domingo, octubre 19, 2008

Moto GP: Gran Premio de Malasia

Esta mañana, aunque ha sonado el despertador, no he tenido fuerzas para levantarme de la cama y ver el motociclismo. Como ya hay ganador en Moto GP, no tiene tanta emoción como cuando vi la carrera de Motegi. Además, estaba segura de que Valentino ganaría hoy. Aún no ha nacido rival que sea capaz de correr mejor que Rossi (su audacia, su experiencia, su rapidez, su osadía y un sinfín de cualidades más que le convierten en el mejor).
Y no me equivoqué. Valentino Rossi ha ganado.
Él sigue ganando, pese a que ya tiene el título. Otros podrían dejarlo, podrían dejar subir al podio a otros, pero Valentino no. Se proclama campeón un domingo tras otro, sin dar tregua al resto de pilotos.

El podio ha quedado así:
1º Rossi
2º Pedrosa
3º Dovizioso
El próximo domingo, con la de Valencia, termina el Campeonato del Mundo de Motociclismo 2008... hasta abril. Voy a echar de menos a los pilotos, hablar de ellos, disfrutar de los momentos especiales con que nos brinda Valentino Rossi, de sus carreras espectaculares...

sábado, octubre 18, 2008

"La guerra de Charlie Wilson"

En los años 80, en pleno marco histórico de la Guerra Fría, Afganistán era uno de los países pertenecientes a la órbita comunista. El enfrentamiento del gobierno procomunista afincado en Kabul contra los guerrilleros islámicos (muyahidines) se convirtió en una guerra tan cruenta que el ejército ruso terminó entrando en el territorio y empezó a disparar contra la población civil.
Millones de afganos dejaron atrás las tierras que les habían visto nacer y se dirigieron hacia la frontera con Pakistán, que les alojó en un vasto refugio en medio de áridas tierras.
En Estados Unidos, ponen los ojos sobre el polvorín, pero todos se cruzan los brazos, excepto un congresista patriota que se interesa por el armamento que los muyahidines emplean contra los blindados helicópteros rusos, Charlie Wilson. Estados Unidos administra a los afganos armamento de gran calibre para que luchen contra los rusos, el congresista se limita a buscar la financiación para comprar armas.

Charlie Wilson (Tom Hanks) es un agradable congresista de Texas que siempre se ha preocupado de la buena vida. Está soltero y no tiene más preocupaciones que las que conlleva su cargo. Una mujer muy rica, Joanne Herring (Julia Roberts), anticomunista, le convence y le ayuda para echar a los soviéticos de tierras afganas. El congresista se entrevista con los presidentes de Pakistán y Egipto, visita el campo de refugiados afgano-pakistaní y habla con la gente, convence a un amigo israelí para que venda sus armas, las Springer que derrotarán a la aviación rusa.
Un agente de la CIA, Gust Avrakotos (Phillip Seymour Hoffman), será su sombra y el amigo que le acompañe en ese trance. Pertenece al grupo de agentes especializados en el tema de Afganistán.
Charlie y sus dos compañeros consiguen su objetivo.

Basilisco

Su nombre viene de la palabra griega basileus, que significa "rey", ya que la cresta que remata su cabeza parece una corona. A menudo se confunde con el catoblepas, que tiene una forma de matar inversa a la del basilisco: muere quien ve sus ojos (mientras que el basilisco mata a quien ve). El catoblepas dirige sus ojos constantemente hacia el suelo porque no quiere dañar a nadie.
El basilisco no es más largo de doce dedos. Tiene una mancha blanca sobre la cabeza, que semeja a una diadema. Su silbido espanta a todas las serpientes. Avanza manteniendo alta y derecha la mitad de su cuerpo. Destruye los arbolillos, tanto por su resuello como por su contacto; abrasa las hierbas, quiebra las piedras con la fuerza mortal de su veneno. Este monstruo no resiste, sin embargo, al veneno de las comadrejas, que se guarnecen en las cuevas de los basiliscos. Matan al basilisco por el olor que exhalan y mueren.
El basilisco da muerte al hombre con su mirada. Su sangre coagulada y diluida da como resultado un color más brillante que el cinabrio. Es un remedio contra las enfermedades, un amuleto contra los maleficios. También se le llama "sangre de Saturno".
En latín al basilisco se le llama regulo, porque es la reina de las serpientes. Ningún ave que vuele en su presencia sale ilesa, sino que, aunque vuele lejos, cae fulminada y termina devorada por él. Los régulos andan por lugares áridos, pero cuando alcanzan el agua se vuelven acuáticos. Sibilus es el mismo basilisco, y se le da este nombre porque con sus silbidos mata antes de morder.
Se dice que en la cornisa cantábrica es muy pequeño, con cuerpo de reptil y patas, pico y cresta tricúspide de gallo. Nace de un huevecillo de aspecto muy semejante al de las tortugas. Ha de ser puesto por un gallo viejo que esté a punto de morir, sobre el estiércol o sobre un montón de hojas secas, en una noche despejada de plenilunio a medianoche y sin que nadie le vea. A los pocos días, se abre la cáscara y sale un diminuto basilisco, que ya tiene el poder de matar con el fuego intenso de su mirada a cualquier ser vivo, salvo a la salamandra y a la comadreja.
No bebe agua y solamente se alimenta de sangre de ave. Si ve su imagen reflejada fallece, víctima de su propio poder. Además de su propia mirada o la mordedura venenosa de la comadreja, también puede matarle escuchar el canto del gallo, porque se ahoga en cuanto lo oye.
En León, adopta otras muchas formas, como la del lagarto, la del liso, la de la anguileta o la del cocodrilo. Se le culpa de la desaparición de varias poblaciones a causa de su mirada.

