miércoles, septiembre 27, 2006

Personas y personajes


¡Cuánta gente pasa a lo largo de nuestra vida, a diario, sin que nos demos cuenta apenas!
De todas esas personas son muy pocas las que dejan una huella, una marca que permanecerá para siempre, aunque se marchen con el tiempo.
Luego están aquellos a los que coges cariño inevitablemente, casi sin querer y con los que hablas casi a diario.
También están los que no te llaman especialmente la atención, sea por lo que sea.

Hace tiempo que aprendí que a las personas hay que tratarlas como si fueran de cristal, a todas y cada una de ellas de una manera diferente, pues cada uno de nosotros somos un mundo, con nuestros defectos y nuestras virtudes, pero un mundo indescriptible para todos aquellos que se nos acercan.

Están aquellos personajes que, en un principio, te brindan su amistad, una amistad que acoges con los brazos abiertos, pues de esa manera habría que estar siempre que nos llega algo nuevo. Lo que más duele es cuando, sin explicaciones, un día te quitan eso que te habían dado. Y entonces te sientes como un trapo viejo, como un klínex, como si fueras un muñeco que se puede coger según el humor de la otra persona. Y duele. Pero no hay mal que por bien no venga: de esta manera se descubre la falsedad que entrañan muchas veces las palabras de la gente.
Hay quienes lo han pasado tan mal en el pasado que te hacen superar pruebas muy duras, tanto que ponen en peligro la relación, que termina tambaleándose hasta que llega al límite y acabas diciendo: ¡Basta!
Y luego hay personas que te sorprenden día a día, aquellas que tras un tiempo sin noticias vienen a saludarte como si fuera ayer el último día que hablaste con ellos. Y entonces te das cuenta que cuando se te cierra una puerta se te abren veinte. Porque esas personas que, a pesar del tiempo y de las circunstancias, se acuerdan de ti son capaces de sacarte la más grande de las sonrisas, aunque por dentro sientas que te hundes hasta el infinito.

Por nuestra vida pasa mucha gente. Sólo nosotros debemos intuir quiénes vienen a quedarse y quiénes van a marchar con el paso del tiempo. Y esa capacidad para descubrirlo tiene trabas, pero también recompensas.

Cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos

Pues eso.

Sobran las palabras.

Yo me entiendo.

martes, septiembre 26, 2006

Me caigo de sueño


Siempre fui noctámbula. Para mí el hecho de estar despierta a las 3 de la mañana me parecía algo normal. Disfruto con el silencio de la noche, con la tranquilidad que se despierta en el ambiente mientras el resto de la gente está sumida entre las brumas del sueño.
Llevo ya bastantes días en que mi horario se ha cambiado radicalmente, en el sentido de que a las 7 de la mañana me despierto como un reloj. Me quedo en la cama un rato porque cuando miro sorprendida la hora intento volverme a dormir. A las 8 ya no puedo parar.
Esto me pasa desde un día que me quedé de gaupasa (es vasco, pero suena mejor que en castellano) y aguanté todo el día sin dormir hasta que a las 9 de la noche me caía rendida sobre la cama. Así es como desde entonces duermo a las mismas horas en que la gente suele marchar a dormir, o más bien, me voy a la cama con los lunnis y los niños.
En estos momentos estoy atontada así que es lo que me dispongo a hacer. Me duele al masticar. Al menos he acabado con el dentista. Supuestamente mis encías estarán curadas en una semana, y me alegro, al menos para no pasar por lo que he pasado hoy. Para mí que me han puesto mal la anestesia. Como noto la boca muy sensible y tras hacerme a la idea de que no cenaré, lo mejor que puedo hacer es intentar conciliar el sueño.
Es posible que me esté pasando algo bueno pues también me cuesta poco dormirme, después de que haya estado mes tras mes maldurmiendo, al final parece que puedo controlar también los estados oníricos. Será irme y caer rendida, cuando antes me pasaba horas eternas dando vueltas en la cama sin poder pegar ojo. No hay mal que por bien no venga. Yo siempre he pensado que el insomnio es mental.
También siento nostalgia de esas noches que no querías que acabaran nunca. Pero prefiero ver la luz del sol.

Esa sensación...

