jueves, octubre 11, 2012

¿Y entonces...?

Esta mañana ha amanecido gris. De vez en cuando llovía. Me encontraba disgustada por una discusión. A medida que iban pasando las horas todo se iba atenuando. Supongo que cuando te enfadas con alguien cercano todo te afecta mucho más, y justamente discutimos más a menudo con aquellos a quienes tenemos cerca. Pero no deja de ser el momento; después todo va pasando.

Luego ha salido el sol y con el sol ha llegado él. ¿Qué magia tiene él para que tenga el efecto que ha tenido en mí? De repente, estaba sonriendo. Estaba guapísimo, tan dulce, tan adorable. Y caminaba por la calle, pensando que ya había pasado, sin más, que iba a aparcar. ¿Qué ha ocurrido para que él aparezca en el momento más oportuno? Entonces estaba a unos metros, cargado. Y me he escuchado ofreciéndole mi ayuda. He escuchado que no era necesaria. Y mis ojos se han detenido en ese momento de él. Estaba guapo, como siempre. Su sonrisa y su voz han tenido un efecto balsámico en mí.

Lo de esta mañana es tan sólo una bruma lejana, casi olvidada ya. Y es obvio dónde ha aparecido la magia. 

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