El bicho amarillo


Nace cada cien años. Es hijo de babosas subterráneas. A fuerza de escarbar, consigue salir a la superficie en invierno. Poco tiempo después, le aparecen tres ojos: uno negro, que le sirve para matar a cuantos ancianos mira; otro verde, que mata adultos; y el tercero, de color rojo brillante.
Al llegar la primavera, su cuerpo se torna negro y le salen púas. Son las anjanas las encargadas de darles muerte, sorprendiéndoles mientras duermen y dándoles con su vara en el pincho que más sobresale. La siguiente primavera, vuelve la jana a la cueva del bicho amarillo y toca su cadáver con la vara, convirtiéndole en un pájaro, que vive un mes, durante el cual estropea todos los nidos y las crías de cuervos y milanos.

Los zorros blancos

"Existieron hace muchos, muchísimos años unos zorros blancos con manchas verdes en las orejas y encima de los ojos. Tenían cola, dientes y patas de color negro.
Invernaban bajo la nieve, para salir en mayo a comer las hierbas y flores que encontraban. A mediodía se guarnecían en las cuevas hasta que remitía el calor. No dañaban a nadie, pero consumían la comida de los pastores y las flores de los manzanos, impidiendo que éstos dieran fruto.
Cuando centraban su mirada en las alimañas o en los hombres que pretendían darles caza para hacer de su sangre un remedio curativo, les imbuían tal miedo que les obligaba a dar media vuelta asustados.
Después de varios siglos de vida, se marchaban a morir a la copa del árbol más alto para impedir que se los comieran otros animales. Una vez muertos, se pudrían y de su cuerpo salían unos gusanos rojos, que se mataban unos a otros hasta que sólo quedaba uno. Éste engordaba hasta alcanzar el tamaño de un avefría, momento en que le crecía un pico largo y oscuro y unas alas negras con motitas verdes y blancas. Al cabo de un año, se iba del árbol volando. Si alguien lo veía en ese momento o cuando volvía al árbol en una noche clara, le producía gran alegría. Las aves de presa se apartaban de su vuelo. Con los años se le caían las alas y moría de pena, añorando la libertad de volar. Si alguien lo encontraba muerto, podía sacarle los ojos, que eran dos diamantes. Uno era el diamante del bien y otro el diamante del mal, y podía hacer con ellos tanto una cosa como la otra, siempre que fuera con justicia. Si hacía mal a los inocentes y a quienes no lo merecían, los diamantes se convertían en dos brasas que le prendían fuego a las ropas y le abrasaban".

Sepang

Mañana se corre el Gran Premio de Malasia. Aposté por Stoner en la pole, pero ha sido una pelea bastante bruta por conseguir el primer puesto en la salida. Al final será Pedrosa quien salga desde la posición preferente, que en la última vuelta ha superado el tiempo de Rossi, que sale segundo, y Lorenzo en el tercer puesto. Doblete de españoles en la primera línea de la parrilla y doblete de Yamahas. Es curioso, Stoner sale desde la tercera línea. Creo recordar que nunca le he visto comenzar una carrera tan atrás.
El de Sepang es el circuito más largo del mundial de motociclismo, con algo más de cinco kilómetros de recorrido. La carrera de clasificación ha sido un tanto extraña, porque han comenzado con la pista mojada y los pilotos iban muy lentos al principio. Luego, a medida que los minutos iban avanzando, ha empezado a secarse.

Mi porra fue:
1º Valentino Rossi
2º Casey Stoner
3º Jorge Lorenzo
Mañana se verá.

viernes, octubre 17, 2008

"La joven Jane Austen"

Esta película "narra" los años de juventud de la escritora inglesa de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Nunca se casó, pero tuvo un gran amor de juventud. Sin embargo, Jane Austen sacrificó ese amor y todo lo que conllevaba en aras de convertirse en una mujer independiente y una de las escritoras más renombradas de su época, dotándonos a los siglos posteriores de una literatura fervorosa y cándida, casi siempre basada en ese sentimiento llamado "amor".

Jane Austen (Anne Hathaway) vive con sus padres y hermanos en la finca familiar. Pertenecen a la pequeña burguesía local, venida a menos, y sobreviven de los pocos ingresos que reciben del campo y de los animales. Jane tiene una educación superior y tan resuelta personalidad, que destaca en sociedad. Cassandra (Anna Maxwell Martin), su única hermana -ya que el resto son varones-, se acaba de casar y se traslada a vivir con su esposo a Bath. Los Austen ponen entonces sus ojos sobre Jane, intentando buscar para ella un matrimonio que les saque de los apuros económicos, y lo encuentran en el joven señor Weasley (Laurence Fox), un joven lento de reflejos e ideas, al que Jane trata educadamente, pero siempre desde la distancia. No le interesa casarse por la fortuna del joven Weasley; ella quiere un matrimonio por amor.
Entonces conoce a Tom Lefroy (James McAvoy), que acaba de llegar desde Londres. Tom es un adelantado a su tiempo, mujeriego y pendenciero, y con fama de mala reputación, joven abogado que malgasta la asignación que le otorga su tío, un importante juez que le ha desterrado a la campiña inglesa como castigo a sus modales en la capital. Tom y Jane se enamoran perdidamente, pero él no puede casarse con ella por su dependencia económica y porque su tío no da el consentimiento a esa unión con una "cazafortunas con talento literario".
Cuando están huyendo, Jane descubre un Tom desconocido: el hermano mayor que envía casi todo el dinero de su asignación a sus hermanos pequeños para que puedan comer. Y se echa para atrás, porque teme ser una carga más para el hombre del que se ha enamorado.