Me encanta esa sensación de saber lo que está pensando el otro en ciertos momentos. Disfruto saber con sólo mirar a los ojos lo que me quiere decir. O descubrir su estado de ánimo con sólo el silencio. Es suficiente respuesta el silencio para saber qué pasa por la cabeza de la otra persona.
Asimismo disfruto en los instantes en que la otra persona sabe que me pasa algo o que descubre mi estado de ánimo sin decir nada. Supongo que nuestro cuerpo puede comunicarse de otras formas que no tienen por qué ser siempre habladas.
Echo de menos que alguien adivine lo que pasa por mi cabeza. Antes ocurría. Quizás es que últimamente no me abro a nadie o no quiero que nadie sepa lo que tengo dentro. Es posible que me dé miedo dejar que lo vea nadie.

"El señor Ibrahim y las flores del Corán"


Moisés, a quien todos llaman Momó, es un joven judío que vive con su padre, siempre de mal humor. No tienen mucho dinero y, cuando puede, se escaquea por el barrio a buscar los favores sexuales de alguna prostituta. Un día, Ibrahim le llama por su nombre y le dice que él no es árabe. El musulmán comienza a enseñarle cosas del Corán y a ver las cosas desde otro punto de vista. Y sobre todo le enseña a sonreír.

La belleza está en todos los sitios, sólo hay que saber buscarla.

Engañado por su joven novia y abandonado por su padre, que se tirará a las vías del tren poco tiempo después, Momó adopta a Ibrahim como su padre. Le pide conocer su país y emprenden un viaje desde París hasta un pueblo desértico de Turquía, donde en una curva Ibrahim encuentra la muerte, dejándole todas sus posesiones y agradeciendo haber enseñado sus conocimientos al joven Momó.

Es una película extraña, teniendo en cuenta el terrible problema que hay en la franja de Gaza y Cisjordania. Quizás por eso resulta raro que un musulmán y un judío puedan entenderse tan perfectamente como lo hacen Ibrahim y Moisés. Pero es eso: una película.

Lo quiero, no lo quiero...


Las cosas que más nos cuestan conseguir son aquellas a las que, en definitiva, terminamos persiguiendo hasta conseguirlas.
Siempre me ha pasado que he buscado un libro, una canción o una película que no estaban en ningún sitio y he hecho lo imposible porque llegaran a mis manos.
Hoy en día es fácil conseguir cosas con todos los medios a nuestro alcance. Siempre termina quedándonos algún sitio por descubrir.

Me encanta conseguir lo inalcanzable. El empeño y el tesón de cada uno hace que al final lo consigamos.
Y al final... lo que más nos cuesta es lo que más valoramos. Y luego, cuando recordamos lo que nos costó hacer algo es cuando nuestra cara se ilumina con una grata sonrisa.

lunes, septiembre 25, 2006

Casiopea


En una de las múltiples acampadas a las que fui en el pasado recuerdo una noche estrellada frente a la hoguera mientras el cura nos contaba historias. Aquella noche, a medida que iba preparando su pipa, miraba al cielo. Aquella noche descubrí a Casiopea.
El nombre me sonaba mágico, pero fue alzar la vista hacia arriba y descubrir la inmensa W de la constelación. Si no recuerdo mal y volviendo a aquella ubicación en medio del monte, se encuentra hacia el Noroeste. Pero sólo ahora, al mirar al cielo, podría encontrarla sin puntos cardinales, simplemente con dar una vuelta.
Aunque ya empieza a encapotarse el cielo y quizás sea difícil encontrarla.

