jueves, octubre 23, 2014

Ese "nunca dejes de soñar"

Lo importante es que nunca dejemos de soñar. Recuerdo cuando hace un año ese ángel de mirada perfecta quedó conmigo para ver y medir mi nueva vivienda. Pese a que estábamos en un piso destartalado, estábamos los dos solos y eso nos daba cierta intimidad.
Recuerdo casi como si fuera ayer, cuando me acerqué a él y le dije cuánto me iba a cobrar por la visita, medir, su tiempo y los planos que me hizo después. Se ruborizó por el acercamiento inesperado y me dijo que no me iba a cobrar.
Un mes después le regalé un mini-iPad. Me dijo que no lo podía aceptar, y tuve que abrirlo delante de él. "Ya no se puede devolver, porque está personalizado". Cuando vio su nombre completo y esa frase, nunca dejes de soñar, no daba crédito. "¿Ves? Ya no se puede devolver, porque pone tu nombre".
Daría un mundo por verle sonreír unos minutos cada día, pero me consta que es tan serio, que a veces tengo que recordarle que nunca deje de soñar.
Hace un año... y parece que fue ayer. Pero ahora estamos mucho más unidos. ¿Quién lo iba a decir hace cinco años...? 

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