Empecé a leerme este libro por simple curiosidad. Es otro de
los múltiples libros que recibí por Navidad (y aún me quedan unos cuantos). La cuestión
es que la portada, cuando quité la banda de publicidad, me impactó bastante,
porque, de alguna manera, movió algo en mi interior por su crudeza. Sabía que
era novela negra y estoy segura de que tanto El hipnotista como El contrato
caerán en mis manos, porque me ha sorprendido positivamente tanto el argumento
como el estilo literario, tanto como para contener la respiración en ciertos
fragmentos.
Antes de nada, debo decir que esta novela no es fruto de un
autor, sino de un matrimonio sueco que escribe bajo el pseudónimo de Lars
Kepler, que se tuvieron que dar a conocer tras el éxito de El hipnotista.
El argumento gira en torno a un doble asesinato en una casa
de acogida para muchachas adolescentes, el Centro Birgitta. Por un lado, una de
las muchachas, Miranda, ha sido asesinada en la celda de aislamiento, pero lo
que sin duda alguna llama la atención es que aparece con las manos tapándose la
cara. Por otro lado, en la antigua destilería anexa al centro aparece el
cadáver de Elisabet, la cuidadora de las muchachas, a la que le han robado las
llaves de la celda de aislamiento.
Esa misma noche, la cama de una de las muchachas aparece
vacía y las sábanas cubiertas de sangre, además del martillo del homicidio en
su habitación, pero no hay rastro de Vicky. Todos los indicios apuntan a que ha
sido la muchacha que se ha escapado del centro la culpable de los crímenes.
El mejor policía de todo Suecia, Joona Linna, y una
celebridad por su instinto para resolver crímenes tiene un expediente abierto
en Asuntos Internos, por lo que está siendo observado de cerca, pero eso no
impide que le envíen como observador (y como ayuda) al lugar de los crímenes.
Seguirá las pistas, pero los responsables de la investigación no le quieren
cerca, por lo que evitan mostrarle las pruebas, así que Joona decide investigar
paralelamente y por su cuenta.
Indalsälven, Suecia
En la presa de Indalsälven se mete en la corriente hasta
descubrir el vehículo que había robado Vicky para escapar, con la mala suerte
de que en el vehículo iba también Dante, el niño de cuatro años de la mujer a
la que han robado el coche. Pese a todo, Vicky cuidará del pequeño Dante y
conseguirá ser una muchacha escurridiza para la policía.
Joona decide investigar el pasado de la chica, y comienza a
seguir el rastro de todas las casas de acogida donde ha estado y las familias
que han intentado adoptarla. Una de esas personas fue Elin Frank, la mujer más
rica del país, que siente que ha decepcionado a la muchacha, y que hará lo
posible por ayudar al comisario Linna, así como intentar recuperar a Vicky. Ella
sabe que la muchacha no es capaz de cometer tales asesinatos. Por ello, entrará
en escena para visitar a Daniel Grim, el psiquiatra de las muchachas y esposo
de Elisabet, que se encuentra en estado de shock en un hospital y cuyo médico
no le deja hablar con la policía.
Joona, por su parte, encuentra otras pistas y llega hasta
Tobias, un hombre que también acogió a Vicky y que le intenta ocultar que
esconde a la joven en su casa. Vicky le conducirá hasta la zona del matadero de
Estocolmo, donde ella ya fue vendida una vez, y donde Tobias pretende vender al
pequeño Dante.
Estocolmo
Encontrados Vicky y Dante, aparece Flora Hansen en escena. Es
una mujer que engaña diciendo que ve y habla con los muertos, sin darse cuenta
de que lo que en realidad le pasa es que, debido a las noticias sobre el
asesinato del centro de menores, se ha activado un estímulo que ha removido los
recuerdos. Flora ‘ve’ a una niña de cinco años que también se ha tapado la cara
con las manos. En un principio, Joona cree que se encuentra ante una farsante y
no entiende por qué le llama cada vez, pero cuando Flora le cuenta que hay un
testigo que se esconde en el campanario de Delsbo, comprende que la testigo es
ella, pues efectivamente hace más de tres décadas murió una niña en Delsbo con
las mismas características. Joona entiende que son recuerdos y Flora consigue
recordar que el asesino era su hermano Daniel.
Campanario de Delsbo, Suecia
Flora y Daniel fueron adoptados por una adinerada familia de
Delsbo, pero cuando Daniel cometió el asesinato, Flora quedó como una mentirosa
y fue alejada del lugar, donde otra familia adoptiva se hizo cargo de ella.
Cuando Joona se da cuenta de que Daniel Grim es el asesino, descubre en su casa
una caja de fotos de niñas marginadas que han ido desapareciendo a lo largo de
los años, a las que nadie ha echado de menos y muchas de esas muertes parecen
suicidios. También con Vicky ha intentado simular un ahorcamiento, pero Elin es
avisada a tiempo por Joona y Vicky salva su vida.
Por otro lado, Joona recibe una llamada para ir a Helsinki
en busca de su familia. Doce años atrás un esquizofrénico les amenazó a él y a
su compañero, con que primero desaparecerían sus familias y ellos se
suicidarían. Eso le ocurrió a su compañero, pero él cambió la identidad de su
mujer e hija y simuló sus muertes, con el fin de salvarlas. Ahora, su mujer se
muere por culpa del cáncer en Finlandia y Joona tiene que cuidar de su hija de
quince años.
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