La vuelta a la rutina es dura, y eso que me he traído el sol de Canarias, que parece ser que los últimos días han querido ser azules, como una prolongación del verano. Se me pasan los días que apenas me entero...
La vuelta a la rutina es dura, aunque lo cierto es que a mí me gustan las rutinas. Adoro desayunar siempre a las 8,30 en la cafetería que se encuentra junto a la oficina, adoro sentarme a tomar una cerveza mientras observo los colores cálidos de la tarde que declina en el horizonte. Adoro llegar a casa y ponerme a escribir.
Adoro pensar en él unos minutos al día y entonces sé que me ruborizo. A veces me pregunto cómo llegué a dudar, si tan difícil es dudar de él.
Sólo tengo que mirar a sus ojos, como ayer, para que caigan todas mis dudas. A veces no deberíamos pensar tanto.
Le quiero demasiado...
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