martes, octubre 30, 2007

Doloroso recuerdo

A medida que tengo un pie en mi casa siento que la tristeza vuelve a adueñarse de mí. Hace unos meses, dejaba la maleta en el portal de mi casa y lo primero que hacía era ir a ver a mi tío. Mañana ya no podré hacerlo y eso me entristece. Ya me hice a la idea, pero duele.
Así como resulta doloroso lo que soñé anoche. No suelo recordar casi nunca los sueños, pero me desperté con la imagen del sueño en la retina. Yo iba en un autobús y de repente se subía alguien y se sentaba a mi lado. Se quedaba mirándome y sonriendo. Era mi tío. De repente me he despertado e inevitablemente me he echado a llorar.
Y es que cuando lo pienso bien, desde aquí no siento el vacío del día a día. Sé que ya no está, pero aquí me ha dado a veces la impresión de que nada ha cambiado, de que volveré a casa y seguirá allí.
Pero mañana ya será diferente y en esa pequeña diferencia es donde me aborda, irremediablemente, la tristeza.

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