martes, septiembre 03, 2024

Viaje a Roma: los Museos Vaticanos

Vista de los Jardines Vaticanos

Desde que yo entré en los Museos Vaticanos allá por el verano de 2006 hasta ahora, han cambiado muchísimas cosas. En los Museos Vaticanos pude comprobarlo por mí misma. Para empezar, la entrada de piedra por la que yo había entrado entonces ahora era la salida y han construido un acceso lateral más moderno.

Entrada anterior a los Museos Vaticanos (ahora se entra por una puerta a la izquierda), ahora ésta es la salida

Además, entonces entré por los Jardines Vaticanos y pude admirar la bola del mundo dorada y negra que está allí, así como a la guardia suiza, pero ahora si quieres entrar en los jardines tienes que pagar una entrada extra. Recuerdo que el Laocoonte y una serie de estatuas estaban también en los jardines, en una especie de patio con soportales. Pero hoy en día la distribución es totalmente diferente.

Vista de los Jardines Vaticanos

El acceso lateral nos llevó a una especie de terraza donde podían verse la cúpula de San Pedro y una parte de los jardines. Aparte de admirar los jardines y la cúpula, había allí unos paneles informativos que explicaban cada parte de la Capilla Sixtina y el Juicio Final.

Laocoonte y sus hijos

Desde ahí comenzaban los accesos a varias salas y, entre las diferentes puertas, se encontraban estatuas que pertenecen a lo que se llama el Museo Pio-Clementino. El Laocoonte y sus hijos. Se trata de un grupo escultórico griego de mármol blanco, cuya fecha se desconoce, pero fue encontrado en unas excavaciones en Roma en el año 1506. Representa la muerte del sacerdote troyano Laocoonte, castigado por los dioses a morir estrangulado por serpientes marinas junto a sus dos hijos, Antífante y Timbreo.

Apolo Belvedere

La otra estatua era el Apolo Belvedere, famosa estatua de mármol que representa al dios griego Apolo. Se cree que es una copia romana del original griego y se descubrió en el Renacimiento en el Cortile del Belvedere del Vaticano. Durante un tiempo fue considerada la representación ideal de la perfección física masculina.

Después entramos en una sala donde se encontraban las otras esculturas de la Pietà de Miguel Ángel, en realidad son copias o pruebas que necesitó hacer para esculpir las originales. Se habla de las tres Pietà de Miguel Ángel: la Vaticana, la Rondini y la Rondanini. 

Copia de la Pietà Vaticana, Miguel Ángel

La Pietà de San Pedro no llegamos a verla porque no queríamos esperar tantas horas al sol para entrar en la Basílica, si bien es necesario comentar que cuando la presentó al público, consideraron que la juventud de María no era proporcional a la edad de su hijo. El escultor se defendió diciendo que la juventud representaba la belleza, la virginidad y la ausencia del deterioro por el tiempo. Cuando entregó la escultura, la gente decía que no podía ser obra de Miguel Ángel, debido a su juventud y falta de madurez. De ahí que grabó sobre ella M.B.F.F. (Miguel Ángel Buonarotti lo hizo). Es la única obra que firmó en su vida.

Copia de la Pietà Rondini, Miguel Ángel

La Pietà Rondini o Pietà Florentina se encuentra en el Museo dell'Opera del Duomo de Florencia. Se llama Rondini porque en sus inicios estuvo situada en la Villa Rondini. En ella se representa a Nicodemo sosteniendo a Cristo yacente, y a los lados se encuentran la Virgen María y María Magdalena. La cara de Nicodemo es el autorretrato de Miguel Ángel. El autor se sintió tan insatisfecho con ella que intentó destruirla en varias ocasiones.

Respecto a la historia de la imagen, según la Biblia, Nicodemo era un rico fariseo, miembro del Sanedrín y hombre importante entre los judíos. El día de la Pascua, hallándose Jesús en Jerusalén predicando entre los Apóstoles se le acercó Nicodemo de noche y le dijo que había venido de parte de Dios como Maestro. Jesús le respondió: "En verdad te digo que si uno no nace de nuevo al Agua y al Espíritu no podrá entrar en el Reino de los Cielos". A lo que Nicodemo preguntó cómo podría entrar en el Reino de los Cielos. Jesús le dijo que debía nacer de nuevo. 