Nánago

Es una pequeña y bonita culebra, de dorso plomizo, vientre gris marengo y costados avellanados, que tiene unas patitas tan diminutas que apenas se ven, aunque le sirven para dar saltos.
En Asturias se le conoce como Sculibiertu.

Pecu

En Cantabria, el pecu tiene algunas características del cuclillo, que pone sus huevos en nido ajeno y, una vez nacido, tira fuera las crías de los legítimos inquilinos, exigiendo siempre alimento sin compasión hacia la pareja que le alimenta.
En primavera, las mozas van a preguntarle cuántos años faltan para casarse, buscándole en lo alto de las encinas y abedules. Contesta "pe-cu" tantas veces como años falten. Lo malo es que cuando marca muchos seguidos, la joven se desespera pensando que se quedará soltera.
Tiene la cabeza y el lomo grises, el pecho y el vientre a rayas, y una ancha cola en forma de escoba.
Se dice que por San Juan se marcha con una cereza en el pico.
El ojáncano le odia, ya que no le deja dormir con su continua cantinela, por lo que intenta matarle en cuanto le ve.

jueves, octubre 16, 2008

De historias presentes y pasadas

Estoy investigando y documentándome sobre la historia de los bandos de Salamanca durante los siglos XIV y XV. El problema es que hay pocas fuentes de la época y mucha documentación de historiadores posteriores que discrepan entre ellos. La Edad Media siempre me gustó, pero si esta parte de la historia de esta ciudad me atrae es porque todavía quedan muchos edificios en pie que atestiguan sus leyendas y rumores. Todo comenzó cuando descubrí las fachadas de los Maldonado, de los Solís, de los Ovalle (es la misma casa donde vivió y murió Unamuno)... Empiezas a descubrir a los Anaya (palacio principal donde se aloja Filología), los Monroy (la venganza de María la Brava), los Tejeda... Lees sobre los usurpadores de tierras, indemnes frente a los campesinos, cada vez más empobrecidos, mientras eran despojados por caballeros armados de lo poco que poseían, convirtiéndose de nuevo en siervos. Un paso atrás... porque no sólo les quitaban sus pequeñas fuentes de riqueza, sino también su libertad. Y entonces descubres que donde hoy se ubica la Plaza del Corrillo era la línea fronteriza entre las dos zonas de la ciudad de entonces, donde crecía un corrillo de hierba, que ni los de un bando ni los del otro osaban pasar. Y luego comprendes por qué la Plaza de los Bandos se llama así, rodeada de sublimes edificios antiguos, renovados mil veces a lo largo de los siglos posteriores. Con motivo de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión buscaré la casa del matrimonio Enrique Enríquez y María de Monroy. Me gustaría descubrir dónde estuvo situada la iglesia de Santo Tomé, que funcionó como eje direccional de uno de los bandos. Lástima que haya desaparecido. La busqué en guías de la ciudad, pero hasta que no di con un libro de la Baja Edad Media en Salamanca no supe que había desaparecido -aunque lo imaginaba-.
En el marco de todo este flujo de historia, que le resumí a mi hermano en unas pocas líneas telefónicas, sigo pensando mucho y a diario en F. Es como si quisiera quitármelo de la cabeza, con escaso éxito. Sólo cuando me concentro en siglos anteriores o en los textos de alemán, consigo evadirme un poco de su presencia en mi mente. Pero cuando de repente cambio de tarea, me pongo a leer, a dormir o a hacer cualquier otra cosa que no me lleve un gran esfuerzo mental, aparece de nuevo su imagen ahí. A veces le odio un poco por hacerme sentir algo tan fuerte que a duras penas puedo controlar. En otras ocasiones siento que mi corazón se ensancha de tal forma que no puedo recoger los fragmentos eróticos que despide hacia el exterior. A veces me despierto entre sueños donde veo su mirada observándome fijamente, tanteando mi pensamiento, como si en cierta forma no terminara de creerse las palabras que jamás tuvieron que salir de mi pluma para que definitivamente terminaran en sus manos. A veces creo que podría morir por amor, que me romperá este desgastado corazón. Me pregunto cómo le puedo amar de esta manera.
Además tengo ansiedad. Estos días se falla el segundo de los certámenes a los que me presenté. Me he metido en la página del concurso y me dan ganas de llorar cuando veo que casi todos los ganadores sobrepasan con creces los cuarenta años y que tienen varios libros ya escritos. Supongo que no debería estar así, pues es harto difícil ganar con semejante competencia. Imagino que tengo que llevarme grandes decepciones en ese mundo, y ese certamen podría ser el primero. Siempre me quedarán los siguientes...

Caballucos del diablo

En Cantabria se cree que las libélulas, en la noche de San Juan y algunos anocheceres crudos de invierno, no son tales, sino que se trata de caballos que, cabalgados por el diablo, salen en rápido recorrido con las negras crines al viento, los ojos relumbrantes y relinchando y arrojando fuego por la boca y viento por los ollares, tratando de indisponer a los enamorados e impedir que pusieran los ramos a las mozas. Su alimento son los tréboles de cuatro hojas, que devoran con fruición, para impedir que les encuentren quienes salen al anochecer a buscarlos. Se abalanzan sobre todo aquél que hallan en su camino, destrozándolo con sus cascos. La única salvación posible es llevar un manojo de verbena, que hay que recoger antes de esa noche, o estar cerca de la hoguera de San Juan, a la que jamás se aproximan. Las huellas de sus cascos pueden observarse en las rocas.

