domingo, octubre 28, 2007

La bruja de Portobello

Lo bueno de los libros de Paulo Coelho es que al final te dejan con una sensación insólita de paz con nosotros mismos. Además, al ser libros breves, a modo de cuentos largos, y de lectura fácil, cuando te das cuenta ya has cruzado el umbral de la última página.
Éste es un libro atípico dentro del marco de historias que acostumbra a escribir el autor. En principio da la sensación de que es una historia real, puesto que todos los capítulos se refieren a una persona, Athena, desde el punto de vista de quienes estuvieron cerca de ella, tal y como ellos la veían. Por tanto, el perfil y la personalidad de la protagonista se crean a partir de las palabras de terceras personas: madre adoptiva, madre real, primer marido, alumnas, maestra, sacerdote de los primeros años, dueño de un restaurante, periodista enamorado hasta la médula...

Sherine Khalil nació en Rumanía en plena dictadura de Ceaucescu, en el seno de una mujer gitana que se había acostado con un payo, e inmediatamente fue rechazada por su pueblo. Liliana, la madre gitana, deseaba un mundo mejor para su hija así que la llevó a un centro de adopción.
Siento un bebé, una pareja pudiente de Beirut que no podía tener hijos la adoptó. Desde muy pequeña la niña veía cosas que estaban vedadas para el resto del mundo. Así es como tuvo una visión sobre la sangre en que se iba a sumergir el Líbano muy pronto. Sus padres, en vez de ignorar las visiones de la criatura, se dejaron llevar por sus palabras y se exiliaron en Londres. Sherine, a la que todo el mundo llamaba Athena, tenía un don especial y ella lo sabía.
Comenzó la universidad, donde conoció a su primer marido y, con solo 20 años, decidió tener un bebé, al que pondría de nombre Viorel (de origen rumano). Con unas condiciones pésimas, Athena se refugió en una iglesia católica. Los problemas continuaron y terminó divorciándose de su marido. El sacerdote le niega la Comunión y Athena se siente más rechazada y sola que nunca.
Se pone a trabajar en un banco y se da cuenta de que la música le dota de una energía especial. Muy pronto esa energía se contagia al resto de empleados del banco y es llamada por el director general para ocupar un puesto en Dubai. Ella sigue los pasos que la invitan a seguir adelante y superarse a sí misma y como habla un árabe fluido se dirige con su hijo al desierto. Un emir se fija en ella y la contrata para vender terrenos en el desierto, mientras ella conoce a un beduino que le enseña caligrafía, pero sobre todo aprende a tener paciencia. Allí ganará suficiente dinero para tomarse unas largas vacaciones.
Entonces se da cuenta de que tiene espacios en blanco del pasado que debe rellenar. Se marcha a Rumanía, justo cuando acaba de caer el gobierno de Ceaucescu, para encontrar a su madre, para buscar sus orígenes. Allí conocerá a Edda, una escocesa que se convertirá en su maestra. También conocerá a un periodista que se enamorará de ella.
Con Edda aprenderá muchas cosas sobre Gaia, la madre tierra, y empezará a comprender el origen de todas las cosas, el contacto intenso y cercano del ser humano con la naturaleza.
De nuevo en Londres se convertirá en una "maestra" para un grupo de actores de teatro. Sus adeptos crecen tanto que el pequeño grupo que comenzó en Portobello Road llega a los medios de comunicación. Un intolerante sacerdote la acusa de adoradora de Satanás, y ahí comienzan los problemas. Lo peor de todo es cuando su causa se lleva a los tribunales y está a punto de perder la custodia de su hijo, persona a quien más quiere en el mundo.
Su novio, un detective de Scotland Yard, se ocupará de su "muerte". Un cuerpo desfigurado aparece en Hampstead y la policía dice que se trata de Athena, la bruja de Portobello. Pero la verdadera Sherine vive escondida con su hijo, y feliz, porque alguien está continuando con sus enseñanzas y porque ahora ha encontrado la tranquilidad y vuelve a ser un personaje anónimo.

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