Nicodemo pidió a Pilatos que liberara a Jesús porque no veía maldad ni culpa en él, a lo que Pilatos se negó. Nicodemo contempló la agonía y muerte de Jesucristo en la cruz. Por la noche, José de Arimatea y Nicodemo rogaron a Pilatos en secreto que les dejase el cuerpo de Cristo para embalsamarlo y sepultarlo. Se les concedió y fue Nicodemo quien untó el cuerpo de Cristo con áloe y mirra, le envolvió en un sudario y le enterró en la sepultura. A partir de ese momento, Nicodemo encontró la luz y la verdad y fue considerado un discípulo más.

Copia de la Pietà Rondanini, Miguel Ángel

La Pietà Rondanini es una obra sin acabar que, a la muerte del escultor, heredó su criado Antonio Francese, que se la vendió al marqués de Rondanini. Después fue adquirida por el Ayuntamiento de Milán y se encuentra ubicada en el Castillo Sforzano.


A partir de aquí entramos en una galería con tablas de madera religiosas, que me recordaron a las que habíamos visto el año pasado en los Uffizi de Florencia. También había salas con tapices decorados con motivos religiosos. La galería de arte pontificia expone pinturas de los siglos XI al XIX, firmadas por Giotto, Fra Angelico, Filippo Lippi, Perugino, Tiziano, Guido Reni, Guercino, Pietro da Cortona, Caravaggio y Leonardo da Vinci.

La Coronación de la Virgen, de Rafael

Especial atención merecen las tres obras de Rafael: Madona de Foligno, Coronación de la Virgen y La transfiguración, concluida por sus discípulos tras su muerte en 1520.

San Jerónimo, Leonardo da Vinci

También cabe destacar el evocador San Jerónimo inconcluso, de Leonardo da Vinci, y El descendimiento, de Caravaggio.

Estatuas egipcias

Después de la pinacoteca nos adentramos en el arte egipcio. No recuerdo haber visto sarcófagos de faraones cuando estuve en 2006. Se trata del Museo Gregoriano Egizio y fue fundado por el Papa Gregorio XVI en el siglo XIX. Contiene piezas traídas de Egipto en tiempos del imperio.


Siempre me ha impresionado el arte egipcio, por todo lo que conlleva de maldiciones y magia. Aquí no sólo hay sarcófagos y estatuas egipcias, es que incluso llegamos a ver una momia dentro de un sarcófago.

Vasijas etruscas

El Museo Gregoriano Etrusco alberga piezas descubiertas en las tumbas etruscas del norte del Lacio, así como una importante colección de vasos y antigüedades romanas.

Pasillo de estatuas

Las siguientes salas forman parte de una inmensa gliptoteca llena de esculturas. Se trata de un largo pasillo lleno de esculturas que recibe el nombre de Museo Chiaramonti y Braccio Nuovo. Sus paredes están flanqueadas por miles de estatuas y bustos de dioses, amorcillos y patricios romanos.

Al final del pasillo, en el Braccio Nuovo, destaca la célebre estatua del Nilo representado como un dios yacente con 16 bebés.

Torso del Belvedere

La Sala de las Musas gira en torno al Torso del Belvedere, que se trata de un fragmento de una musculosa escultura griega del siglo I a.C. hallado en Campo de' Fiori. Sirvió de modelo a Miguel Ángel para los ignudi (desnudos masculinos) de la  Capilla Sixtina.

Sala Rotonda

La Sala Rotonda es una sala circular que alberga colosales estatuas, como el Hércules de bronce dorado, y un suelo de mosaico exquisito. La gran pila del centro procede de la Domus Aurea de Nerón y está esculpida a partir de una única pieza de pórfido rojo.

