sábado, octubre 02, 2021

Palabras más, palabras menos

Una vez me dijiste que te gustaban mis cartas, que decía mucho con pocas palabras. Y me di cuenta que leías entre líneas y que me había convertido en una persona transparente para ti.
No sabes lo que disfrutaba yo cada vez que te escribía…
Yo sé que mis cartas te acariciaban el corazón, tu veías lo que estaba implícito y me consta que te agradaban.
Pero un día dejé de escribirte. Imagínate si hubiera seguido haciéndolo.

El último 10 de marzo

Instagram me recuerda que el último 10 de marzo publiqué dos fotos de un día magnífico. Tenía algo en el tintero que quedó sin terminar. Fui a ver a mis padres y tenía que haber conducido unos kilómetros más.
Ahora ya no habrá más 10 de marzo que celebrar.

*** La imagen es del 10 de marzo de 2021, su último cumpleaños.

Lo más crudo

A veces cuando abro los ojos quiero pensar que todo es un mal sueño, que es una pesadilla lo que está ocurriendo. Y entonces vuelvo a sumergirme en la más cruda realidad: que él ya no está, que él no va a volver. Y no hay consuelo, no hay nada que pueda reconfortarme ni calmar este dolor tan intenso.

De parte de la princesa muerta

Hacía tiempo que quería leer esta novela y cuando la vi en la Librería Picasso de Almería decidí llevármela. Con la reciente pérdida de una persona muy querida para mí, me ha llevado mucho tiempo terminarla de leer, simplemente no podía concentrarme en la historia. Con las ganas que tenía de leerla y ahora me acordaré de la portada y de la historia el resto de mi vida. 

Princesa Selma de Turquía

La novela narra la historia de la princesa Selma de Turquía, una bella joven de tez blanca, hija de Mourad V, último sultán de Turquía antes de que el general Atatürk consiguiera acceder al poder y echar del país a toda la aristocracia. Así conocemos a una niña que ha crecido en los más bellos palacios de Estambul y que, de la noche a la mañana, tiene que huir con su familia al Líbano. Allí se enamora por primera vez, disfruta de las fiestas de sociedad, su madre vende joyas para sobrevivir y finalmente, cuando se ve enferma, consigue apalabrar un matrimonio para la bella Selma: se casará con el rajá hindú de Badalpur, Amir, un hombre que ha estudiado en Inglaterra, por lo que será comprensivo con su hija. Pero Amir, aunque enamorado, no tiembla ante las tradiciones de su país, así que cuando Selma se queda embarazada, habiendo muerto su madre en Beirut y con la compañía del fiel eunuco Zeynel, se marcha a París a dar a luz. Ella sabe que no volverá a la India, pero en París estalla la guerra y ella muere por una septicemia, dejando a Zeynel con una niña recién nacida que él llevará al consulado suizo, donde la mujer del cónsul se hará cargo del bebé.

Es una historia muy triste. Preciosa, pero triste. Y yo ahora no estoy para leer cosas tristes.

LA AUTORA:


La vida de Kenizé Mourad parece verdaderamente sacada de una novela. Nacida en París en 1939 y educada en un orfanato, hasta los quince años no supo quiénes eran sus padres: un rajá hindú llamado Amir y la princesa Selma de Turquía, nieta de Mourad V, el último sultán otomano.

Estudió psicología y sociología en la Universidad de La Sorbona y desde 1965 ejerció como periodista, llegando a ser corresponsal de guerra para Le Nouvel Observateur, ocupación que abandonó finalmente en 1982 para dedicarse por completo a la escritura.

De parte de la princesa muerta se convirtió en un éxito fulgurante tras su publicación en Francia en 1987, y desde entonces ha seguido cautivando a miles de lectores en todo el mundo.

En 2012 fue nombrada Oficial de las Artes y las Letras francesas.

EL LIBRO:

Título original: De la part de la princesse morte

Autora: Kenizé Mourad

Traductores: Herederos de Mauricio Wacquez

Editorial: Espasa (2ª impresión, en mayo de 2018)

Número de páginas: 583

ISBN: 9788467049275

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto 100 libros.

* Bingo de libros pendientes: El difícil: libro que te costará leer.

* Reto "Viajamos con los libros": Líbano.