Son almas condenadas por sus numerosos pecados. El rojo es un señor que presta dinero a los labradores pobres y después los embarga con trampas de mala fe; el blanco es un molinero que roba maquilas; el negro, un ermitaño que engaña a la gente; el amarillo, un juez; el azul, un tabernero; el verde, un señor muy rico que engaña a las mozas honradas; y el anaranjado, un hijo que pegó a sus padres.
Recuerdan a las cabalgadas nocturnas de almas condenadas o a las innumerables cacerías infernales.

miércoles, octubre 15, 2008

Cuegle

Son seres que nacen de los gusanos de su cuerpo en descomposición. En Zamora se recogen cuando se encuentran de forma fortuita y se llevan en el bolsillo, porque evitan los dolores de muelas para siempre.
Son amigos de los cuervos y del ojáncano. Es un bípedo, muy gordo y pequeño, con cara humana de color negro, donde destacan unos ojos con nubes, larga barba, cinco hileras de afilados dientes y un collar rojo en torno al cuello que reluce de noche. Su brazo derecho tiene manchas verdes, posee cinco estómagos y tres manos sin dedos. Su sangre es blanduzca. Sobre la cabeza presenta una excrecencia semejante a un cuerno, que utiliza para escarbar la tierra en busca de su alimento favorito, las orugas, y para matar a los animales que encuentra dormidos en el monte. Si no puede darles muerte así, lo hace estrangulándoles con su enorme fuerza. También le encanta comer garduñas y zorros.
Los cuegles nacen cada treinta años, cuando se juntan una anjana maldecida y un oso. Duerme hecho una bola. Muy voraz, es capaz de comer sin cesar. Si después le duelen los estómagos come vainas y pan de culebra (trompeta de los muertos) y se le cura. Lo único que no puede tomar es leche, ya que le produce tantos gases que muere.
Roba niños para comerlos, salvo aquellos que tengan un trozo de acebo y otro de "barrosco" sobre la cuna, pues su madre se los dio de pequeño como alimento y los aborrece.
Cuando muere, de su cuerpo salen unos gusanos granes blancos y encarnados, de los que nacen otros bichos que desaparecen. El que encuentre uno de éstos y lo guarde en el bolsillo tendrá suerte, el ojáncano no podrá atacarle, vivirá más de cien años y siempre obtendrá buenas cosechas.
Otra versión le dota de tres ojos: uno azul, uno verde y otro rojizo, y le proporciona un pelo áspero como los matorrales. Sus robustas piernas están llenas de cicatrices y arañazos. Viste con las pieles de los animales que mata. Si no muere de viejo no nacen los gusanos y no se podrán encontrar los bichos que salen de ellos, por lo que nadie le mata a pesar de los daños que causa.

martes, octubre 14, 2008

"Instinto"

He visto muchísimas veces esta película y, de hecho, no iba a verla, pero la excelsa interpretación de Anthony Hopkins me ha impulsado a verla por enésima ocasión.

Ethan Powell (Anthony Hopkins) regresa a los Estados Unidos y es encerrado en una prisión de alta seguridad. Es un psicópata que ha matado a mucha gente en África. Lleva años sin decir una sola palabra. El ala de la cárcel en donde es destinado está llena de asesinos psicópatas que tienen un reglamento especial.
El doctor Theo Caulder (Cuba Gooding Jr.) comprende que el caso Powell es la gran oportunidad para ascender en su carrera de psiquiatría, así que le pide a su jefe, Ben Hillard (Donald Sutherland), que le asigne el caso. A cambio, el doctor Caulder entrará a formar parte de la plantilla de médicos de la prisión.
Todos lo creen imposible, pero el psiquiatra hace hablar a Powell en la segunda entrevista. Con el paso de los días, el preso se confía a él, se toman cariño y cambian sus perspectivas. Powell había convivido con gorilas durante dos años en su medio natural. Había sido un antropólogo famoso, pero un buen día lo dejó todo. Cuando los cazadores atacaron a los gorilas con los que convivía, salió hacia fuera el animal que todos llevamos dentro, defendiendo a la que se había convertido en su "familia". Fue juzgado y apresado en Ruanda y el doctor Caulder le explica que con eso puede salir libre. Sin embargo, los altercados en la prisión son rutinarios y el preso tiene una fuerza descomunal que utiliza para defender a su otra "familia", presos más débiles que él, contra los abusos de los guardias de seguridad. Un buen día se escapa... a un sitio donde nadie podrá encontrarle.