Sala de los Mapas

Llegamos a la que, a mi parecer, es una de las salas, o más bien pasillo, más bellos del Vaticano. Se trata de la Galería de los Mapas. Se trata de un pasillo de 120 metros donde cuelgan 40 enormes mapas topográficos. Se crearon a finales del siglo XVI para el Papa Gregorio XIII a partir de bocetos de Ignazio Danti, uno de los principales cartógrafos de la época.

Victoria del rey Juan III Sobieski sobre los turcos

Pasada la Galería de los Mapas se encuentra la Sala Sobieski, que debe su nombre a la colosal pintura del siglo XIX que ilustra la victoria del rey polaco Juan III Sobieski sobre los turcos en 1683.

Estancias de Rafael

Entre varias salas, nos encontramos con las estancias de Rafael, que son cuatro enormes salas decoradas con frescos (obra de Rafael Sanzio y sus discípulos) que formaban parte de los aposentos privados del Papa Julio II. En la Sala di Constantino un gran fresco ilustra la victoria de Constantino sobre Majencio en la batalla del Puente Milvio. La Stanza d'Eliodoro, que se usaba para las audiencias privadas, toma su nombre de la Expulsión de Heliodoro del templo, obra alegórica que refleja la política del Papa Julio II de expulsar a las potencias extranjeras de las tierras de la Iglesia. En la misma sala, La misa de Bolsena muestra al Papa Julio II venerando la reliquia de un milagro acontecido en esa ciudad en el siglo XIII. También se encuentran aquí el Encuentro de León Magno con Atila y la Liberación de San Pedro, donde se refleja la maestría de Rafael para plasmar la luz.

La escuela de Atenas, de Rafael

La Stanza della Segnatura, estudio y biblioteca de Julio II, fue la primera que pintó Rafael y alberga la celebérrima Escuela de Atenas, su obra maestra, en la que aparecen filósofos y eruditos reunidos en torno a Platón y Aristóteles. Se cree que la figura sedente delante de las escaleras es Miguel Ángel, la de Platón se considera un retrato de Leonardo da Vinci y Euclides (el hombre calvo inclinado) es Bramante. Rafael incluyó un autorretrato en la esquina inferior derecha (la segunda figura por la izquierda).


En la Stanza dell'Incendio di Borgo destaca la obra que le da nombre, el Incendio del Borgo, en la que se muestra al Papa León IV sofocando un incendio mediante la señal de la cruz. El techo fue pintado por Perugino, maestro de Rafael.


Después de un recorrido de infinitas salas bellamente decoradas, desembocamos en la Capilla Sixtina. Sin duda, es la joya de la corona. La Capilla Sixtina alberga los frescos del techo de Miguel Ángel y su Juicio Final. La Capilla Sixtina además es el lugar donde se reúne el cónclave para elegir a un nuevo papa.

La Capilla Sixtina

La Capilla Sixtina supuso el mayor desafío de la carrera profesional de Miguel Ángel. Pintar la bóveda completa de 800 m2 a una altura de más de 20 metros llevó su genialidad al límite. El eje de su diseño son los nueve paneles centrales que ilustran relatos del Génesis. En torno a ellos hay 20 atléticos desnudos masculinos (ignudi) y un elenco de sibilas, profetas y figuras bíblicas. Los paneles tienen imágenes de la Embriaguez de Noé, el Diluvio universal, el Sacrificio de Noé, El pecado original y la expulsión del Paraíso, la Creación de Eva y la Creación de Adán, una de las imágenes más famosas del mundo occidental, donde un Dios barbudo señala a Adán y le da vida. Siguen los paneles con las imágenes de la Separación de las aguas y la tierra, la Creación de los astros y las plantas y la Separación de la luz de la oscuridad.

El Juicio Final, Capilla Sixtina

Aproximadamente treinta años después de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, el Papa llamó a Miguel Ángel para pintar la pared frontal, y el resultado fue el Juicio Final, una intensa representación de la segunda venida de Cristo. La obra muestra a Jesucristo, en el centro, sentenciando a las almas de los difuntos, arrancados de sus tumbas para enfrentarse a él. Los justos permanecen en el cielo (arriba a la izquierda) y los condenados son enviados a los demonios del infierno (abajo a la derecha).