Una pausa

Acabo de terminar el libro que empecé hace dos semanas. Hacía mucho tiempo que un libro no me duraba tanto.
Recordaré toda la vida cuál es el libro que leía cuando Chini partió.
Me está costando mucho leer últimamente porque mi mente está en otro sitio y son incapaz de centrarme.

viernes, octubre 01, 2021

Fernando

Fernando… qué poca gente sabe cómo te llamabas. Por casualidad me enteré por qué derivó en Chini y después tu nombre lo sabíamos muy pocas personas.
Fernando… creo que nunca llegué a saborear tu nombre real. Siempre fuiste Chini.
Todo el mundo, incluida tu familia, te llamaba Chini.
Con lo bonito que era tu nombre. Es un nombre de reyes. 
Y repito tu nombre, sílaba a sílaba. Fer-nan-do.
Las pocas veces que yo escribí tu nombre completo fue en las innumerables cartas que escribía… cuando internet era algo desconocido.
Fernando…

Ausencias inesperadas

Siempre esperaba volvernos a encontrar. Y ahora ya no podrá ser.
He leído que es mayor la felicidad cuando una persona ama que si es amada. Y creo que es verdad. Al menos yo siempre lo sentí así: te amaba tanto que no me paraba a pensar si tú también (en algunos momentos ya sé que sí), y sólo con amarte ya tenía un trocito de felicidad entre las manos.
¿Qué me llevó a alejarme tanto de ti? El guión de nuestras vidas no estaba bien escrito.

jueves, septiembre 30, 2021

Imanes

Pasan lentamente los días. Duros, fríos, negros, vacíos. A veces me obligo a no pensar, una parte de mí se niega a creer que él ya no está. Intento evadirme de todo en el trabajo, con gente, tomando unas cañas. Y en cada silencio está su recuerdo. No soporto la cruda realidad, aprender a vivir sin él.
Sigo pensando en los momentos en que estábamos como el perro y el gato, que no podíamos estar separados pero juntos tampoco, no éramos precisamente polos opuestos.
Hay momentos en que me obligo a no recordar, porque los recuerdos me están haciendo daño, porque lo peor de todo (parafraseando a Joaquín Sabina) es cuando al punto final de los finales no le siguen dos puntos suspensivos.

miércoles, septiembre 29, 2021

Las cosas que me recuerdan a él

Cada cosa que me rodea me recuerda a él, en la calle, en casa, en una conversación, en una persona... Intento a veces no pensar en él, pero no puedo, está demasiado presente en mi mente como para rechazar todos los recuerdos que me llegan de él. 
Despierto de madrugada y sólo quiero volver a dormir porque mientras duermo no recuerdo la cruda realidad de que él ya no está.
Me paso horas escuchando My inmortal de Evanescence y muchas veces no soy capaz de escucharla hasta el final. Y hoy he recordado todas las canciones que hemos compartido a lo largo de los años, y todas las canciones que me recuerdan a él o a un momento con él. Así que me he evadido descargándome todas las canciones que me recuerdan a él para llevarlas en el coche.
A él no le gustaba la canción de Evanescence, pero es una canción muy idónea para las circunstancias en las que me encuentro y para poner música a esta pena infinita en que estoy inmersa.
Y es que pongo la tele y veo a alguien que llevaba un moño como el que llevaba él, pongo el canal de Youtube y aparece alguien tocando la batería, me pongo a leer y aparece un lugar de la India que contiene la palabra "Chini". En cada cosa y persona que me rodea está él.
Sigo sin soportar esta terrible ausencia.
He intentado proseguir con las vivencias de mi viaje a Almería, pero creo que todavía es pronto, y sobre todo recuerdo que él aún estaba aquí, y entonces vuelve a resultarme insoportable esta pérdida.

Hay una vez en la vida que nos llega un amor tan grande que no se puede describir con palabras. Yo tuve ese amor con Chini, y pese a que me distancié nunca dejé de quererle. Y cuando, tras el confinamiento, comprendí que siempre había que estar cerca de las personas que queremos y estaba pensando cómo acercarme de nuevo a él, ya no hubo ocasión. Tenía que haber seguido a mi corazón cuando sentía que tenía que acercarme a él porque un día podía ser tarde. Y para mí fue tarde. 
Afortunados los que hemos sentido ese amor tan grande una vez en la vida...

Hoy he recordado cómo empezó todo. En nuestros tiernos dieciséis años. Cuando un verano de segundo de BUP me quedaron matemáticas y física y química, y mi madre me apuntó a clases particulares durante todas las mañanas de aquel verano. Quién iba a pensar entonces que ahí iba a surgir en mí la chispa de un amor que no había de tener fin hasta... que él partió el martes pasado a un lugar donde ya no le puedo seguir. 
Durante aquel verano nos vimos todas las mañanas y entonces empezamos a hablar y a llevarnos genial. Pero aún era pronto para saber que todo podía ser mucho más intenso. 

