jueves, octubre 11, 2012

Tanto es lo que ha cambiado...

Antes...

Siempre estaba él. Con él me sentía reconfortada. 

Ahora...

Hace mucho tiempo que dejé de compartir con él las cosas básicas, lo cotidiano e incluso lo extraordinario. Algo en mí me impide contarle nada. Últimamente, y si sale en la conversación... pero, por lo general, no. Y creo que él también lo nota, porque siempre me termina preguntando, siempre consigue suavizar la conversación, siempre consigue sacarme una sonrisa. Quizás debería llamarle y sentirme tocada un poco por ese hechizo. 

En realidad, no tengo ganas de hablar con nadie.

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