
Cuando subes del metro y te encuentras en la plaza realmente impactante las dimensiones de la catedral, la tercera catedral más grande del mundo (después de San Pedro del Vaticano y la de Sevilla). Para entrar un regimiento del ejército estudia a todos los turistas, revisando mochilas incluso. Teniendo en cuenta que dentro se encuentra uno de los clavos de Cristo, es lógico que haya miedo.
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