
En cualquier conversación puede resaltar un alarde de posesión que roza los niveles de superioridad. Me explico. Llámese egocentrismo, etnocentrismo, narcisismo o cualquier otro tipo de -ismo que se refiera a algo cercano a nosotros es un defecto del que nadie escapa. Siempre adoramos lo nuestro por encima de lo ajeno.
Bien sea cualquier objeto que poseamos, bien sea nuestra región y más ampliamente nuestro país, bien sea cualquier cosa de culto por la que el resto ni siente ni padece, igual que nosotros no sentimos ni padecemos por lo ajeno, resulta demasiado gratificante darte cuenta de que nada es mejor, sino solo diferente. Y desagradable ser consciente de que la mayoría de la gente no concibe esto ni aunque se lo repitas un millón de veces.
Donde esto es más evidente es con gente extranjera, que tiende a comparar su país con el nuestro y siempre, siempre, siempre dicen algo que hace alusión a algo que en su país es mejor. Y te dan ganas de contestar: "Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Visitas España acaso porque lo que haces aquí no lo hay en tu país? (risa sarcástica)". A ver quién no se ha encontrado alguna vez con una situación de este tipo. Hay que ser un poco menos etnocéntricos -pienso yo-. Cuando yo viajo intento no comparar, prefiero disfrutar de otras tierras, otras gentes y otras culturas. E imbuirme en lo suyo, no quedarme anclada a mi país pues entonces sé que allá donde vaya nunca disfrutaré al cien por cien.
Otro caso muy frecuente es el de los objetos materiales: mi coche es mejor que el tuyo, mi casa es mejor y más hermosa, más grande, en mi visa no caben los ceros y el banco me ha llamado para que me haga la visa oro... Y te preguntas: "¿Y a mí qué? Me resbalan tu coche, tu casa y tu cuenta de ahorro". Si al fin y al cabo son cosas materiales, perecederas, para disfrute personal, para nuestro disfrute y debe ser lo mejor para nosotros, pero el hecho de que nosotros creamos que sea lo mejor no siempre significa que lo sea.
Es más importante no creerse más por cosas tan pasajeras e intentar ser mejores personas, que si bien lo otro ayuda no siempre da la felicidad.
Ah... yo adoraba cuando tenía pareja y mis amigas me decían que no les gustaba, y para mí era el mejor, sin embargo, me agradaba saber que no corría peligro de que alguna le hiciera la corte o algo peor...
Bien sea cualquier objeto que poseamos, bien sea nuestra región y más ampliamente nuestro país, bien sea cualquier cosa de culto por la que el resto ni siente ni padece, igual que nosotros no sentimos ni padecemos por lo ajeno, resulta demasiado gratificante darte cuenta de que nada es mejor, sino solo diferente. Y desagradable ser consciente de que la mayoría de la gente no concibe esto ni aunque se lo repitas un millón de veces.
Donde esto es más evidente es con gente extranjera, que tiende a comparar su país con el nuestro y siempre, siempre, siempre dicen algo que hace alusión a algo que en su país es mejor. Y te dan ganas de contestar: "Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Visitas España acaso porque lo que haces aquí no lo hay en tu país? (risa sarcástica)". A ver quién no se ha encontrado alguna vez con una situación de este tipo. Hay que ser un poco menos etnocéntricos -pienso yo-. Cuando yo viajo intento no comparar, prefiero disfrutar de otras tierras, otras gentes y otras culturas. E imbuirme en lo suyo, no quedarme anclada a mi país pues entonces sé que allá donde vaya nunca disfrutaré al cien por cien.
Otro caso muy frecuente es el de los objetos materiales: mi coche es mejor que el tuyo, mi casa es mejor y más hermosa, más grande, en mi visa no caben los ceros y el banco me ha llamado para que me haga la visa oro... Y te preguntas: "¿Y a mí qué? Me resbalan tu coche, tu casa y tu cuenta de ahorro". Si al fin y al cabo son cosas materiales, perecederas, para disfrute personal, para nuestro disfrute y debe ser lo mejor para nosotros, pero el hecho de que nosotros creamos que sea lo mejor no siempre significa que lo sea.
Es más importante no creerse más por cosas tan pasajeras e intentar ser mejores personas, que si bien lo otro ayuda no siempre da la felicidad.
Ah... yo adoraba cuando tenía pareja y mis amigas me decían que no les gustaba, y para mí era el mejor, sin embargo, me agradaba saber que no corría peligro de que alguna le hiciera la corte o algo peor...
3 comentarios:
Yo tengo un amigo de ese estilo, y tiende a infravalorar lo que poseen los demas en beneficio de lo suyo siempre.
El siempre es mejor en todo lo que domina minimamente, aunque sobretodo farda de conducir y de beber mas que nadie, y luego con dos copas esta mas borracho que ninguno jajaj
Tambien me decia que los pueblos de Asturias eran una mierda y que la sidra de aqui se hacian con manzanas recojidas de Leon, que son mejores (es medio cazurro el tio)
En fin
Creo que todos pecamos de vez en cuando de esto, simplemente porque a veces necesitamos que alguien nos alabe.
Ahora bien, cuando es en exceso... es horrible aguantar a la gente de esta guisa :S
Hacía demasiados días que no venía por aquí. Hola!
Mi profesora de francés suele decirme lo mejor que es cualquier cosa de Francia frente, no ya a lo de España, sino frente a cualquier otro país.
El colmo con ella es escucharle decir que "Camera Café", "Operación Triunfo" incluso "Manolito Gafotas" están mejor en sus versiones francesas. De todas formas se agradece algo de chauvinismo contra nuestro tradicional comportamiento cainita, dejándo siempre caer -cuando no ayudando a hundirse- al vecino con tal que no nos haga sombra.
Efectivamente de vez en cuando me gustaría ser un poco francés.
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