Escalera de Bramante

Y de ahí salimos por la famosa Escalera de Bronce hasta la calle. La escalera helicoidal conocida como la Escalera de Bramante. El Papa Julio II en 1505 encargó a Bramante diseñar un acceso directo entre el Palacio Apostólico y la ciudad. Lo que la hacía especial era su diseño innovador, que permitía un flujo continuo de personas en un espacio relativamente reducido. El diseño es una doble hélice formada por dos rampas independientes que se enroscan en una espiral perfecta.

Salimos anonadados. Aunque yo ya había estado, no dejan de ser los Museos Vaticanos y hay tanto que ver y disfrutar, tienen tanto arte y tanta historia... Sin duda, es una experiencia inolvidable que, espero, repetiremos en el futuro. 

Y sin embargo hay algo que eché de menos. Es que en 2006 los Museos Vaticanos también albergaban las tumbas de los papas fallecidos, pero esta vez no los vimos. Supongo que tendríamos que pagar una entrada aparte.

lunes, septiembre 02, 2024

Viaje a Roma: el Castel Sant'Angelo

Castillo y puente Sant'Angelo


Con su achaparrada torre redonda, este castillo se encuentra dentro de la Ciudad del Vaticano, frente al río Tíber. 

Construido como mausoleo para el emperador Adriano, se convirtió en fortaleza papal en el siglo VI y debe su nombre a la visión angelical que tuvo el Papa Gregorio Magno en el año 590. 



En el año 135 d.C. el emperador Augusto pidió al arquitecto Demetriano que construyera un mausoleo para él y para sus familiares, inspirándose en el modelo del Mausoleo de Augusto, pero con mayores dimensiones. El mausoleo estaba compuesto por una base cúbica, revestida con mármol de Carrara, que tenía un friso decorativo con cabezas de buey.  En el friso se podían leer los nombres de los emperadores sepultados en su interior.

La tarde cae sobre San Pedro Vaticano


Sobre el cubo de la base había un tambor sobre el que se encontraba el túmulo de tierra arbolado y rodeado por estatuas de mármol que decoraban todo el perímetro del monumento. El túmulo estaba decorado por una cuadriga de bronce dirigida por el emperador Adriano, representado como el sol. Alrededor del mausoleo discurría una muralla con la puerta de bronce decorada con pavos de bronce dorado, dos de los cuales se conservan en el Vaticano. El mausoleo albergó los restos de varios emperadores.

Arcángel San Miguel

El monumento recibió su nombre actual en el año 590. Roma estaba siendo azotada por una grave epidemia de peste y el Papa Gregorio I organizó una solemne procesión penitencial. Mientras el pontífice, que dirigía la procesión, atravesaba el Puente Elio, tuvo la visión del arcángel Miguel en la cima del Mausoleo de Adriano enfundando su espada. Se interpretó con ello el final de la epidemia, como así fue. A partir de entonces empezó a llamarse Castel Sant'Angelo y sobre su cima se erigió una iglesia, así como una estatua que representaba al ángel enfundando su espada.

Vistas desde el Castel Sant'Angelo


Hoy es un inquietante y espectacular torreón que aloja el Museo Nazionale di Castel Sant'Angelo y su magnífica colección de pinturas, esculturas, parafernalia militar y armas de fuego medievales.

Cafetería en el Castel Sant'Angelo


Cuando subimos arriba descubrimos una cafetería con unas vistas espectaculares de Roma. Allí vimos atardecer sobre el Vaticano y sobre el otro lado del Tíber, y allí nos olvidamos del paso del tiempo.

Ponte Sant'Angelo


Viaje a Roma: la Piazza di Spagna



La Plaza de España (Piazza di Spagna) es una de las plazas más famosas de Roma, también una de las más bellas, y siempre tiene mucha gente. 



