lunes, mayo 06, 2013

Quien nunca ha amado no ha conocido la felicidad

Podría ponerse a nevar y no creo que me importara. Lo verdaderamente importante es esa voz, ese intercambio de sonidos hace ya unas horas en que él ha conseguido que el día sea simplemente algo más perfecto.

Quien nunca ha amado no puede siquiera imaginar lo que se siente cuando se escucha la voz de la persona amada al otro lado, cuando quieres darle buenas noticias y el tiempo va en contra de tus acciones, y sin embargo sabes que, tarde o temprano, a lo largo de la mañana o de la tarde hablarás con él. Y tu mundo será simplemente un poquito mejor, más azul, más sutil, más perfecto.
Cuando a las dos he pasado por su casa, he sentido un nudo en el estómago, porque a medida que me acercaba y veía aparcado su coche sabía que podía encontrármelo y una parte de mí decía que no apareciera en ese momento, mientras otra parte de mí anhelaba que hiciera acto de presencia. Para hacerle caricias invisibles con los ojos, para abrazarle en silencio, para comérmelo a besos imaginariamente y, sobre todo, para perderme entre todas las cosas buenas que contiene esa mirada angelical y perfecta.

Le quiero demasiado.

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