De pequeña me gustaba mirar las estrellas. Pensaba que era imposible conocer todos sus nombres, pero que destilaban un sentido magnético hacia nosotros. Sólo podemos conformarnos con mirarlas intermitentemente en esas noches veraniegas.
Tiempo después, tras haber visto "El Rey León", me quedé con aquella frase de que cada estrella era alguien que se había ido para siempre y nos observaba. Es ese momento crucial de la película en que lloré inevitablemente. Es posible que en cada estrella haya parte de nosotros o de aquellas personas que no volveremos a ver jamás. Es una leyenda preciosa.
Siendo adolescente, una vez alguien me dijo que si quería conseguir a alguien sólo tenía que pedírselo a las estrellas durante diez noches seguidas. Tenía que repetir el nombre del chico durante diez noches sin pausa... Y sí, lo conseguí. Quizás es que las estrellas nos brindan un poder inabarcable, o sólo es que hay que creer que las estrellas están ahí para algo más que sea adornar la cúpula celeste (cualquier científico me rebatiría bien, pero me hace ilusión decir todas estas cosas; siempre buscamos explicaciones a algo, aunque sean irreales).
Y luego están las estrellas fugaces, aquellas que apenas se dejan ver y puedes pedir un deseo... Este verano recuerdo que Nat y yo vimos una: ¿La habéis visto ¿la habéis visto? No sé si a ella se le cumplió el deseo. A mí no, quizás mejor así. Quizás, en cierto modo, las estrellas me ayudaron a aquello que era mejor que mi deseo.

Casiopea... me gustaría asomarme a mi ventana y verla ahora, pero mis ventanas se ubican al sur, creo. Y es posible que haya nubes en el cielo y no se vea nada.

"El exorcismo de Emily Rose"


Richard Moore es juzgado por la muerte repentina de la joven de 19 años, Emily Rose. A lo largo del juicio se van exponiendo los hechos y pruebas sobre lo que pudo haber ocurrido.
Por un lado, la acusación apela a argumentos médicos y científicos que tildaban a la joven de psicótica y epiléptica, y afirmando que el medicamento que le habían asignado podría haber conseguido la recuperación de la joven.
De otra parte, Erin Brunner, una abogada en alza y de popularidad creciente, es asignada para defender al Padre Moore. Ella se considera agnóstica, así que en principio no cree posible lo que le cuenta el sacerdote. Pero comienzan a pasarle cosas extrañas: se le para el reloj a las 3 de la madrugada, ve sombras y oye ruidos raros en su casa... En definitiva, Erin nota la presencia de entes extraños, de sombras oscuras sin encontrar una explicación razonable, aunque segura de que todo tiene que ver con el caso que tiene entre manos.

"Una vez que has visto la oscuridad la llevas encima durante el resto de tu vida".

Lo dejo ahí porque no quiero contar el final, ya que la película está muy bien. Ya tenía ganas de ver algo que me diera pequeños sustos de vez en cuando.

Una gotera


En medio del pasillo tengo un gran boquete que hace unos días goteaba. Es decir, que la de arriba meaba en mi casa.
Esta tarde, por fin, vienen a arreglármelo. Sólo ha pasado un fin de semana, pero ya iba a llamar si no hubieran venido hoy. No me imagino lo que harán ahí, pero seguro que tengo gente en mi casa que no parará de entrar y salir en unos días, al menos un fontanero y un escayolista :(
Vaya gracia, aunque cuanto antes lo arreglen mejor. Sólo he visto que goteaba un día, al menos no se me queda charco en el pasillo ni nada así.

domingo, septiembre 24, 2006

Esas pérdidas con las que, a la larga, sales ganando


Hace un tiempo que pensaba que había perdido algo. Fueron tiempos oscuros, donde una imagen se repetía insistentemente en mi mente, donde no había vuelta de hoja, a pesar de que quería cambiarlo todo. No pudo ser. Todo llevaba un rumbo, y ni siquiera sabía hacia dónde me dirigía.
Un tiempo después me di cuenta de todo el bien que me había hecho esa pérdida. Pues busqué otros caminos, otra gente, otras cosas con las que llenar ese hueco recientemente vaciado. Y sí, hoy todo lo que me rodea tiene un colorido especial. He cogido cariño a muchas cosas que me vinieron de la mano de la tristeza más insólita y he descubierto un mundo que jamás hubiera imaginado.
Hoy todo es diferente. Hasta yo misma parezco diferente, y sigo siendo la misma persona. Pero hoy puedo admitir que soy feliz. Tenía que decirlo.
En mi vida en estos momentos no hay lugar para cosas tristes ni para gente que me haga daño. Sí, lo que me rodea ha recuperado su color. Y eso es motivo para sonreír y para contarlo.

Quien mal anda...