Cúlebre

También llamado cuélebre o culebrón, es la interpretación española del dragón. Se trata de una gran serpiente, con o sin cuernos, cuyas escamas son tan duras que únicamente se le puede matar hiriéndole en la garganta o dándole de comer algo que le haga daño. Al crecer les salen alas. Roba a las mozas, mata a la gente, destroza todo con sus fauces ardiendo.
En Asturias, el cuélebre es una serpiente alada que custodia tesoros y personajes encantados. Vive en los bosques, en las cuevas y en las fuentes de gran cavidad subterránea. Ataca a las personas y a los animales. La escama que le cubre es tan dura que rechaza las balas.
Cuando es viejo y su escama está muy dura y crecida, Dios le prohíbe permanecer aquí y se va volando a la mar cuajada, donde viven los cuélebres que, por ser viejos, han sido expulsados de sus moradas. El fondo de este mar está cubierto de riquezas, pero los hombres no pueden apoderarse de ellas porque los cuélebres las vigilan.
En Cantabria, se asemeja bastante al dragón. Es antropófago y exigente, al que hay que alimentar preferentemente con doncellas para que no se coma el ganado. A veces, cuando le toca una moza excepcionalmente bella aparece un jinete que consigue matarle liberando a todo el pueblo. En otras, es la Virgen la que le salva con un peine que le tira a la garganta.
En Asturias se cuenta la leyenda del cura de Abamia que, decidido matar al cuélebre, fue a buscarle a caballo armado con una escopeta. Al salir de la cueva, consiguió herirle de un tiro, pero no fue un daño grave. Perseguido por la gran culebra, tuvo que huir. Al atravesar un río, a la sierpe le entró agua en la herida, muriendo en el acto. El cura, ignorando el hecho y presa el pánico, continuó huyendo hasta que reventó al caballo y, recordando que al cuélebre le espanta el sonido de las campanas, buscó refugio en el campanario donde falleció de miedo.
A veces muere a manos de los campesinos a los que asusta, que le atacan con los instrumentos que tienen a mano: guadañas, horcas, etc. O le encadena San Pedro.
Una leyenda cuenta que un cuélebre habitaba en una cueva detrás del convento de San Francisco de Oviedo y todos los días exigía pan a los frailes, que se lo daban para evitar que devorara los cadáveres de su cementerio. Un día, uno de ellos le dio el pan lleno de alfileres y el cuélebre murió. En Brañaseca, los vecinos se veían obligados a alimentarle con borona y pan de centeno, hasta que se cansaron y un día lo sustituyeron por una piedra al rojo vivo, lo que causó su muerte.
En San Vicente de la Barquera vivía un cuélebre que se dedicaba a escupir y asustar a los habitantes y a los peregrinos del camino de Santiago y a espantar la pesca, atreviéndose incluso a sobrevolar el castillo. Cada día devoraba a una moza del pueblo. Un día apareció un peregrino que le recriminó su actitud y consiguió expulsarle. Otra versión cuenta que el viajero era Santiago, que se llevó en su caballo a la joven que iba a ser devorada y mató al cuélebre de una coz en la cabeza. Las huellas de los cascos del caballo todavía pueden verse allí.
A las afueras de Santander, habitaba un ser mitad serpiente mitad humano que guardaba un tesoro. Felipe II organizó una expedición, al frente de la cual colocó a un nigromante procedente de Italia, que al ver el tamaño del monstruo salió corriendo para no volver nunca más.
En el País Vasco, bajo el nombre de Iraunsugue, Ednsugue o Ersugue, toma la forma de serpiente, de una o siete cabezas, devoradora de seres humanos y ganado, que a veces es matada por algún vecino o por un ángel. Si su nombre es Sugaar, se trata de una serpiente que vive bajo tierra y que sale a la superficie a través de simas o cuevas, cruzando el cielo en forma de hoz de fuego para castigar las faltas de obediencia de los hijos hacia los padres.
En Castilla es conocido como el Culebrón, y suele ser una anjana, la Virgen o los santos quienes consiguen terminar con él. En Montrondo había que entregarle todos los años en el Hábeas una persona para que la comiera; le tocó en suerte a una moza que se dirigió a su destino rezando el rosario. Se encontró con una mujer que le pidió que le peinara y, al terminar, le entregó un collar para que se lo arrojara a la serpiente. Al hacerlo, ésta se enroscó en torno de un abedul y murió. En otros lugares es San Lorenzo quien salva la situación.
En Galicia se le llama Coca. Llega cuando menos se la espera, destroza todo a su paso y se apodera de las doncellas más bellas. Nadie conseguía terminar con él y las jóvenes de otras aldeas se negaban a casarse con los mozos de allí. Hartos de no lograr nada, los vecinos forjaron espadas y esperaron a la coca, presentándole cruenta batalla, en la que murieron varios lugareños. Al final, un joven le clavó la espada entre los ojos y consiguió matarle.

lunes, octubre 13, 2008

"Las hermanas Bolena"

Corren los albores del siglo XVI en Inglaterra. El rey Enrique VIII (Eric Bana) visita la finca campestre de la familia Bolena, familia noble con grandes ambiciones. Presionada por su padre y por su tío, Ana (Natalie Portman) debe seducir al rey, pero ella le hace un desplante y él la rechaza. En contrapartida, conoce a su hermana María (Scarlett Johansson) y le ofrece un puesto en la Corte. María, recién desposada, prefiere quedarse en el campo con su marido y gozar de una vida tranquila. Sin embargo, es una orden real y no le queda más remedio que acudir a Londres y meterse en el lecho real. Catalina de Aragón (Ana Torrent) no ve eso con buenos ojos, ya que ella no le ha dado a su esposo más que una niña y ahora no puede darle más hijos. María queda encinta y, mientras tanto, su hermana Ana le da tantas negativas al rey que éste pierde la cabeza por ella, que termina divorciándose de Catalina para casarse con Ana Bolena, considerada por los ingleses como una bruja. Tendrán una hija y tendrá un aborto. Obsesionada por dar un varón al rey, comete actos imprudentes de incesto y adulterio por los que será encausada y juzgada. George Bolena (Jim Sturgess) y la reina serán decapitados, mientras Enrique VIII tontea con la que será su siguiente esposa, Jane Seymour (Juno Temple).

