lunes, octubre 30, 2006

Noticias inesperadas


Hoy me han dado una noticia, no sé si es buena o mala; no me lo he creido. Poco ha faltado para que lo comprobara con mis propios ojos.
Pese a querer sentir lo contrario, en mi boca se ha esbozado una sutil sonrisa. Podría decirse que me he alegrado, incluso que estoy contenta.
A veces no me entiendo. Deseas desesperadamente (vaya redundancia) que algo no ocurra y un día, sin más, ocurre, inesperadamente.
Ahora estoy llena de dudas. No sé qué hacer. Está claro que algo ha cambiado.
Seguiré en la sombra, observando de lejos. Me siento contenta, pero es un sentimiento más. Lo que hay debajo de esa alegría seguro que es terrible. Y no quiero que vea la luz.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz como hace un momento, aunque siempre viene algo que termina enturbiando lo bueno. Me he parado a pensar si es posible congelar los sentimientos, pues me da la sensación de que últimamente he formado parte de un bloque de hielo y de repente, en cuestión de segundos, es como si se hubiera derretido.
Aun así sigo lejos, en un mundo incierto. Hace tiempo que aprendí a caminar sola y así seguiré. A veces veo la luz del sol, entre nubarrones y tormentas. En esos momentos quizás sonría. Es posible que hoy haya visto un rayo de luz, pero las nubes lo han vuelto a tapar.
En estos momentos necesito parar y pensar sobre muchas cosas. No sé qué hacer. A veces ocurren ciertas cosas que nos pillan de sorpresa y no sabes cómo enfrentarte a ellas. Sería tan fácil dejarlas de lado y evitarlas... Entonces sí que estaría todo perdido.

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