Con el paso de los años jamás hubiera pensado que tuviera que despedirme de Chini tan pronto y tan de repente. Con el paso de los años jamás pensé que iba a llegar el día en que tendría que aprender a vivir sin él. Y esta ausencia ha apagado incluso la luz que iluminaba mis días. 

martes, septiembre 28, 2021

El nudo en el estómago

Tengo un nudo en el estómago. Intento hacer una vida normal pero no puedo. En cada cosa que hago me encuentro pensando en Chini. A veces incluso pienso que puedo ir a su pueblo y que estará allí, aún escucho el timbre de su voz, y entonces vuelvo a la cruda realidad. Y ya nada me puede calmar.
Es todo tan insoportable…

Cuando todo era perfecto

Hoy caminaba por la calle y pensaba…
Cuando aquí estaba Caja Círculo.
Cuando aquí había una tienda de licores.
Cuando en este portal no había ascensor.
Cuando Repromarc era una imprenta.
Cuando aquí había una tienda de productos gourmet.
Y entonces he llegado a la Plaza Hermosilla y me he encontrado el monumento a las víctimas del Covid. Y el año.
El 21 de septiembre de 2020 yo acababa de hacerme un PCR y di negativo.
Entonces… entonces tú aún estabas aquí.

Una semana sin ti

Hace una semana que partiste y he vivido en un infierno. Las horas se me hacen eternas sabiendo que ya no estás, cuando despierto y soy consciente de la cruda realidad quiero volver a dormir, cada día despierto en una pesadilla que ya no se puede cambiar.
He pasado la peor semana de mi vida, y no sé a qué aferrarme para no asfixiarme en tu ausencia.
Yo no sé cómo voy a superar esto.

***Es la primera foto que nos hicimos juntos.

lunes, septiembre 27, 2021

Y tenemos que seguir

Esta mañana había a mi lado un señor de unos ochenta años. Lo primero que he pensado es que Chini ya no envejecerá, que ya no le veré con el pelo blanco, que ya no cumplirá más años. Es terrible pensar que alguien a quien he querido tanto ya no seguirá sumando años.

Me pregunto dónde estará ahora, si desde donde quiera que esté ahora nos protege de alguna manera, o nos observa. Me reconforta saber que, de alguna manera, él está cerca aunque ya no le podamos ver ni escuchar. Y a la vez sigue siendo duro cada día.

Chini ha tomado un camino por el que yo no le puedo seguir. Y me ha dejado rota. Me da la sensación de que mi vida sin él no tiene sentido, de que ya no tengo ganas de luchar por nada que merezca la pena. Porque hasta ahora siempre tenía un pensamiento para él, pensando a veces en qué haría él, o lo que me gustaría disfrutar de ciertos momentos con él, incluso contárselos. 

Mi día a día ahora es terrible. No hay nada que pueda paliar el dolor de esta pérdida. Sólo me calmo escribiendo sobre él y acudiendo al lugar donde puedo "hablar" con él. Es insoportable esta ausencia de él. Tendré que aprender a vivir sin él, y me resulta simplemente terrible. 

Todo se ha paralizado estos seis días. Tengo unos libros que me trajeron en la bolsa tal cual los dejé cuando siempre los ordeno en estanterías. Tengo las historias de mi viaje a Almería a medio contar porque no puedo escribir más que de esta pérdida tan grande. No tengo fuerzas para reanudar las cosas que quedaron a medias la semana pasada, y no me gusta dejar las cosas a medias. Debería obligarme a hacer las cosas que tengo que hacer. Debo obligarme a seguir, pero cuesta tanto... tanto...


En aquel lugar

Hoy he ido a ese lugar donde puedo sentir tu esencia, allá donde tantas horas pasaste. No me extraña que disfrutaras de aquel lugar. Toda la inmensidad que te rodea invita a la paz.
Al menos siempre habrá un lugar donde pueda reencontrarme contigo. Un lugar donde pueda "hablar" contigo.
Ojalá hubiéramos podido ir juntos…
¿Y sabes? Ir allá me ha trasmitido una enorme calma interior.