domingo, octubre 12, 2008

"Guerra y paz"

No hace mucho que me leí el libro homónimo y derramé ríos de lágrimas, pero con la película ha sido exagerado. Es larga, pero merece la pena, aunque han cambiado y obviado muchas cosas. ¡A ver cómo van a poner en fotogramas un libro de 1800 páginas! Es casi imposible. También es cierto que no es la película de los años 50, sino una más actual que echaron por TVE este verano.
De entre las cosas que difieren de las páginas de Tólstoi, por ejemplo, omiten que Pierre estuvo en la masonería. Es importante, porque marca la trayectoria vital del conde Bezújov. Que ser un prisionero de guerra y un estudioso no fue lo único que le marcó. Otra diferencia es que Elena muere (en el libro) de cáncer de pecho, mientras que en la película se contagia mediante el sexo y de repente le aparecen unas extrañas manchas en la espalda. Hay personajes muy bien creados, mientras que otros no lo están tanto. Si en el libro se dice que una persona es realmente fea, pues que cojan a una actriz que no pueda reflejarse en los espejos. Han obviado que el conde Rostov muere antes de las bodas de sus hijos tras la noticia de que Pétia ha caído en la batalla y su esposa pierde la cordura. Se han olvidado de las princesas primas de Pierre que creían que iban a heredar algo del viejo conde Bejúzov. La "pequeña princesa" (esposa de Andréi Bolkonski) ha resultado ser más grande que el marido. Yo cuando lo leí pensé en una mujer pequeñita. Se echa de menos al tercer hijo de Vasili Kuraguin, Hypolite, que no aparece. Pero el cambio más significativo es la venganza de Anatole y Elena a Natasha (ésta nunca fue a casa de Pierre cuando se retó con Dolójov ni Anatole fue obligado a casarse por su superior, que resultó ser el príncipe Bolkonski). Los dos hermanos Kuraguin sólo desean destrozar la vida de la hija de los Rostov, prometida en secreto a Andréi. Anatole la engaña y seduce hasta que la convence para escaparse juntos. Pero jamás fue una venganza ni ella puso tantos reparos ni le rechazó durante tanto tiempo, pues estaba predispuesta para con él desde el primer momento en que se encontraron. Tampoco Sonia termina con Denissov ni Pierre queda indemne de los fusilamientos porque la fosa se llenara. Echo de menos al "trepa" Boris, que no aparece por ningún sitio. Y la condesa no fue comprensiva con Sonia cuando ésta estuvo prometida a su hijo, todo lo contrario, la trataba fatal y le obligó a romper el compromiso.
La música genial, muy en consonancia con los acontecimientos.

