
Al final me voy a terminar enganchando a la moda de los Book Tags, pero lo cierto es que algunos de ellos son interesantes.
En esta entrada relacionaré
algunas novelas con cuentos clásicos de ayer y hoy.
1.- La tortuga y la liebre: Un libro que leíste muy rápido y otro que
tardaste mucho en leer.
Por su lenguaje y simplicidad,
quizás debido a que nos encontramos en la mente de un niño de diez años, no me
llevó más de unas pocas horas leer El niño con el pijama de rayas, de John Boyne.
Por ser una especie de documental
escrito y porque la acción era muy lenta, me costó mucho tiempo leer La prisión blanca, de Alfred Lansing,
sobre la primera expedición que se realizó para cruzar el Polo Sur de Este a
Oeste.
2.-Los tres cerditos: Una trilogía que, en un principio, no te acababa
de convencer pero, finalmente, se ganó tu corazón.
Los ojos amarillos de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas y Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, de Katherine Pancol.
No es que me desagradara el
primer volumen, pero me resultaba un poco extraña debido a esa profusión de
personajes que, en un principio, no tenían ninguna relación. Finalmente, cuando
ya se constatamos los vínculos entre unos y otros estas tres novelas se merecen
especial atención. Además, el estilo de la autora se hace a veces un tanto
pesado, hasta que se le pilla el tranquillo.
3.- Blancanieves: Un libro para el que tenías muchas expectativas y que
terminaste odiando.
El guardián entre el centeno, de Salinger. La verdad es que había
leído tan buenas críticas de este libro que lo leí y no me pareció nada del
otro mundo, de hecho no me gustó. Es curioso, porque aparece en cualquier
listado de libros clásicos o que merecen leerse, pero la verdad es que a mí me
aburrió y, por descontado, no lo recomendaré como una lectura que merezca la
pena.
4.- Peter Pan: Un libro que has leído muchas veces pero del que nunca
te cansas.
No acostumbro a releer libros,
pero si tuviera que elegir uno, sería cualquiera de Ken Follett.
5.- El libro de la selva: Un libro que perdiste o tuviste que tirar por
algún motivo.
El conde de Montecristro, de Alejandro Dumas. Lo presté a un amigo
que cuando lo terminó había empezado a salir con una amiga mía, se lo dio a ella,
pero al dejar el Colegio nos distanciamos y cuando quedábamos no era plan de ir
con el libro de más de mil páginas a todos los sitios. Ella era asturiana, así
que desconozco si el libro se encuentra en Asturias o en Salamanca, pero a La
Rioja conmigo no regresó.
Es uno de mis libros preferidos. Estuve
buscando la misma edición y no la encontré, por lo que al final volví a
comprarlo en otra edición menos voluminosa. Desde entonces no presto libros,
alegando una máxima que a la gente incluso le resulta graciosa: “Los libros son
orgullosos: una vez que los dejas ya no vuelven”.
6.- La bella durmiente: Un libro que hizo que te durmieras mientras lo
leías.
El clan del oso cavernario, de Jean M. Auel. El primer libro de la
saga era muy descriptivo sobre los usos de la Prehistoria, a veces era tan
soporífero que incluso estuve a punto de dejarlo de leer. Menos mal que no lo
hice porque la saga merece mucho la pena.
7.- La dama y el vagabundo: Tu romance literario favorito.
No hay historia literaria que nos
haga sentir algo así como lo que sentimos al leer Romeo y Julieta, de Shakespeare. He leído historias románticas,
pero ninguna la iguala. Quizás se acerca un poco Tristán e Iseo (anónimo; leyenda de tradición oral), y es que
además de un clásico de hace siglos, es también un romance trágico.
8.- Alicia en el País de las Maravillas: Un mundo literario donde te
gustaría vivir.
Aquí tengo un amplio abanico de
posibilidades, entre los que se encuentran los libros de la Dragonlance (Leyendas de la Dragonlance), los libros
de Canción de Hielo y Fuego, de
George R.R. Auel y el mundo de fantasía de Harry Potter.
Ya sé que son mundos un tanto
peligrosos –al menos los dos primeros-, pero también son fantásticos, por lo
que a veces lo real no siempre es real. Me hechizan esos mundos y que haya
autores con una imaginación tan portentosa como para crearlos.
9.- La Cenicienta: Un libro/ saga/ trilogía que todo el mundo ama pero
que tú odias.
La trilogía de Cincuenta sombras de Grey, la trilogía
de Los juegos del hambre y cualquiera
de los libros (muy comerciales todos ellos y merecedores de la hoguera) de Dan
Brown, como El Código da Vinci o Ángeles y Demonios.
10.- Bambi: Un libro que te dejó sin lágrimas.
El otro árbol de Guernica, de Luis de Castresana. Es tan
enternecedor que se te cae la lagrimilla de principio a fin.
11.- Tarzán: Libro poco conocido
que descubriste por casualidad.
Calle Berlín, 109, de Susana Vallejo. Simplemente entré en una librería a por un libro en concreto y esta novela estaba en el lugar por donde yo iba a pasar. En principio me llamó la atención la portada y después disfruté mucho de su lectura. Ni siquiera tenía publicidad y es una verdadera joya.
12.- El flautista de Hamelín:
Libro/ saga/ trilogía que leíste por moda.
Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. En realidad, compré la trilogía entera cuando ya estaban los tres libros a la venta. Llevaba meses viéndolos en todas las librerías de Salamanca y no me decidía a comprarlos, pero finalmente leí el resumen y empecé a leerlos. Lo leí entonces porque se habían puesto de moda y todo el mundo hablaba de esta trilogía y del aura de misterio al haber fallecido el autor sin ver publicada la trilogía entera. Lo cierto es que si el primero me gustó muchísimo, no ocurrió lo mismo con los otros dos volúmenes, pero en general es una trilogía entretenida.
13.- La sirenita: Un libro que te
dejó sin palabras.
Guerra y Paz, de Lev Tólstoi. Quizás sea un libro que durante décadas se pasa en cualquier librería cogiendo polvo sin que nadie se digne a cogerlo y comenzar su lectura y, de hecho, a mí me ocurría eso hasta que un día cogí el enorme volumen y lo metí en la maleta. Nunca me arrepentiré de haberlo hecho. El de Tólstoi es uno de los mejores libros que he leído, tanto como para estar durante meses, tras su final, en un ciclo en que ninguna novela me llenaba lo suficiente, porque no había ninguna novela que, desde mi punto de vista, estuviera a la altura. Es todo un clásico, pero es una obra maestra. Y esto lo puedo decir de muy pocos libros.
14.- El jorobado de Notre Dame:
Un libro que hizo que te encerraras en tu habitación hasta terminar de leerlo.
Los colores olvidados y otros relatos ilustrados. Como es un libro ilustrado se lee rápidamente, pero es cierto que me enclaustré en mi habitación, con un resfriado terrible, y decidí disfrutar del libro. No tardé nada en acabarlo y un tiempo después llegaría la segunda parte.
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