martes, octubre 24, 2006

Grimpow


Casi 600 páginas en tres días :D El libro está genial.

Es la historia de un viaje en búsqueda de un objetivo incierto, donde no se ve el final, la búsqueda del destino, de la realización de alguien como persona. Y como en todos los viajes donde se busca algo el protagonista nos abre su corazón. Al final llega a la meta felizmente.
Son muchos los libros donde el protagonista hace un viaje que cambiará radicalmente su destino y cuya personalidad se forjará en los recovecos de ese camino realizado. Ahora a la mente y, quizás por las semejanzas, me viene Frodo Bolsón en El Señor de los Anillos. Aquí también hay un anillo, un sello de oro con un símbolo templario: una serpiente en círculo que se muerde la cola, el símbolo de la sociedad secreta Ouróboros.

Grimpow es un joven ladronzuelo que vive en los bosques con su gran amigo Dúrlib, que le sacó de una vida de golpes para dedicarse al pillaje en las aldeas vecinas. Un día, tras cazar unos conejos, descubre en la nieve un hombre muerto. Cuando vuelve con Dúrlib a ver el cadáver descubren que debía ser alguien importante, pues portaba una extraña piedra, un enigmático mensaje, un sello de oro con un signo extraño y alhajas de valor incalculable. Poco después el cadáver desaparece ante sus ojos como por arte de magia.
Dúrlib le regala a Grimpow la piedra, que en el momento en que el chico la tiene en su poder, adquiere una tonalidad extraña. No sabe leer pero con la piedra en su poder Grimpow descifra el mensaje extraño y adquiere una especie de sabiduría inaudita. Tras leer un nombre (Aidor Bílbicum) y una ciudad (Estrasburgo) y darse cuenta de que Grimpow ha sido elegido, deciden reemprender el camino hacia el norte para terminar el viaje que el caballero muerto no ha podido realizar.
Necesitan caballos así que se dirigen a la abadía de Brínkdum a pasar la noche y a comprar al abad dos caballos para marcharse en busca de Aidor Bílbicum. En medio de la noche aparecen los soldados de la Inquisición, encabezados por Búlvar de Góztell, que van en busca del caballero desaparecido, pero ellos aún no lo saben, y con ellos llevan un caballo que tiene grabada a fuego la misma insignia que el sello que encontraron los ladronzuelos: una serpiente que se muerde la cola. Dúrlib es apresado y Grimpow es ayudado a esconderse en la sala secreta de la biblioteca, donde están los libros prohibidos por la Inquisición. Rinaldo de Metz, el anciano bibliotecario, le cuenta muchas historias y será su maestro durante los siguientes meses en la abadía. Así Grimpow descubre que el poder de la piedra es tal que sabe leer e interpretar los libros sin haber aprendido nunca, despierta su mente hacia preguntas sin respuesta, hacia los enigmas que asolan el mundo desde el principio de los tiempos, y despierta también una curiosidad hacia lo desconocido que antes no tenía.
Mientras el inquisidor está en la abadía, Rinaldo de Metz será su único compañero. El abad es asesinado por saber demasiado y, antes de su sepultura, los soldados de la Inquisición abandonan la abadía. Dúrlib consigue escapar de sus garras pero decide separarse de Grimpow, quien debe seguir su destino, que no es otro más que ir a Estrasburgo a dar respuesta al enigma de la piedra y entregar el mensaje del caballero muerto.
Así Grimpow se quedará mucho tiempo en la abadía, preparándose para su destino. Se dedica a estudiar todas las artes. Las que más le interesan son la astronomía y la alquimia, y conseguirá, junto al hermano herbolario, convertir un metal noble en oro, gracias a la piedra, de la que no tiene dudas, es la piedra filosofal que convierte piedras en oro y da a su poseedor una sabiduría incalculable.
Pasado el tiempo y cerrando su etapa de preparación al estudio, Grimpow decide que ha llegado el momento de marchar. Así que espera convertirse en escudero de algún caballero que vaya al norte, y no al sur, hacia Compostela, como hacen casi todos los peregrinos que pasan por la abadía. Y un buen día aparece un caballero empobrecido, Salietti de Estaglia, un italiano que le convierte en escudero. Lo que Grimpow no sabe es que había sido Rinaldo el que había mandado un mensaje a Salietti para que el muchacho no fuera solo hacia el norte. Y resulta ser que Salietti es el hijo de Iacobo de Estaglia, que no es otro que el caballero que encontraron muerto en el bosque, uno de los nueve sabios del Ouróboros, uno de los nueve que conocen el gran secreto de los templarios, que un día trajeron desde Tierra Santa hasta un lugar secreto de Francia.
Y llega el día de la partida. Grimpow abandona la comarca de Úllpens para siempre, muy a pesar suyo. El oro convertido en el laboratorio del hermano herbolario ha sido fundido en pepitas que el monje le entrega.
Salietti se convertirá en el mejor amigo de Grimpow. Se dirigen hacia Alsacia, a las Justas convocadas por el barón Figüeltach de Vokko, cuya única intención es formar un ejército para conquistar los castillos del Círculo de Piedra, nueve fortalezas, comunicadas entre sí, donde se supone que está el secreto de los templarios.
A partir de aquí Grimpow tiene que desentrañar, con ayuda de la piedra, los misterios que el destino ha depositado en él. Descubren que varios hombres sabios han sido asesinados por Búlvar de Góztell que, casualmente, también está en las Justas. El barón de Alsacia tiene como prisionera a la hija de uno de los sabios templarios, asesinado por el inquisidor en busca del secreto, Weienell. Tras proclamarse campeón, Salietti rapta a la joven y sale huyendo de allí, junto a Grimpow.
Llegan a Estrasburgo donde, tras varios días buscando a Aldor Bílbicum, descubren que es un hombre que vivió hace ya dos siglos. Una adivina le manda a Grimpow a la catedral y allí un sabio le hablará desde la oscuridad. Tienen que salir huyendo de la ciudad y terminan en el castillos del Círculo de Piedra, donde la fortaleza central está siendo asediada por las tropas del rey de Francia y del barón Figüeltach de Vokko. Allí está la cámara sellada cuyo secreto deben adivinar. Salen huyendo hacia la ciudad de Metz y allí esperan inciertamente a Salietti, que llega herido con la triste noticia de que han perdido los castillos y que todos están muertos. El médico de Metz les ayuda a descubrir la siguiente clave de su búsqueda, que les conduce a París (el único criptograma que he conseguido adivinar: la isla de Ípsar). Se dan cuenta de que están siendo perseguidos por los esbirros del inquisidor y también salen huyendo, a la última ciudad: Chartres, cuya catedral tiene un laberinto escondido donde sólo Grimpow puede entrar. Y allí descubre el secreto, un secreto que debe conservar para sí, para que la sociedad Ouróboros no desaparezca y formando a varios sabios más para que ese secreto se perpetúe por los siglos de los siglos.

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