En la plaza podemos ver la enorme escalinata que sube hasta la iglesia de la Trinità dei Monti y la fuente barroca de la Barcaza. La iglesia fue encargada por Luis XII de Francia y es del siglo XVI. Además, dominando la escalinata se encuentra la casa-museo de Keats y Shelley. En ella murió el poeta John Keats en febrero de 1821. Había llegado a Roma para reponerse y alquiló dos habitaciones junto a su amigo, el pintor John Severn.

La Fontana della Barcaccia, a los pies de la escalinata, representa una barcaza a medio hundir. Se trata de la Barcaccia (1627) y se le atribuye a Pietro Bernini. Es una ingeniosa obra de ingeniería que compensa la baja presión de agua, que llega por el antiguo acueducto Aqua Virgo.

La escalinata, con sus 135 peldaños, se construyó en 1725 y tiene aportaciones francesas. Tras una restauración que costó millón y medio de euros, financiada por la joyería Bulgari, se reabrió al público en septiembre de 2016. Y ahora está prohibido sentarse en los escalones.

Embajada española ante la Santa Sede


Aquí se encuentran, entre otras, la embajada española ante la Santa Sede y ante la Orden de Malta. La plaza debe su nombre, justamente, a la embajada española ante la Santa Sede.

Columna de la Inmaculada Concepción


Al sureste de la plaza , la cercana Piazza della Mignanelli está presidida por la columna erigida en el siglo XIX con motivo de la declaración de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX.

Por cierto, que junto a la Plaza España, en una terraza, nos comimos uno de los mejores helados italianos que probamos en la ciudad.

Viaje a Roma: Paseo por la Ciudad del Vaticano

Plaza y Basílica de San Pedro Vaticano


El día que fuimos al Vaticano hacía mucho calor. En un principio íbamos a ir un domingo porque el último domingo del mes el acceso a los Museos Vaticanos es gratis; no me di cuenta que era el penúltimo domingo, hasta que mi novio me sacó del error. Así que fuimos un día entre semana, creo que era martes. 

A mí me traía de cabeza el asunto de las entradas a los Museos Vaticanos, porque no había disponibilidad de sacarlas por internet: estaban agotadas durante varios meses, y ya me veía haciendo fila al sol durante varias horas junto al muro que protege la sede papal, un muro que en realidad forma parte de una gran fortaleza.

Fachada de San Pedro Vaticano


Decidimos coger el metro y marchar a la aventura, a ver dónde conseguíamos las entradas. Ni que decir tiene que habíamos mirado todas las plataformas habidas y por haber que ofrecen excursiones en cualquier lugar del mundo, y también entradas... pero triplicaban el precio. La cuestión es que no habíamos salido del metro cuando nos topamos con una taquilla donde las vendían, y había unas diez personas esperando, así que no lo dudamos y nos plantamos en la fila a esperar.

La chica de la taquilla fue muy amable, hablaba un sinfín de idiomas y lo explicó todo correctamente. Aunque la entrada era algo más cara que la oficial no nos importó, nos explicó la hora a la que teníamos que entrar y el lugar donde habíamos de ir. Y como la hora se acercaba al mediodía, nos recomendó visitar la Basílica de San Pedro.

Obelisco en la Plaza de San Pedro Vaticano


Llegamos a la Plaza de San Pedro, la magnífica plaza oval, pero la fila para entrar no sólo daba la vuelta, sino que seguía por una calle. Como es gratis, todo el mundo esperaba. Yo ya había entrado cuando visité Roma en 2006 y con el sol que pegaba esperar varias horas asándonos al sol no apetecía mucho. Nos íbamos a perder la Pietà de Miguel Ángel (claro que Miguel Ángel no sólo hizo esta Pietà, sino que hizo varias que se pueden admirar en los Museos Vaticanos, a modo de prueba...).

La Basílica más grande, lujosa e impresionante de Italia alberga las obras de arte más espectaculares: además de la Pietà, la gran cúpula de Miguel Ángel y el baldaquín de bronce de 29 metros de Bernini sobre el altar papal (que ya veremos en otra de nuestras visitas a Roma).



