arte urbano en Madrid ven tras esta acción a Boa Mistura, colectivo de artistas madrileños a los que hace un tiempo pillaron con las manos en la masa realizando una acción repintando la pintura gris con la que el Ayuntamiento suele tapar las obras de arte urbano. Les supuso una multa de 6.000 euros (de la que al final se libraron por un defecto de forma). Pero estas multas van en aumento, por lo que si les vuelve a pasar la cuantía sería duplicada.
Estas intervenciones están pensadas para que las vea el peatón y no llegan a invadir la calzada. El tamaño de la letra se adapta en cada caso al espacio del paso de cebra.
El colectivo Boa Mistura (en portugués, 'Buena Mezcla'), con sede en Madrid y proyectos internacionales tan llamativos como colorear las favelas de Brasil, busca con sus obras "ser una herramienta para transformar la calle y crear vínculos entre las personas".
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