La obra de Cesar Manrique es exquisita.
Un jameo es un pequeño derrumbe en una cueva. Hay en el norte de la isla cuatro cuevas creadas por las lavas del volcán cercano que se filtraron creando tubos volcánicos hasta el mar. Los cuatro están conectados, pero dos de ellos (la cueva de los Siete Lagos y la cueva de la Atlantida) son inaccesibles por el agua del océano que entra a las cuevas. En cambio, la Cueva de los Verdes se conserva tal cual, con el techo de basalto y los estafilitos negros. Los estafilitos son los goterones de lava que se han solidificado. Hemos caminado por el tubo volcánico.
Los Jameos del Agua es otro tubo volcánico con varios trechosa derrumbado. El genial escultor oriundo de la isla, Cesar Manrique, lo acondicionó, de tal forma que creó un lago artificial de una belleza extraordinaria, así como un auditorio interior. Hay además un lago natural con una especie única, unos cangrejitos albinos y ciegos de unos dos milímetros de longitud. Eso me ha recordado al libro de 'El Quinto Día', del que hablé en su momento hace unos años en este blog. Instintivamente se me ha puesto la piel de gallina. Ese libro me produjo un temor agradable.
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