La plaza central del Vaticano, dominada por la Basílica de San Pedro, se construyó a mediados del siglo XVII siguiendo el diseño de Gian Lorenzo Bernini. Vista desde arriba, parece un enorme ojo de cerradura con dos columnatas semicirculares, cada una de las cuales consta de cuatro filas de columnas dóricas que rodean una gran elipse que se estrecha para canalizar a los fieles hacia la Basílica. El intencionado efecto de Bernini pretendía que las columnatas representaran "los brazos maternales de la Iglesia".

La fachada fue construida a principios del siglo XVII, fue obra de Maderno y mide 48 metros de alto por 115 metros de ancho. Ocho columnas sustentan el ático superior, donde se elevan trece estatuas que representan a Cristo Redentor, San Juan Bautista y los once apóstoles. En el balcón central, llamado Logia de la Bendición, el Papa pronuncia su bendición Urbi et Orbi en Navidad y en Pascua.

En el gran atrio, la Puerta Santa se abre sólo los años jubilares.

Plaza de San Pedro Vaticano


Situada bajo la actual, la basílica original fue encargada por el emperador Constantino y erigida en torno al año 349 en el lugar donde se dice que fue enterrado San Pedro entre los años 64 y 67. Como ocurrió con otras iglesias antiguas, con el tiempo se deterioró. A mediados del siglo XV se intentó restaurar, a instancias del Papa Nicolás V y luego de Julio II.

En 1506 comenzó la construcción de la nueva basílica según el diseño de Bramante, basado en una planta de cruz griega. Pero cuando murió, los trabajos se interrumpieron porque los arquitectos, entre ellos Rafael y Antonio da Sangallo, trataron de modificar los planes originales. Apenas avanzaron hasta que Miguel Ángel se hizo cargo del proyecto cuando tenía 72 años de edad. Simplificó los planos de Bramante y proyectó el que sería su mayor logro arquitectónico: la cúpula. Sin embargo, murió poco antes de verla terminada y fueron Giacomo della Porta y Domenico Fontana quienes la terminaron en 1590.

Via della Conciliazione (aquí se encuentran todas las embajadas, es la vía principal del Vaticano)


Con la cúpula ya construida, en 1605 heredó el proyecto Carlo Maderno, que diseñó la monumental fachada y alargó la nave en dirección a la plaza. La Basílica fue finalmente consagrada en el año 1626.

Muralla que rodea el Vaticano, que en realidad es una fortaleza


Ya que habíamos decidido no entrar en la Basílica, nos dimos un paseo hasta el Castillo de Sant'Angelo, donde había también una fila al sol, pero yo miraba la hora y le dije a mi novio que sería mejor si volvíamos a San Pedro, porque si entrábamos en el Castillo igual no llegábamos a tiempo para entrar a los Museos Vaticanos. Allí decidimos comprarnos sombrero y gorra para protegernos del sol porque le pegaba bien.

Nos sentamos en una de las numerosas terrazas que hay en la avenida que desemboca frente a la plaza y la Basílica de San Pedro, y nuestros aperoles supieron de lujo. Como yo ya había estado no tenía problema en encontrar la entrada a los Museos Vaticanos.

Librería religiosa en el Vaticano


Aparte de ver la muralla de la Ciudad del Vaticano allá donde miraran tus ojos, llegar al Vaticano desde Roma es como entrar en un salón, por la limpieza, lo cuidado que está todo, la buena señalización (y eso que también en el Vaticano había zonas con obras: el próximo Jubileo es en el año 2025). Además está lleno de curas y monjas, e igual que en Roma hay una cantidad ingente de visitantes. Además está todo lleno de tiendas religiosas donde venden de todo relacionado con la religión.

domingo, septiembre 01, 2024

Viaje a Roma: el Arco de Constantino



Junto al Coliseo se encuentra el impresionante Arco de Constantino. Se trata de un arco triunfal de tres vanos, erigido en el año 315 para conmemorar la victoria de Constantino I el Grande en la batalle del Puente Milvio. Tiene una altura de 21 metros de ancho y casi ocho metros de profundidad.

Fue el último arco de triunfo construido en Roma durante la Antigüedad.