Los personajes, uno a uno:
Natasha Rostov (Clemence Poesy) no está a la altura de la hija de los Rostov. Para la belleza que describe Tolstói en el libro esta joven da la impresión de padecer una enfermedad, aparte de que no cumple las expectativas e ideales de hermosura que fluyen a través de la novela. Además -que me he fijado- es bizca. Me parece que está demasiado sosa en su papel como protagonista principal. Sólo los momentos de amor, tanto con Bolkonski, como con Anatole o Pierre, los borda y nos brinda unos instantes exquisitos.
Andréi Bolkonski (Alessio Boni) está como un polvorón -italiano tenía que ser-. Yo también me enamoraría de un tío así a simple vista. Es el príncipe de los sueños de la adolescencia, y no es una metáfora, lo digo porque tiene el título de "príncipe". Es apuesto, inteligente, guapo, educado, respetuoso. Es el colmo de las virtudes. Al principio está casado, con Lisa (Elodie Frenck), pero no es feliz en su matrimonio. Esperan un hijo, pero en ese momento parte para la guerra. Forma parte de los ayudantes de campo del Zar y al principio suele mantenerse alejado de las trincheras, pero a veces, cuando entra en el campo de batalla piensa en que le gustaría obtener la admiración de soldados desconocidos. Su orgullo le ciega para perdonar y para amar, pero su mejor amigo, Pierre, le dice el secreto para mantenerse en paz consigo mismo: "Debemos vivir, debemos amar, debemos creer". Cuando se queda viudo se enamora perdidamente de Natasha Rostov, que le ama desde el primer momento en que su mirada se cruzó con la de él, aunque entonces era imposible y ahora no. Los dos tendrán que hacer un enorme sacrificio antes de casarse, pero Natasha es muy joven e impaciente, y no esperará... Lloré cuando, en la novela, murió, aunque sabía que ocurriría desde cientos de páginas atrás, y he llorado aquí, pese a que sabía lo que iba a ocurrir.
El conde Pierre Bejúzov (Alexander Beyer) está clavado. En el libro despierta una ternura insólita, lo mismo que ocurre en la película. Su torpeza, sus modos bruscos que chocan en la buena sociedad rusa, al principio le mantienen alejado. Muchos le consideran un excéntrico, si bien es un erudito. Su personalidad es la más compleja porque para conseguir la felicidad plena en su vida debe sortear muchas pruebas. Es el hijo bastardo de uno de los más grandes terratenientes rusos, su padre le ha pagado los estudios y está a punto de morir. Los buitres que se hacen pasar por familiares cercanos posan sus garras sobre la cama esperando el momento final. Pierre puede despedirse de su padre, convertido ya en hijo legítimo mediante una carta al Zar. Los que antes le ignoraban ahora se inclinan cuando Pierre, el nuevo conde Bejúzov, pasa ante ellos. Se ha convertido en el hombre más deseado de Moscú y los Kuraguin están al acecho. La belleza de Elena Kuraguin (Violante Placido) es célebre en toda la sociedad rusa. Nunca se hubiera interesado por Pierre si no hubiera tenido la inmensa fortuna que había recibido en herencia. Cree que puede controlar a su marido, al que todos tienen por estúpido. Pero los rumores de los amantes de Elena le ciegan de celos y reta a duelo a uno de sus amigos, Dolójov (Benjamin Sadler), que nunca había fallado hasta entonces. Soltero, Pierre frecuentaba malas compañías que no le convenían, no sólo Dolójov, sino también Anatole Kuraguin (Ken Duken) estaba entre sus más íntimos. Cuando se convierte en cuñado de este último, Anatole aprovecha para pedirle dinero que nunca pretende devolverle. Pierre está enamorado de Natasha desde siempre, por eso la noticia de que su mejor amigo, Andréi, le va a pedir la mano le sienta como una jarra de agua fría. Pero tiene un largo camino que seguir. Con la noticia de que Napoleón quiere invadir Moscú, Pierre se provee de una pistola porque quiere matar al que tanto mal está trayendo a Rusia. Sin miedo, se mete en las trincheras, en la primera línea de combate, sin sufrir siquiera un rasguño. De allí saca al príncipe Bolkonski para cumplir su último deseo: pedir perdón a Natasha. Cuando Moscú queda vacía es hecho prisionero de los franceses y liberado por los suyos en la retirada de las tropas napoleónicas. Casi helado de frío, una familia de campesinos le encuentran y le curan. Todos le dan por muerto cuando ha acabado la guerra. Él ha ganado una vida.
El viejo príncipe Bolkonski (Malcolm McDonell) y Vasili Kuraguin (Toni Bertorelli) son los dos personajes más logrados de toda la película. El primero por sus toques de humor negro y el segundo, caracterizado físicamente por una prominente nariz aguileña -que le viene ni que pintada-, buscando siempre sus beneficios y los de sus hijos.
María Bolkonski (Valentina Cervi) no es como se describe en el libro: fea pero angelical. Sí que irradia una superioridad moral relevante, pero nada del otro mundo. Se la debería ver como alguien inalcanzable, sin embargo...
Nikolai Rostov (Dima Isaev) es el hijo indeciso para asuntos del corazón. Enamorado hasta la saciedad de su prima Sonia (Ana Caterina Morariu) y endeudado por el juego impulsando a la ruina familiar, se alista en el regimiento de los húsares como vía de escape de su familia. Un día conoce a una princesa y siente algo que no había sentido nunca, ni siquiera por Sonia.
Dénissov (Hary Prinz) será el superior de Nikolai, que le salvará la vida y se convertirá en amigo íntimo de su familia. Nada más entrar en la casa de los condes, se queda prendado de Natasha y en un acto impulsivo pide su mano, que es rechazada educadamente.
Tres personajes históricos a tener en cuenta y que están bastante bien caracterizados son: el general de las tropas rusas, Kutúzov (Vladimir Ilyin), el emperador Alejandro I (Igor Kostolevsky) y Napoleón Bonaparte (Scali Delpeyrat).

sábado, octubre 11, 2008

Feria del Libro Antiguo

Hoy comienza en Salamanca la XVI Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que se ubica, como todos los años, en la Plaza de los Bandos. Dura hasta el 30 de octubre.
Imagino que me pasaré algún día, ya que siempre hay gangas tiradas de precio.

Jam Montoya: Fotógrafo transgresor

Sus fotografías crean polémica porque no deja pie con cabeza. En el primer momento en que las he visto, al azar, me he quedado anonadada. Después me he fijado en la calidad y en los títulos.
Jam Montoya hace un repaso visual a las Sagradas Escrituras. Pero su punto de vista es escandalizador.

Bajones físicos, subidas mentales

Reconozco que lo mío no es una gripe ni un catarro, que me fastidia echarme gotas en los ojos (realmente son lágrimas artificiales) y darme cacao en los labios porque los tengo muy agrietados. Pese a que duermo más y me siento un tanto más cansada, casi como si me hubieran pegado una paliza que hubiera dejado secuelas en la espalda, estoy con el ego por las nubes. Y no es por el premio, aunque siempre tengo a los míos comentándome que, todavía hoy, después de dos semanas, siguen dándoles la enhorabuena. Todos los días miro el buzón por si me llegara el trofeo, aunque imagino que esperarán para enviármelo junto a la revista (calculo que lo recibiré pues a finales de octubre).
Me acuerdo mucho de F., me gustaría compartir con él estos momentos de felicidad. Sé que, pese a nuestros problemas de comprensión y entendimiento, él se alegra por mis triunfos y sé que cualquier cosa que salga de mi mente la tomará con los brazos abiertos y lo devorará con fruición. Me encantaría abrazarle, susurrar en sus oídos las palabras del olvido, llenar su piel de caricias reprimidas durante tanto tiempo. Él es quien me hace sentir día a día, quien me recuerda que sigo viva, que mi corazón late un poco más fuerte cada vez...

Humanos y animales terrestres

Se trata de personas que, a veces, se transforman a causa de la Luna o de algún maleficio, como el hombre lobo. Otras veces, son seres nacidos de la unión de un humano y de un animal. Algunos han sido criados por algún animal, fuera de la sociedad. Finalmente, hay humanos que tienen absoluto dominio sobre los animales.

