El viento en los sauces es, sin duda alguna, un libro para muchachos, donde los protagonistas son animales, a modo de las antiguas fábulas de Esopo y Samaniego, que siempre llevaban consigo una moraleja que tocaba aspectos serios de la vida. Aquí no tenemos una moraleja al final, pero sí es cierto que el libro en sí mismo es como una larga fábula que, entre líneas y a su modo, nos da una lección moral.

Un día, el Señor Topo decide salir de su madriguera en las profundidades de la tierra para conocer el mundo, donde para él todo es nuevo: el río, los árboles, el bosque, el Mundo. Sobre la tierra conoce al Señor Ratón acuático, que tiene su madriguera junto al gran río, sin el cual no podría vivir. El Señor Topo resulta ser un animal astuto, silencioso, observador, que nunca da un paso equivocado, mientras que el Señor Ratón, que le enseña la vida ahí arriba, es un animal charlatán, que disfruta con las cosas de la vida, pero teme lo desconocido (el bosque, el Mundo), que acepta con pasividad todo lo que tiene alrededor, pero con una enorme energía positiva que contagia a los demás. Después de pasar unos días en casa del Señor Ratón, el Señor Topo siente curiosidad por las cosas desconocidas, así que un día se adentra en el bosque y se pierde. El Señor Ratón, pese a todos sus temores, se cargará de armas para ir en busca de su reciente amigo. Y terminan en casa del Señor Tejón, que es uno de los animales más tímidos, pero también el más cuerdo de todos y, por tanto, terminará siendo el líder indiscutible del grupo, dando órdenes que nadie se atreve a no acatar.

Allí descubren los rumores sobre el Señor Sapo, que es un animal riquísimo y que hace locuras que les traen quebraderos de cabeza a sus amigos. Así que deciden ir a la mansión del Señor Sapo, que lleva muchas semanas destrozando automóviles, por su afán por conducir a lo loco. Los tres amigos le encierran en una habitación hasta que se le pase ese momento de locura, pero el Señor Sapo consigue engañarlos y escaparse por una ventana. Cuando una noche está cenando en una posada, escucha el dulce sonido de un automóvil rojo, que termina robando. Cuando le encuentran, le someten a juicio y le envían a una celda de donde jamás podrá escapar. La hija del carcelero se compadece de él y le ayuda a escapar, disfrazado de lavandera. La vuelta a casa del Señor Sapo es una odisea, pues se monta en un tren junto al maquinista, una lavandera rechoncha le acoge en su barca y luego le tira por la borda al canal sobre el que están navegando, el Señor Sapo le roba el caballo a la lavandera y se lo vende a unos gitanos y, por fin, termina junto al agujero de la casa del Señor Ratón.
Después de unos días, el Señor Ratón, el Señor Tejón y el Señor Topo le confiesan al Señor Sapo que no puede regresar a su casa, porque ha sido ocupada por animales del bosque: comadrejas, armiños y hurones, que están fuertemente armados y no le dejarán entrar, mientras en el interior se dan una vida regalada. Trazan un plan, porque el Señor Tejón conoce un túnel secreto que les llevará hasta la despensa del mayordomo de la mansión, desde donde podrán echar a los usurpadores de la morada. Mientras, el Señor Topo, disfrazado de lavandera, se acerca a los armiños que hacen de centinelas, para sembrar el terror entre ellos, que terminarán huyendo atemorizados.
Finalmente, el señor Sapo parece haber comprendido que el orgullo y la soberbia no le llevarán a ningún sitio y, a instancias de sus amigos, celebra un banquete donde invitan a los habitantes del río en conmemoración de su curación.
El origen del libro

Un día, el hijo de Kenneth Grahame, de cuatro años, lloraba desconsoladamente. Su padre le prometió que le contaría todos los cuentos que quisiera, si el niño elegía los protagonistas. Durante muchas noches de narraciones, Grahame fue forjando el largo cuento que aparece en este libro, publicándose por primera vez en 1908.
El libro contiene muchos símbolos: lo desconocido que representa la libertad, el río y sus orillas que representan la seguridad de lo conocido, etc. En sus más de doscientas páginas se ensalza el valor de la amistad. Sus protagonistas disienten entre quedarse en la seguridad de la orilla del río o buscar las aventuras en el mundo desconocido que está más allá del bosque.