River flows in you

Todas las semanas vengo un día a Ezcaray. Por trabajo. He mirado la fecha de la semana pasada y fue el martes. Llena de tachones, cuando todo lo demás está impoluto. Quizás tú ya te habías ido y yo seguía con mi rutina.
Hoy, antes de marcharme he venido al puente. Miro a mi espalda y veo el frontón y el paraje donde siempre ponen la orquesta y donde posiblemente hayamos estado alguna vez. No tengo recuerdos contigo en Ezcaray.
Y hoy quería ver el río, porque escucho la melodía al piano de Yiruma, River flows in you, y me acuerdo de ti. No sé si la conocías, pero seguro que te gustaría.
Ahora te siento en cada elemento de la naturaleza.
Tengo que seguir, tengo que regresar a la rutina y tengo que aprender a vivir sin ti. Y créeme si te digo que levantarse cada día es una tortura. Terriblemente insoportable.

Desvelada

Llevo un rato despierta. Pensando. Intentando dormir en vano.
La imagen de Chini me viene una y otra vez y me preparo para pasar en vela las próximas horas. Pero no me importa porque me llegan magníficos recuerdos de él.

domingo, septiembre 26, 2021

Sin ilusión

A medida que van pasando los años vamos sumando ilusiones. Es bueno tener ilusión por las cosas. Tenemos ilusión por estudiar, por crecer, por ser algo en el futuro, por viajar a algún sitio, por enamorarnos, por disfrutar de la vida… El problema es cuando desaparecen las ilusiones.
En estos doce años, cuando hacía algo digno de contar, siempre tenía la ilusión de contárselo a Chini. Cuando volví de Japón tenía ilusión por describirle todas mis vivencias allí. Cuando he ganado concursos literarios me hubiera gustado compartirlo con él. Cuando compré piso tenía ilusión por mostrárselo algún día. Y más cerca en el tiempo, tenía ilusión por reencontrarme con él, ya estaba planeando cómo hacerlo pero no ha podido ser.

Hace doce años tomé una decisión muy dura para mí: alejarme de él. En el momento en que más enamorada estaba, comprendí que mi amor por él era tan grande que no podía controlarlo y esto me daba pánico. Así que me distancié. Pero nunca le dejé de querer. Y él… siempre esperé que él dijera algo, pero sabía que no lo iba a hacer. 
Tras el confinamiento me replanteé muchas cosas, entre ellas poner fin a una distancia que no tenía razón de ser. El primer intento fue en su cumpleaños, en marzo contaba los días que quedaban para felicitarle y cuando faltaba poco comprendí que no iba a levantar el teléfono y que mejor sería hacerle un regalo y escribirle una carta. Pero no lo hice. La parte más racional de mí me llevó a pensar que era mejor no hacer nada. Qué ilusa.
El siguiente intento fue cuando descubrí su empresa y anoté los teléfonos que había. Aún estaba madurando cómo acercarme a él a través del trabajo. Sin que se notara, aunque creo que me hubiera pillado. No hubo ocasión.

En estos años muchas de las cosas que hacía me lo traían a la cabeza y pensaba que algún día se lo contaría. Y ahora en su ausencia he perdido la ilusión. Ahora que él se ha ido se ha llevado todas mis ilusiones.

*** La imagen es un dibujo del Ángel del Dolor, de una tumba del cementerio protestante de Roma. La imagen refleja a la perfección mi estado de ánimo, y me temo que estaré así durante mucho tiempo.

Tendrá que ser así

Intento estar con gente porque cuando estoy sola lo paso verdaderamente mal. Afloran los recuerdos de él y no sé muy bien cómo gestionar esos recuerdos. Termino pensando en que él no está y no paro de llorar. Así que me estoy obligando a estar con gente, porque otras personas hacen que me centre en su conversación. Ya hay quien ha notado mi silencio y mi tristeza, pero me da igual, no tengo ganas de hablar. Quizás es que no tengo palabras para describir todo esto.
Así que me he obligado a ir a tomar un vermú y estar con amigos. En cierto momento me he quedado a solas con una amiga, que me ha dicho que no quería preguntarme cómo estoy porque ya sabe que mal, pero que no busque explicaciones, simplemente era su momento y, ante eso, no podemos hacer nada. Tiene razón, pero siento rabia por la injusticia de que este mundo se lo haya llevado tan pronto.
Después me ha llamado una de la oficina y me ha dicho que, pese a que me cueste, tengo que intentar hacer vida normal, que se asustaron al verme tan afectada estos últimos días. Y le he preguntado desde cuándo nos conocemos.
"Imagínate, que antes de que nuestros caminos se cruzaran ya teníamos una parte vivida, unas personas que no conocéis, un pasado que ha ido desarrollando nuestra personalidad, no nos hemos conocido con veinte años".
Y es que Chini se ha llevado mis mejores años, aquellos de los primeros amores, de las primeras fiestas, de los primeros coches, de las primeras copas, los años más fértiles, cuando no teníamos responsabilidades, cuando nos comemos el mundo porque somos jóvenes y tenemos toda una vida por delante.
A Chini le quise durante aprox. treinta años y para volver a enamorarme así de nuevo necesitaría otros treinta años, es decir, otra vida. Y a los cuarenta y cuatro hay cosas de los veinte que no haría, quizás porque hemos asentado la cabeza o porque tenemos responsabilidades. Sí, necesitaría otra vida para enamorarme de nuevo con tanta pasión.
En realidad, quiero estar sola, tranquila, en mi casa y con mis recuerdos. Y si necesito estar triste pues llorar, y si tengo ganas de sonreír pues hacerlo.
Se necesita tiempo para sobrellevar una pérdida tan fuerte. Yo sé la cruz por la que estoy pasando, no quiero imaginar por lo que estarán pasando sus familiares y allegados…

