A las personas que nos ayudan a construir nuestros sueños sólo les podemos querer. Es curioso cómo una única persona, hace como diez días, me hizo ver las cosas de otra manera, porque yo en un principio había decidido no viajar en el mes de junio y él, mientras me miraba con esos ojos angelicales, me susurraba que fuera con esa voz tan sensual. No hace ni una semana que decidí que iría, que él tenía razón.
Y ahora ya tengo un pie en Estados Unidos. Me pregunto si yo seré una de esas viajeras a la que meterán en un cuarto durante una hora nada más pisar el país, que me quedaré en ropa interior y me harán preguntas hasta el infinito.
Todo lo que ocurra, y también lo que perciba, y los colores y los ruidos de América se lo describiré a él. Compartiré con él todo. Y entre líneas le susurraré que le quiero...
Es un buen momento para ir a soñar con él.
Y ahora ya tengo un pie en Estados Unidos. Me pregunto si yo seré una de esas viajeras a la que meterán en un cuarto durante una hora nada más pisar el país, que me quedaré en ropa interior y me harán preguntas hasta el infinito.
Todo lo que ocurra, y también lo que perciba, y los colores y los ruidos de América se lo describiré a él. Compartiré con él todo. Y entre líneas le susurraré que le quiero...
Es un buen momento para ir a soñar con él.

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