La ciudad y sus muros inciertos


He leído casi todo de Murakami y nunca se me había hecho tan pesada una de sus novelas… hasta ahora. No es que me haya desencantado pero me ha resultado lentísima. Incluso me ha aburrido. 
Luego en el epílogo cuenta que ha desarrollado un relato de juventud que tenía pendiente, aunque bien es cierto que lo podía haber dejado en un cajón.
El protagonista es un hombre que trabaja en una empresa de edición en Tokio. Tiene su vida asentada, un buen suelto y sigue soltero. Se acuerda de su amor de juventud, aquella chica que con 16 años le hablaba de la ciudad amurallada donde estaba su verdadero yo, y un día desapareció.
De repente él, ya con 40 años, aparece en la ciudad amurallada. Ella sigue teniendo 16 años y trabaja en la biblioteca. Allí el tiempo no pasa y él, para entrar, ha tenido que dejar su sombra atrás y tiene los ojos heridos, pero trabaja como lector de sueños en la biblioteca y acompaña a la chica todos los días. 
Un día visita a su sombra que se está disipando y le ayuda a escapar de la ciudad amurallada mientras el guardián de la puerta está enterrando unicornios.
El protagonista se encuentra en Tokio. Un día tiene un sueño donde aparece el despacho de una biblioteca rural y una boina azul. Así que abandona su trabajo en Tokio y acude a una prefectura donde Koyasu, el director, le da el trabajo para que sea su sustituto. Allí trabaja Saeda, la recepcionista. El protagonista y Saeda son los dos únicos que pueden ver a Koyasu, que falleció hace unos meses, pero no se ha marchado todavía intentando dejar cerrado todos los problemas de la biblioteca.
Allí va todos los días un adolescente con una sudadera de Yellow Submarine. Un día le pregunta al director qué día nació y a partir de ahí empieza a observarle. Le dibuja un mapa de la ciudad amurallada, le ha escuchado describirla ante la tumba de Koyasu. Hasta que el joven se decide y le pide que le lleve allí, ya que es un joven autista al que nadie entiende en el mundo real.
En la ciudad de los muros inciertos el lector de sueños se encuentra con el joven de la sudadera de Yellow Submarine, pero no le inquieta, el joven le dice que tienen que fusionarse y que tendrá que abandonar la ciudad en busca de su sombra, a la que el joven conoció fuera de la ciudad amurallada. Sólo tiene que desearlo de corazón.

"En mi humilde opinión, sin embargo, esos muros quizás existan. Mejor dicho, estoy convencido de que existen, pero son muros inciertos: tanto su rigidez como su forma son relativas con respecto al lugar y a la persona, y, por tanto, los muros se alteran y modifican como si de seres vivos se tratara".

EL AUTOR: 



Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los pocos autores japoneses que han dado el salto de escritor de prestigio a autor con grandes ventas en todo el mundo. Tusquets Editores ha publicado todas sus novelas -Tokio Blues. Norwegian Wood, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, 1Q84 y La muerte del comendador, entre otras-, cinco libros de relatos, y ensayos como Underground, De qué hablo cuando hablo de correr, De qué hablo cuando hablo de escribir o Música, sólo música, además de dos relatos bellamente ilustrados: La chica del cumpleaños y Tony Takitani. Murakami ha recibido numerosos premios, entre ellos el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka, el Jerusalem Prize o el Hans Christian Andersen, y su nombre suena reiteradamente como candidato al Nobel de Literatura. En España ha merecido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, la Orden de las Artes y las Letras (concedida por el Gobierno español), el Premi Internacional Catalunya 2011 y, recientemente, el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023. La ciudad y sus muros inciertos, su obra más reciente, es una novela melancólica y filosófica sobre el amor perdido y el autodescubrimiento.


EL LIBRO:

Título original: 街とその不確かな壁 [Machi to sono futashika na kabe]
Autor: Haruki Murakami
Traductor: Juan Francisco González Sánchez
Editorial: Tusquets (1ª edición, en marzo de 2024)
Colección: Andanzas nº 1060
Número de páginas: 560
ISBN: 9788411074278

Valoración: 7/10

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