21 de septiembre

Para mí el mundo se paralizó el 21 de septiembre. Todo lo que no hicimos juntos ya no lo haremos, y me da igual lo que está por venir. No veo un futuro cuando me falta la persona a la que más quería.
Sin él ya no me queda nada.

Tan sólo hace una semana

Hace una semana todavía estabas aquí. Y todo estaba bien.
Estando tú todo estaba bien. Aún desde la distancia todo estaba bien porque tú estabas aquí.
Me pesan estos doce años de distancia. Me pesa cada día, cada hora y cada minuto de estos doce años lejos de ti. Pero estabas y como estabas aquí el mundo era más bello. Ahora que ya no estás ya no hay color, te has llevado todas mis esperanzas.
Y hoy recuerdo las palabras del poeta: "Vivo sin vivir en mí", pues así estoy yo sin ti, viviendo sin vivir en mí porque me faltas tú.
Hace tan sólo una semana el mundo era un poco más perfecto, y hoy se encuentra teñido de negro.

Todavía estabas

Hace dos semanas exactas venía en el tren. Entonces aún vivías. Quién me iba a decir que en pocos días íbamos a entrar en esta espiral de pesadilla…
Abro la nevera y observo las fechas de caducidad, y recuerdo cuando compré ese alimento y recuerdo que aún estabas.
Me observo la ropa que llevo puesta y pienso en cuándo la compré, que aún estabas.
Miro a mi alrededor y busco fechas en las que aún estabas aquí…
Cómo pesa esta ausencia de ti.

sábado, septiembre 25, 2021

Siempre se van los mejores

 

Un 12 de septiembre de hace catorce años perdí a mi tío Juli. Para mí era como un segundo padre y fue muy duro. Era una persona que pasaba con nosotros muchas horas, el tío preferido...
Un 21 de septiembre de 2021 tres sobrinos han perdido a su tío preferido, alguien que era como un segundo padre para ellos.
Siempre se van los mejores. O siempre se van demasiado pronto. Afortunados aquellos que hemos vivido momentos con ellos, porque ahora, cuando ya no están, esos momentos son regalos inauditos.

Lo único que me reconforta ahora es saber que de haber sido todo lo que podíamos haber sido los dos juntos hubiera sido peor. Siempre puede ser peor. Si Chini me hubiera hecho caso a los veinte años, cuando le dije que nos íbamos a casar, hubiéramos estado juntos y tendríamos varios niños. Sin embargo, el destino, que no sé muy bien cómo tira los dados para que caigan así, nos tenía reservado una recua de sobrinos, por un lado y por otro. Sé que él se desvivía por sus sobrinos, y yo no tengo mucho que decir cuando mis niñas están a todas horas conmigo y me dicen que soy su tía preferida. 

Los mejores siempre se van demasiado pronto. Y a mí los mejores se me han ido en el mes de septiembre, un mes que siempre me había gustado. Pero esta semana he vivido un infierno. Nadie nos prepara para algo así. Sigo sin creerme que él ya no está, que él ya no va a volver.

Hoy…

Cuando hoy me he montado en el coche he recordado aquella vez que lo condujiste tú. Exageré una borrachera que no tenía (y creo que tú ya lo sabías) para que me cogieras el volante.
Sonaba Camarón de la Isla, acuérdate.