"Sweet Sixteen"
Liam es un quinceañero irlandés que se dedica a trapichear vendiendo tabaco más barato con su mejor amigo. Su madre está en la cárcel por asuntos de drogas. Y su padrastro y abuelo le tratan mal, así que un día se escapa de casa y se va a vivir con su hermana, madre soltera.
Lejos de las imposiciones familiares y escolares, se tiene que buscar la vida. Sólo desea tener un hogar que ofrecerle a su madre cuando esta salga de la cárcel. Así que decide robarle la droga que su padrastro tiene escondida y venderla. Con esto saca mucho dinero, tapándolo con unos trabajos de repartidores de pizzas.
Pero el territorio es de un poderoso ricachón que vigila a los chicos y convierte a Liam en uno de sus secuaces, poniéndole a prueba varias veces. Le dice que debe cargarse a su mejor amigo... Al final, a quien se carga es a su padrastro.

Da pena


Esta mañana, cuando pasaba por las escaleras de Gran Vía, me ha dado por mirar hacia arriba, hacia el parque está al final. Allí estaba mi piso del año pasado. Pero había algo diferente: un inmenso cartel de "Se Alquila" colgaba de la terraza del segundo piso, donde viviéramos durante dos años.
Me ha dado pena, la verdad. Me ha entrado nostalgia por esos momentos delante de ese balcón, por esa vista casi perfecta de la gente, por las quejas de los botellones y el paseo vespertino de la gente con sus perros.
De repente he echado de menos muchas cosas y, aunque pensaba que no sería así, me ha dado mucha pena.

sábado, septiembre 23, 2006

Días de Muérdago


"Muérdago" es una palabra mágica para mí desde que en mi tierna infancia leía cómo Panorámix lo necesitaba para hacer esa prodigiosa poción mágica por la que una pequeña aldea gala era inconquistable por los romanos.
Muérdago era aquel after donde nos pasamos un año entero, donde terminábamos todas aquellas noches de fiesta, donde por saltar bajo el sonido de "Dolores se llamaba Lola" uno me preguntó qué me había metido, donde fumamos más maría que en ningún otro sitio de Salamanca, donde el servicio estaba lleno de yonkis, donde pasamos horas inmersas entre gente drogada, colegas de otros sitios, bajo el sonido del más puro rock español... donde entrabas de noche y salías de día.
Lo cerraron por asuntos de drogas. Teníamos la esperanza de que lo volvieran a abrir pues no era la primera vez que lo chapaban por la misma historia. Varios años después el Muérdago sigue cerrado. Varios años después también he dejado de ir a afters, quizás es que la gente a esas horas está muy colgada y con varios kilos de mierda en el cuerpo.

Primeras lluvias


No me gusta que llueva.
La lluvia en sí me produce tristeza. Ese día gris da motivos para pensar. Lo único que me gusta es el olor de después de la tormenta, mirar hacia arriba y ver el arco iris.
El otoño en sí es una estación que produce nostalgia por lo que se va. El variopinto abanico colorido del verano se convierte en una mezcla de ocres y grises.
En los días de lluvia vuelvo a otros momentos del pasado que fueron, sin duda, mejores.

La de esta mañana no era aquella lluvia a cántaros de abril, en que tuve que salir obligatoriamente. Odio los paraguas y me mojé. Llegué a casa con los bajos chorreando y, antes de volver, me metí en una tahona para coger unas magdalenas recién hechas y comerlas cuando entrara en calor.
La lluvia de hoy no era tan brusca como la de aquel día. He salido en chancletas y me he vuelto a mojar los bajos, pero apenas eran cuatro gotas. Al final el sol se ha dejado entrever entre los huecos que dejaban las nubes.

Sólo hay otro fenómeno atmosférico que odio más que la lluvia. Es la nieve. Cuando nieve ya lo contaré, me pondré de mala leche y estaré deseando de que se derrita.

"Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores"


Alguien con quien compartí muchas cosas en ciertos momentos del pasado me recomendó esta película porque sabía que me habían empezado a fascinar los Monty Python. Ojalá estuviera cerca para poderle comentar mis impresiones sobre lo que he visto.

La verdad es que nuevamente me he reído a carcajadas, casi sin parar, desde principio a fin. Justamente después me he puesto a mirar otros títulos peliculeros del grupo cómico. Y terminaré viéndolas todas.