La Osa de Andara
Fue una mujer real, que vivió en los Picos de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Su leyenda sigue vigente entre las gentes de la montaña.
Alejada de la sociedad humana, conocedora de las plantas medicinales para uso propio y de su rebaño, sólo atacaba si se la hostigaba. Forzuda y brava, de cabellos color leonado y extremidades de áspero e hirsuto pelo, se cubría con un traje raído y corizas de piel de los cabritos que cuidaba en su pequeño rebaño, que apacentaba por toda la zona. Su único ajuar era una batea o dornajo para la leche y un cuchillo de cachicuerno. De vez en cuando conseguía cazar algún rebeco recién nacido, que cuidaba con mimo y no mataba hasta que no encontraba otro para sustituirle.
Su alimento ordinario eran la leche, las castañas, las raíces y las maíces crudas. Comía también del áspero manjar de madroños o “aborios”, frutos del serbal o grosellero, panales de miel y bayas de ciertos árboles y arbustos. Para que no menguara su pequeño rebaño, se regalaba en primavera y otoño cabritos crudos de los que pacían entre sus reses.
La “mujer osa”, enfadadiza e irreconciliable con el trato de las gentes, carecía de atributos bestiales o de insania, suavizados mientras no fuera atacada. Cuando se irritaba se volvía bizca. Sus manos eran gruesas y grandes, terrosas y llenas de pigmentos.
Cada cierto tiempo no sólo esquilaba el rebaño, sino también a sí misma. Vivía en una cueva o en una taina.
La Osa de Andara era una mujer con apariencia de osa o una osa con aspecto de mujer. Nadie conocía como ella los parajes de los Picos de Europa, pudiendo atajar de un lado a otro y apareciendo en lugares alejados en muy poco tiempo.
Se rumorea que al final se casó con un paisano que consiguió amansarla y nadie sabía qué había sido de ella o de su familia.

La serrana de la Vera
También fue una mujer real. Su historia pasó a engrosar el imaginario popular hasta convertirse en un personaje de leyenda, mitad humana mitad yegua.
Se trataba de una bella joven de Plasencia que, en el siglo XVI, fue traicionada y burlada por su primer amor, un familiar suyo. Despechada y dolida se echó a la sierra, decidida a vengarse de cuantos hombres cayeran en sus manos. Para ello, los trasladaba a su cueva, les alimentaba, yacía con ellos y, una vez dormidos, los mataba y enterraba bajo unas cruces.
Otra versión dice que fue una joven de la Vera, asediada constantemente por los mozos debido a su extremada belleza. Acabó enloqueciendo y se lanzó a la sierra. Cada vez que algún joven se acercaba para abusar de ella creyéndola indefensa, les mataba. Hoy se escuchan por las noches las voces y lamentos de los muertos que quieren escapar, sin lograrlo, ya que ella se lo impide.
Terminó sus días en la horca, a manos de la justicia, avisada por uno de los mozos que aprovechó a escapar mientras ella dormía.

Lobisome y rabisome
El del hombre lobo (o la mujer loba) es uno de los mitos más extendidos por Europa. En la Península, se atribuye generalmente a Galicia.
Se confunde a menudo con la licantropía, aunque los dos fenómenos son diferentes. Mientras que los licántropos son personas aquejadas de algún trastorno mental, que les hace creer que son lobos u otros animales y actúan como tales, los hombres lobo son seres humanos que se comportan de forma normal pero que, contagiados por la mordedura de otro hombre lobo o presas de una maldición, sufren transformaciones en su cuerpo las noches de luna llena, a veces en San Juan y algunos viernes, llegando a olvidar por completo su personalidad.
En ocasiones, también se convierte en lobisome el séptimo hijo varón de un séptimo hijo varón, si no hay hermanas de por medio, y siempre que no sea apadrinado en su bautizo por su hermano mayor. Si es una séptima hija se convertirá en bruja. Únicamente si el niño o niña habla o llora en el vientre materno y la madre no lo cuenta, o si nace con una cruz de Caravaca en el paladar, se librará de la maldición sin necesidad de ser apadrinado por su hermano mayor, y se convertirá en salutador.
Con el cuerpo cubierto de vello, garras y grandes dientes, atacan sin misericordia a quienes encuentran en su camino, extendiendo el contagio. Si no es fruto de una maldición, desaparece al amanecer. Si lo es, solamente causándole una herida y dejando que se desangre por completo o quitándole la piel y quemándola, puede volver a su ser.
En ocasiones es la luna quien aluna a alguien que, imprudentemente, se expone a sus rayos, o al niño cuya madre ha dejado tendidos los pañales en plenilunio.
La conversión de gente en burro (rabisome) es un tema tratado en literatura. Se cuenta que unas brujas tenían por costumbre ir a las reuniones o aquelarres a lomos del sacristán del pueblo, que cada año por San Juan tomaba forma de jumento. Para librarle de aquel maleficio tuvieron que practicarle una sangría en la pata delantera derecha.

Cabecilla de lobos
En Cantabria a menudo se ve un hombre corriendo por prados y bosques y saltando tapias y ramas en compañía de manadas de lobos. Entonces no hay que temerlos, porque le obedecen en todo. Si uno mordiera a alguien por descuido, él curaría la herida con un emplasto de pan que colocaría sobre la herida. Después, desaparece en compañía de su manada.
En Galicia y Portugal recibe el nombre de peeira o peeiro y corretea por el monte seguido de su manada de lobos.
Suelen identificarse con personas que se han criado con los lobos y que siguen viviendo con ellos, convirtiéndose en jefes de la manada.