lunes, octubre 13, 2014

Empezando la semana

Hay semanas que comienzan mejor que otras. Y quizás ésta sea una de esas semanas. Lo cierto es que, aunque extraño, me he levantado con el primer pitido de la alarma del móvil, cuando todos los días la voy posponiendo cinco minutos más hasta que llega el último momento en que ya es inviable posponer un poco más, so pena de no llegar a la hora. He desayunado sentada, lo que habitualmente no suelo hacer muchos días, y después he estado un rato leyendo hasta que ha llegado la hora de marchar.
El día ha sido largo, pese a todo, y aun así me siento bien. Hay una especie de magia en el aire... Ni siquiera voy a vincular esta sensación con el amor y algo de amor hay también...
Sigo leyendo Nueva York, de Edward Rutherfurd. Si tuviera más disponibilidad y tiempo para mí, ya estaría acabado hace tiempo. Es una lectura densa por cuanto hay infinidad de momentos históricos vividos desde dentro por los personajes, por eso a veces tengo que hacer una pausa y leo otras novelitas más ligeras. Pero la narrativa del autor engancha, aunque a veces necesite parar porque el libro es largo. Hoy, además, he comenzado a leer otro libro, Jaque a la dama, a ver si vacío algo más la estantería. En realidad tengo algunos premios Planeta antiguos por aquí y éste lo puedo llevar en el bolso sin que pese mucho.
También tengo la revista del Círculo de Lectores por ahí, pero en realidad no me apetece nada comprar libros ahí. Volveré a darme de baja otra vez... en cuanto me llame alguien de Círculo de Lectores.

Mi historia con el Círculo de Lectores es larga, tanto como cuando le hicieron a mi padre socio y, de rebote, me hice yo. Al ser menor de edad, falsificaba su firma. Recuerdo que si no comprabas un libro por entonces, te cobraban 800 de las antiguas pesetas al bimestre y se iba acumulando, hasta que el saldo acumulado sobrepasaba el precio del 'libro del mes'. Entonces te lo mandaban. El libro del mes solía ser un libro que hubiera visto la luz poco tiempo antes. A mí me gustaba ese sistema, pero... claro, estoy hablando de un mundo en el que internet estaba a años luz. Después me marché a estudiar a Salamanca y, cuando llegaba a casa, tenía la revista de la que, si no se había pasado el plazo, solía comprar algún libro.
Entonces pasaron los años, yo dejé de lado el Círculo de Lectores, más que nada porque en Salamanca tenía todas las librerías que podía desear y cualquier libro al alcance de la mano. Entonces se pusieron pesados. Por aquel entonces aún teníamos teléfono fijo en casa y llamaban desde el Círculo de Lectores a cualquier hora. En principio era para que te apuntaras a una colección o para que compraras algún libro, luego te decían que tenías que pedir obligatoriamente un libro. Yo veía que la situación estaba cambiando, pero me resultaba indiferente. Eran los tiempos de las nuevas tecnologías y yo sabía que internet me podía ofrecer incluso libros descatalogados. Les pedí que dejaran de llamar, que me dieran de baja si querían, pero que no iba a comprar libros. Yo creo que cuanto más me llamaban más desidia me daba pedir libros en el Círculo.
Entonces llegó un verano en que, cuando cogí el teléfono, simplemente me quedé anonadada: Querían venderme un seguro de vida. Yo, que me veía tan llena de vida, tan joven... Eso fue la gota que colmó el vaso. Cuando te llamaban empresas vinculadas a Círculo porque les habían dado tus datos. Escribí una carta a Barcelona y me di de baja, aparte de a mi padre. Y dejaron de llamar por teléfono.

Después me han ofrecido volver a ser socia en numerosas ocasiones, y me he negado siempre... hasta el verano pasado, cuando una chiquita muy simpática entró en mi oficina. Y me "vendió la moto" de una manera especial, diferente. Le expliqué lo que no me gustaba de Círculo, por qué me tuve que dar de baja, le dije que para cuando las novedades llegaban a Círculo yo ya podía haber comprado algunas de ellas en alguna librería, que no quería que me obligaran a comprar libros cada dos meses y que no me gustaba que se cambiaran las portadas a como eran en la editorial original. Le dije que compraba (y compro) libros en la Casa del Libro y que nunca me ha vinculado ni obligado a comprar X libros cada X tiempo. Me explicó que eso ya en Círculo tampoco ocurría -cosa cierta-.
Y le expliqué que en mi trabajo el tratamiento de los datos de los clientes es muy importante, por lo que mi condición era que mis datos personajes no transfirieran a otras empresas (relacionadas o socias del Círculo). Que en el momento en que me llamaran para "venderme otro seguro de vida" me marchaba de nuevo.
En realidad, no tenía ninguna gana de hacerme de nuevo del Círculo, pero lo hice por aquella chica tan simpática. Ella cumplió su parte, porque mis datos no han transferido. Y yo, de vez en cuando, compro algún libro.
A veces, hay gente que nos cae bien y entramos en un círculo (valga la redundancia) que teníamos olvidado. En realidad, al comercial que me trae la revista ya le he dejado caer que me daré de baja en unos meses. Simplemente, hace tres décadas la vida era diferente, y desde mi punto de vista, habiendo probado de nuevo, creo que Círculo se queda obsoleto al lado de otros negocios on-line, aparte de que no tiene tanta variedad como se puede esperar. Por ejemplo, en la última revista, que me la trajeron la semana pasada, me dijo el comercial que tenían el último de Ken Follett, aunque no apareciera. Para entonces yo ya tenía El umbral de la eternidad, pero no sólo eso, es que sabía que se publicaría en septiembre desde hace meses, ¿quién me dio la información? La Casa del Libro, mediante ese boletín literario que envía al correo electrónico.
El número limitado de libros en Círculo hace que prefiera comprar en otras tiendas, como Casa del Libro o Cyberdark. Porque en ellas escribo casi cualquier título y lo encuentro (incluso en otros idiomas).
Tampoco me gusta la tendencia de Círculo a cambiar algunas portadas. Aunque esto es secundario, generalmente si se te ha quedado grabada en las retinas una portada nueva, de un primer vistazo la encuentras en la revista.
Soy un poco crítica con Círculo. Tendría que preguntar si me han mantenido la antigüedad. Estuve quince años y crecí con la revista, pero cuando el mundo avanza en un mundo tecnológico, todo lo demás tiene que ir evolucionando también. Después de un año largo como socia de Círculo, puedo decir que aunque ha habido algunos cambios, no son grandes cambios, y que no está a la altura de otras librerías telemáticas que están muy evolucionadas. Ciertamente veo a Círculo algo estancado, y pese a mi crítica, un poco de tristeza sí me produce.

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