Es inevitable escribir como si todavía estuvieras aquí…

Momentos duros

Allá donde reposan tus cenizas ahora hay dos árboles plantados por tus sobrinos. Te has ido pero nos dejas vida en el lugar secreto donde ibas tanto.
Nadie está preparado para despedir a una persona de 44 años, pero no a cualquier persona, Chini, que eras tú. Que te has llevado una parte de mí.
Qué dolor…

Despedida

Hoy es la despedida. No sé cómo voy a soportar despedirme de él. Esto no tendría que estar pasando.
No sé cómo podré seguir caminando… sin él.

viernes, septiembre 24, 2021

Un adiós que ya no será hasta luego

Cómo cuesta decir adiós cuando no se puede convertir en un "hasta luego".
Pasan lentamente estos días de pesadilla. A veces siento como si me hubieran extirpado algo, a veces me cuesta respirar y cuando escucho música me encuentro inconsolable.
Porque él era música, y músico, era un virtuoso de la música. Y ahora, cualquier canción que escuche, me recuerda a él. Me recuerda que ya no está.
Nos quedaban tantas cosas por vivir… Yo no sé cómo seguiré luchando cada día sabiendo que él ya no está. Ahora… ahora es como si viviera a medias.

Cada minuto

Cada minuto que pasa me acuerdo de él. Empiezo pensando que sólo era una pesadilla y luego comprendo que la pesadilla es real. Después me enfado por la injusticia de haberle perdido tan pronto. Y después me siento inconsolable.
Esta ausencia de él es muy dura.

jueves, septiembre 23, 2021

Verano del ayer

Abro los ojos cada mañana y pienso en que no puede ser cierto. Me cuesta el doble levantarme de la cama y, cuando me despejo, comprendo que sí, que no es un sueño, que ya no estás. 
En estos momentos me alimentan tus recuerdos, los buenos y los no tan buenos. Y no es un sueño.
No es un sueño. En estos momentos soy yo la que vive un sueño del ayer. Y me duele el corazón al comprender que ya no estás. 
Y me enfado con la vida, con el destino, con las viejas oportunidades, con los momentos vividos. Y siento un vacío tan intenso... 
No, no es un sueño y cada mañana el sol me recuerda que ya no estás. Pero ya no veo el sol, ya no veo la luz. Las horas se hacen eternas y no sé cómo calmar el dolor que siento por tu ausencia.

 

Infinita tristeza

Llevo horas pensando en él, en esa persona que ya no está y que su ausencia ha marcado el inicio de una tristeza que no tiene fin.
No puedo cerrar los ojos sin que me venga su imagen a la cabeza. Y me pregunto por qué.
Por qué la vida es tan injusta y tan cruel.
Por qué le tocó a él.
Por qué las cosas no fueron de otra manera.
Por qué siento este dolor tan grande…

Es demasiado insoportable.

Interiorizando

Estoy interiorizando todo. Llevo horas digiriendo los recuerdos, porque son lo único que me queda de él.
Hoy he pensado el día en que me presenté en su casa y estuvimos hablando. Recuerdo su gesto de sorpresa al verme. Hace tiempo de aquello.
Hace tiempo de todo. Y a la vez ya se ha acabado el tiempo. Ya no hay tiempo para más.
Las primeras fases del duelo son la negación y la ira, y llevo todo el día saltando de una a otra. Primero pienso en que no puede ser cierto y cuando ya recuerdo que sí, que él ya no está, siento un enfado terrible, sobre todo con él, porque se ha ido demasiado pronto. Y pienso en lo mucho que me gustaría tenerle en frente y decirle lo que se me ocurriera. Ojalá se lo pudiera decir, pero no…
Siento riadas de dolor que me recorren el cuerpo sin parar.
No tengo ganas de hacer nada, sólo quiero pensar en él, no quiero que se me olvide nada de él.
Es que no me creo que ya no esté.

miércoles, septiembre 22, 2021

Tanto dolor

Desde que hace un día me enteré que Chini había fallecido siento que la vida pasa a mi lado y yo fuera una espectadora de piedra.
Pero no es de piedra el dolor, ni el vacío, ni la grieta en el corazón.
Cuando anoche llegaba a casa no me lo creía, una parte de mí decía que no era cierto, que no podía ser verdad. Pero lo era. Él se había ido con la mitad de una vida por vivir, porque aún le hubieran faltado otros 44 años más para seguir dando guerra en este mundo.
Cuando me he despertado me sentía enfadada con él, enfadada porque se ha marchado demasiado pronto, de repente y sin avisar. Y nos quedaban tantas cosas que hablar. Y luego me he enfadado conmigo, porque no fui capaz de llamarle en su cumpleaños, y me acordé, porque debería haberme acercado a él, y lo único que hice fue alejarme un poquito más. Y ahora ya no se puede estar más lejos.
Hoy he buscado sus fotos, cuando teníamos veinte años, cuando nos comíamos el mundo, cuando éramos imparables.
No hay derecho. Esta vida es muy cruel. Es muy duro que una persona que ayer estaba hoy ya no está.
Esto es insoportable. Y es que me tranquilizaba saber que estaba a diez kilómetros, aunque últimamente sólo nos cruzáramos de refilón, pero estaba ahí cerca. Ahora ya no está.
No me imagino los próximos días. No me lo quito de la cabeza, no puedo soportar que ya no esté, que ya no sea más que aire.
Y no quiero que se me borren los recuerdos, porque hoy… hoy ya sólo me quedan sus recuerdos.

Siempre imaginamos que las personas a las que hemos querido son eternas. Y cuando se van demasiado pronto quedamos hechos añicos.

*** Estaba pensando lo que te hubiera gustado leer las cosas tan bonitas y emotivas que escribo sobre ti. A mí me hubiera gustado no tener nunca ocasión de hablar de una despedida, ojalá no hubiera tenido que escribir esto.

martes, septiembre 21, 2021

Dónde estará

Hace más de una década tomé una decisión drástica: alejarme de la persona a la que amaba con locura. Si no nos entendíamos porque parece ser que los planetas nunca estaban alineados era mejor distanciarse.
Aunque en realidad yo seguía observando sus progresos desde lejos, pero hacía como si no me importara nada de su vida.
Seguía queriéndole. Al final, cuando has estado tan cerca y tan lejos a la vez de una persona, no es tan sencillo sacarle de nuestro corazón.
Siempre soñaba que un día nos encontrábamos y volvíamos a hablar. Siempre me acordada de él cada 10 de marzo, su cumpleaños. Siempre evitaba los lugares donde pudiera estar él.
Nunca esperas que ya sólo recordarás a esa persona en su eterna juventud, que ya no habrá más oportunidades para hablar, ni para mirarse a los ojos, ni para reírse. Ya sólo pensarás que tu primer gran amor falleció el 21 de septiembre (día de San Mateo) a los 44 años.
Y recuerdas aquellas veladas en el monte, las miradas robadas a la luz del fuego.
Y recuerdas el día que te prestó un jersey porque tenías frío.
Y recuerdas que él nunca se atrevió a responder a esas cartas de ocho folios.
Y recuerdas verle tocar la batería como un virtuoso.
Y recuerdas cada encuentro con él, cuando le miras y aparta su mirada, cuando te mira y sientes que te mira.
Y entonces los borbotones de recuerdos te "recuerdan" que él ya no está, que él ahora se encuentra entre las estrellas.
Cuánto te quise, Chini, y qué injusta es la vida.
D.E.P.

lunes, septiembre 20, 2021

Los Refugios de la Guerra

Entrada a los Refugios, Almería

Una de las cosas más atractivas de Almería eran los Refugios de la Guerra. En cuanto llegué, el taxista me dijo, al dejarme en el hotel, que no podía perdérmelos, sobre todo, porque estaban cerca del hotel, pero que había de comprar la entrada con antelación. 

Así que busqué en internet y efectivamente había cuatro visitas al día de quince horas y sólo podía coger en sábado, así que compré la entrada y allá que fui.

Firma en los Refugios "Francisco"

Los Refugios de la Guerra fueron descubiertos hace unas décadas con motivo de unas obras. Hoy en día hay cuatro kilómetros descubiertos de túneles, aunque el visitante sólo recorrerá un kilómetro. 

Al estallar la Guerra Civil, Almería era republicana y siguió estando en este bando hasta pocos días antes del final de la guerra. De hecho, es la última capital de provincia en rendirse. Esto obligó a la ciudad a construir los refugios para los civiles, a fin de que cuando sonaran las sirenas de los bombardeos la gente pudiera estar a cubierto. Almería sufrió 53 bombardeos durante la Guerra Civil. 

Los Refugios se construyeron en seis meses, empezando en noviembre de 1936. Hacían un pozo, excavaban un metro y por ese pozo sacaban el escombro y metían las tablas, los clavos y el hormigón, pero simultáneamente había de la orden de 400 personas haciendo pozos. Tan bien lo hicieron que los túneles se unen a la perfección unos con otros y sólo se notan las juntas entre los metros. Hay que tener en cuenta que Almería estaba llena de ingenieros de minas y excavadores, y sobre todo había un personaje digno de mención: Guillermo Langle, que era el arquitecto municipal y autor de numerosos edificios que hoy son dignos de mención. Gracias a su dirección, los refugios se construyeron a la perfección y en tiempo récord.

Reforzamiento de acero bajo el Ficus centenario

En los túneles, adonde bajaban incluso aunque el hormigón no hubiera secado del todo, hay dibujos infantiles, firmas, señales y un largo etcétera. En la parte donde se encuentra el Ficus centenario tuvieron que cortar raíces y está reforzado con cinchas de acero.

Los túneles están construidos a ocho metros de profundidad, ya que no podían excavar más al haber roca, excepto la despensa que está a dieciséis. En esta despensa albergaban todo tipo de alimentos, por si tuvieran que permanecer mucho tiempo en los túneles (aunque nunca se dio el caso).

Acceso privado a una vivienda del Paseo de Almería

Las entradas eran en su mayor parte accesos desde lugares públicos, como kioskos o parques, pero también había accesos desde casas privadas del Paseo, que no podían negar la entrada, pero al salir cualquier persona debía hacerlo desde los lugares públicos.

Sin duda, lo más llamativo es el quirófano, que muy cerca tiene un generador, porque obviamente era el único lugar que no se podía quedar sin luz, y cuando bombardeaban la luz de los refugios se iba habitualmente. La cama del quirófano es un burro de parto, ya que no sólo había operaciones, también había nacimientos. 

En este quirófano hay armarios como los de un hospital, las camillas de enfermos son vanos en la pared, hay un lavabo y una sala de espera.

domingo, septiembre 19, 2021

La Catedral de Almería


Uno de los edificios más atractivos de Almería es su catedral, llamativo porque en realidad es una fortaleza, y es que en una región constantemente acosada por los piratas berberiscos la gente del pueblo se terminaba refugiando siempre en la catedral. Así que hubo que reforzar sus muros... tanto que a simple vista parece más una fortaleza que un templo. Quizás este contraste con otros templos de la cristiandad la convierte en un edificio atractivo.
La Plaza de la Catedral tiene pavimento de mármol y palmeras datileras traídas expresamente de África. Aquí hay un "encuentro" cinematográfico de una célebre película que contaré en una entrada en la que hablaré únicamente de cine.
Bulldog en un muro de la catedral de Almería


Frente a la catedral se encuentra el Palacio Episcopal, un edificio de color blanco que llama la atención y en un lateral un restaurante donde se celebran banquetes de boda.
La catedral se levantó en el siglo XVI. Tiene un interior grandioso y equilibrado, donde nada desentona. Se entra primero a un armónico claustro que nos lleva hasta la nave central.
Claustro de la catedral de Almería


Como curiosidad debo hablar de los perros de la catedral: tanto en el interior como en el exterior la catedral tiene numerosos perros esculpidos. Parece ser que los bulldogs que hay en los muros exteriores, así como los perros y alanos que aparecen en el interior de la catedral y en los escudos (por toda la ciudad) se remontan al siglo XVI, en honor a Diego Fernández Villalán. El obispo de Villalán, proveniente de Valladolid y, como bien dice su apellido, de la "villa de alanos" tenía en su escudo un perro. Cuando llegó a Almería se encontró una sede episcopal vacía y devastada la ciudad por los piratas. Se propuso reconstruir la catedral, que llenó completamente con su emblema (un perro). 
Nave mayor de la catedral de Almería


Otra leyenda dice que el obispo se propuso construir una catedral sobre las ruinas de la mezquita asolada, así que reunió a todo el cabildo y se propuso entrar entre las ruinas, de las que salió un perro que se puso a ladrar impidiéndole el paso. Aun así entraron y volvió a salir el perro ladrando, avisándoles de que el edificio se podía desplomar en cualquier momento, como así ocurrió sepultando al perro y salvándoles la vida.
Coro de la catedral de Almería


Fuera por el origen del obispo o bien por un perro que les salvó la vida, lo cierto es que Almería, y sobre todo la catedral, se encuentra llena de perros esculpidos.
En los muros también quedan restos de balas de la Guerra Civil.
Plaza de la Catedral de Almería


El Ficus centenario


En torno a la mitad del Paseo de Almería hay un Ficus centenario cuyas raíces ocupan toda la calle. Impresiona su tronco y la inmensidad de su copa da sombra en casi todo el Paseo. 

Este ejemplar de Ficus fue plantado a finales del siglo XIX dentro de un plan de ajardinamiento del Parque Nicolás Salmerón.

Bajo sus raíces se encuentran parte de los Refugios de la Guerra, y tuvieron que cortar partes del árbol en la construcción de los túneles. También vi a un señor haciendo cestas y otros objetos de mimbre que estaban expuestos alrededor del árbol.