El rey Arturo y su escudero "cabalgan" por toda Inglaterra en busca de caballeros para formar en su corte la comunidad de caballeros de la Mesa Cuadrada. Es una parodia de una versión de la leyenda.
El rey Arturo nunca fue en busca del Santo Grial, al menos la mayoría de versiones así lo dicen, pero hay relaciones entre un caballero, de nombre Perceval, que se cuenta que buscó el objeto sagrado y terminó como caballero de Camelot.
En la película a Arturo y a sus caballeros se les aparece Dios para encomendarles esa misión y también para que sean los guardianes del Santo Grial.
Así que se separan y cada uno sigue una ruta en busca de tan ansiado objeto.
Sir Robin atraviesa un bosque en donde se encuentra con un caballero que lo custodia y que tiene tres cabezas pensantes. Mientras las tres mentes discuten entre si dejarle con vida o quitársela, Sir Robin escapa de tan siniestro personaje.
Sir Galahad llega al castillo de Anthrax (?), donde viven 150 mujeres que desean que las azote y las domine. Terminará rescatado por Sir Lancelot.
El rey Arturo, acompañado de Sir Bererber (?), habla con un anciano que les dice cómo encontrar el Santo Grial. Llegan a un bosque donde se encuentran con caballeros gigantes, los caballeros Ni, que les piden almácigas a cambio de atravesar el bosque. Descubren que los caballeros Ni no pueden escuchar la palabra "No" y así es como escapan de ellos.
Sir Lancelot encuentra una flecha con una nota y llega al castillo del Pantano. Cree que en la torre del Homenaje hay una princesa encerrada a la que quieren casar contra su voluntad. Así que, después de cargarse a medio castillo que está preparando la boda, descubre que es el príncipe, hijo gay del rey, quien ha escrito la nota.
Al final se encuentran todos los caballeros y juntos continúan la búsqueda. Conducidos por el mago Tim, que se dedica a prender fuego allí por donde pasa, llegan a una cueva custodiada por un conejo asesino. Utilizan contra él una reliquia, la Sagrada Granada, y consiguen encontrar la leyenda en arameo escrita por José de Arimatea, donde se cuenta la ubicación exacta del Santo Grial.
Terminan en el Puente de la Muerte, donde vuelven a encontrarse con el anciano de la escena 24, que les hace tres preguntas. Arturo le hace a su vez otra por la que el anciano cae al abismo. Cuando llegan al castillo ocupado por franceses que no paran de insultar a los ingleses y, justo cuando van a sitiar la fortaleza, aparece la policía y les detiene a todos.

Acabo de destripar la película entera. Aunque no es contarla sino verla. Más bien porque las risas están aseguradas.

Mis vecinos


Anoche la fiesta que se estaban marcando los vecinos del 3º era impresionante. Lo mejor de todo es que se oye... Podría haberme quejado, pero no lo hice. Es principio de curso. Una por otra porque como haga yo una fiesta el escándalo podría ser mayor.
Durante los últimos meses vivía en el 3º una chica que se llamaba Zintia, que debía ser extranjera, posiblemente francesa. Sólo me la crucé una vez en el ascensor, con un chico que supuse su novio y el perro. A veces se ponía a cenar en la terraza con amigas pero no la oía mucho. Fueron contadas las ocasiones en que escuchaba su música.
Después era mi música la que sonaba muchas veces de madrugada por todo el patio interior. Hasta que vino la vecina de abajo a darme un toque, cosa que ya conté en otra ocasión.
Hace unos días regresaba a casa a la hora de comer. Me encontré con Raúl, el casero. Me dijo que tenía nuevos vecinos, justo encima y debajo de mí, me dijo que iba a llevarles el contrato. Me contó que la de encima era universitaria y el de abajo era también estudiante, pero de instituto.
El señor de la puerta de enfrente no debe estar porque hace más de un mes que quitó el felpudo. Había pensado en poner yo también un felpudo pero es molesto a la hora de salir con la maleta porque las ruedas se cruzan ahí.

El año pasado no conocíamos más que al vecino del 3º, con el que antes de irme mantuve una conversación en su pedazo de ático y me invitó a cerveza. Si él en vez de irse a finales de este año se hubiera marchado en verano yo en estos momentos ocuparía ese ático. A los vecinos del 1º también les llegué a conocer, al menos de vista, y sobre todo por su música, que entraba en nuestro piso como si saliera de un escenario y nosotras fuéramos las oyentes. Me parecían chiquillos, una especie de moscas cojoneras con las que mis compañeras de piso intentaron un acercamiento. Yo para ellos siempre fui una borde y no tuve tratos con ellos de ningún tipo, quizás un saludo ocasional en el portal...

