¿Cómo no iba a llamar a su oficina con lo baja de moral que me encuentro desde ayer por la tarde? Lo que ha ocurrido es lo que siempre ocurre: que cuanto más le necesito no doy con él, aunque bien podía haberle llamado al móvil. Quizás no quería que él notara en ningún momento este estado de tristeza total y de derrota. Así que he optado por hablar con la gente de su oficina y como lo que tenía que decirle a él no urgía tanto, ya hablaremos en otro momento.
Hoy ha sido un día extraño, con tanta gente que apenas me ha dado tiempo a pensarlo. A veces quizás sea preferible no pensar las cosas tanto para no llevarnos ciertos "chascos", aunque cuando pienso él irremediablemente me relajo. Cada día con él es un regalo, y cada día sin él siento que me falta algo. Y él es un ángel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario