viernes, octubre 17, 2014

Al terminar el día

Pasaban pocos minutos de las once de la noche cuando he escrito un whatsapp, ya que esta tarde tenía una reunión y no contaba con la ausencia de esa persona, que ya me ha dicho que estaba fuera. Pero hay afortunados, o en este caso un afortunado, que siempre recibirá la información de primera mano. Ya le adelanto por teléfono los asuntos de la comunidad donde él no vive pero tiene una propiedad. Al menos me he asegurado de que mañana sí que vaya y quizás nos tomemos algo al terminar.
Pues si no le adelanto a él la información...
Generalmente a la gente en las comunidades que viene a preguntar qué se habló en una reunión donde estuvieron ausentes tengo que decirle que espere al acta, pues obviamente no cuento con tiempo material para adelantar toda esa información a tanta gente. Reciben una convocatoria, ellos eligen ir o no ir, pero si no van no voy a resumir a cien personas (por decir un número) lo que se ha hablado en tres horas. "Ya le llegará el acta", les digo.
Simplemente, hay una única persona a la que le informo de todo. Ocurrió lo mismo la semana pasada en la reunión de garajes, que cuando terminé le informé; hoy en la zona privada le he hecho un resumen, y finalmente me ha preguntado a qué hora es la reunión de portal mañana.
Hay personas a las que simplemente podemos regalar el mundo. Aun siendo larga la reunión de mañana, será breve, porque al estar él a mí me sabrá a poco, porque las horas vuelan estando él.

Recuerdo hace unos meses, cuando el día de su cumpleaños, en pleno verano, me senté en el jardín para felicitarle y, recién revisada la documentación de su comunidad, le dije: "No llevamos ni un mes y cada vez que levanto una piedra me sale un sapo". "¿Por qué dices eso?", me preguntó. Y entonces estuve una hora hablándole de todas las irregularidades que nos habíamos encontrado, que no son tantas -ahora que lo pienso-, pero entonces me encontré de golpe con varias cosas inesperadas.

Si fuera más atrás, recuerdo la noche que tomábamos cervezas, en esos momentos en que estás en un bar, y aunque esté plagado de gente únicamente estaba él. Recuerdo cuando le reproché a ver qué tipo de amigo era que nunca me había preguntado cuánto cobraría de comunidad y me dijo que le enviara presupuesto. No se lo envié, y fue por orgullo. Sería hace tres años, ¿quién iba a pensar entonces que finalmente alguien cercano a él se iba a poner en contacto conmigo para decirme que gestionáramos esa misma comunidad?
Tres años después quizás ya no siento tanta pasión, pero si me pierdo en sus ojos me "pierdo" totalmente, y sé que mañana podría quedarme bloqueada estando él delante. Incluso después de tantos años, tanta complicidad, tanta confianza, tantos secretos... incluso ahora... aún consigue que tiemble, que me ruborice, que sonría sólo con mirarle de reojo, pues si le miro fijamente él sigue notándolo y levantando los ojos... y me sigue pillando, lo que lleva a que me ruborice de nuevo.

Y sigue estando tan guapo, sigue siendo tan adorable, sigue tan encantador... Y es que no puedo seguir con él las mismas pautas que con el resto de la gente, eso de "ya te llegará el acta" con él no funciona, a él se lo resumo todo en cinco minutos.

Pero mañana... mañana las horas se convertirán en minutos. Otra vez.

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