Me gustan los segundos. Siempre he odiado las alturas, así que no me pondría a vivir en un piso superior a un 5º, aunque pensándolo bien, en Salamanca tendría que salirme un poco del casco antiguo para encontrar edificios relativamente altos.

La casa de mis padres se me hace grande al lado de estos pisos en los que he vivido estos últimos años. Quizás nunca llegue a acostumbrarme a coger un ascensor ni a no tener jardín, ni a ver desde mi ventana a mis otros vecinos que también viven en casas, o a las vecinas que otean curiosamente con la cortina un poco corrida.

Donde estoy ahora me siento a gusto.

viernes, septiembre 22, 2006

Vacío existencial


Soundtrack from Heat

No hay pensamiento más terrible y que más miedo dé al ser humano que el sentimiento de soledad que se apodera de nosotros cuando menos lo esperamos.

El vacío...

La mayoría de las veces ese vacío que nos inunda viene de nosotros mismos. En estos momentos me he quitado todo lo que llevo dentro, pero no es un vacío triste, sino melancólico. Se sobrelleva bien. Quizás es que a veces necesitamos refugiarnos en un mundo de cristal, lejos de la gente que nos rodea habitualmente, para dar rienda suelta a otras cosas, descubrir otras vías, despojarnos de las viejas heridas, incluso quitarnos las vendas que nos ciegan.
En estos momentos no me apetece hablar con nadie. Me enclaustro unos días en mi mundo. Es fin de semana, y como me decía alguien esta tarde es preferible ver las cosas desde la parte más positiva. La cuestión es que estoy vacía por dentro, no siento nada, ni estoy bien ni estoy mal, simplemento veo las cosas desde otro punto de vista, que es más optimista de lo que a simple vista parece.
Es fin de semana, así que por qué no aprovecharlo en algo que merezca la pena.
En estos momentos escribo para mí. En algún sitio debía ponerlo. Quizás mañana lo lea y me arrepienta. Lo dejo aquí por hoy.
Volveré a todos esos sitios donde estaba, seguro.

Ogame.org


La mejor noticia que me podían dar ayer sobre el juego de Ogame es el hecho de cambiarnos a un sitio donde no existieran las manos inquisidoras de una persona corrupta por el poder. Y eso que sólo es un juego. Pero vaya. Es lo que tiene.
Está todo en inglés y de hecho es obligatorio hablarlo. Pero quizás merece la pena. También descubrí que, tras la última actualización del Firefox, con pasar el ratón por encima de una palabra en otro idioma te la traduce directamente. No me había dado cuenta antes, quizás es que casi siempre navego por páginas en castellano. Voy a probar a ver si también funciona con otros idiomas :D

Otro año cualquiera para atrás o para adelante

Si no fuera 2006 es posible que en estos momentos estuviera durmiendo en una cama ajena en casa de alguien. Por diversas circunstancias no ha sido posible que este año fuera a las fiestas de San Mateo. No importa pues el año que viene las pillaré con más ganas.
Ayer fue el pisado de la uva en El Espolón, esa primera jarra que toda la corporación municipal logroñesa y el gobierno al completo toman en una ceremonia especial. Ayer había tormenta en Logroño :(

Pues... hasta el año que viene.

Maneras y maneras de dormir


Esta noche he dormido sin pijama. Ahoro dormir tal y como mi madre me trajo al mundo. Es como si me despojara de todo lo que ha pasado durante el día.
Lástima que ya empiece a hacer frío y que esta noche pasada sea una de las últimas noches que dormiré así hasta que vuelvan los calores... o también si algún día de fiesta vengo cieguilla. En esos momentos no hay frío que valga, sino que es la pereza de ponerme el pijama.
Aprovecharé estas noches de veranillo (hoy empieza el otoño ¿o fue ayer?) para seguir durmiendo así.
Igual me echo un novio para que esto se convierta en perpetuo :D~~~~~ (pero hay tan pocas ganas ahora...).