lunes, marzo 08, 2010

En busca de esos ojos

Al igual que ha ocurrido esta mañana también me hubiera gustado verle al empezar la tarde, lo que ocurre es que las posibilidades se limitan en el momento en que no vas a casa a comer, porque ya no tienes que dar sendos paseos al coche ni caminar mucho.
Quiero verle porque me infunde tranquilidad, porque soy capaz de volver a sonreír, porque me contagia cosas positivas, porque me hace soñar de nuevo.
Cuando está, las cosas son más fáciles y llevaderas. Aunque, lamentablemente, casi nunca suele estar.

El comienzo de la tarde

Estaba a las cuatro de la tarde leyendo los apuntes de contabilidad que ya no me resultan tan tediosos como antes, cuando ha sonado el timbre que me ha sacado de la concentración en la que me encontraba inmersa.
Me han traído el coche porque el día ha mejorado, y una llave nueva a la que debería poner un llavero, porque tal y como está ahora soy capaz de perderla entre todos los cachivaches que suelo llevar en el bolso. El caso es que me agrada tener de nuevo el coche para no tener que depender de nadie.
A ver si tengo la tarde en paz.

Pasión vs. razón

En cierto momento te das cuenta de que la cabeza y el corazón luchan constantemente por imponer sus respectivos criterios, tienen fuerzas similares y los platillos de la balanza nunca terminan por decantarse en una u otra dirección.
Es inevitable no pensar en que la misma imagen que te otorga una felicidad (aunque sea tan efímera) podría arrebatártela en cuestión de segundos. Alegrías y penas a partes iguales, según circunstancias, según momentos, según situaciones. Mi estado de ánimo se ve fluctuando entre dos polos opuestos, ora de una gelidez que quita el aliento, ora de una energía positiva que mana sin control.
Parece estar al alcance de las manos, y a la vez se ve tan inalcanzable.
A veces le siento tan cercano, y sin embargo se encuentra tan lejano…
Hay un sinfín de sentimientos contrapuestos que se superponen indefinidamente. La mente busca la seguridad; el corazón busca aquello que da sentido a tu vida.

Nieve, hielo, frío...

Me alegro de no haber traído el coche hoy, porque no hubiera podido llegar a casa al volver. Por lo menos ahora ha salido el sol. Ojalá sea ésta la última nevada...

En el café me han dado una noticia que me ha producido escalofríos: han atracado el BBVA. Es curioso que jamás entro en esa entidad y hoy he ido allí por primera vez, a pagar el libro que compré ayer vía internet. No me hubiera gustado estar en aquel lugar un rato más tarde.

Si dejara de nevar...

En una fracción de segundos

Hoy venía a ser otro de esos días grises como los de la última semana y, sin embargo, algo le ha dado color. Por primera vez, después de una semana, me he sentido tocada por la serenidad. Es como si, al ver esos ojos, me hubieran contagiado de energía positiva, sentimientos optimistas, como si me hubieran regalado otros sueños, otras ilusiones. Unos segundos de gloria que han cambiado toda la pesadumbre de los últimos días.
La tristeza sigue ahí, pero ya no es una carga tan pesada. Él sigue brindándome momentos mágicos, sigue curando mis males (sobre todo los del alma).
Si eso puede ocurrir en cuestión de segundos, me pregunto qué no ocurriría en el lapsus de una hora.

Algo imprevisto

Lo primero que he hecho nada más llegar ha sido irme de bancos. Caminaba despistada por la calle y...
Cuando no esperas algo te desconcierta cuando llega. Así que caminaba por la calle, pensando en nada y en todo a la vez, cuando he levantado mis ojos y he visto una matrícula que a veces me gustaría poder olvidar. El que conducía ese coche también me ha visto, pues en ese momento le he visto saludando. Yo también he levantado la mano.
Un torrente de sentimientos contrapuestos ha empezado a fluir mientras intentaba dejar atrás lo que acababa de ver. Sin embargo, me da la sensación de haber visto pasar un ángel y he sentido que me relajaba al instante.

Lunes blanco

Es cierto que anoche helaba, pero tanto como para que amaneciera blanco... Aquí no está mal, pero para salir de mi casa es una pista de patinaje, así que estoy sin coche, porque de otra forma no podría haber vuelto a casa después. Espero que sea la última nevada de este invierno tan crudo y que venga cuanto antes el calor.

8 de marzo

El perro, cuando ya nos hemos recogido todos, se ha puesto a ladrar como un loco. Me tranquiliza saber que si intentara entrar algún extraño en casa, este pequeñajo nos alertaría enseguida. He tenido que cogerle en brazos y susurrarle las palabras suaves con las que ha dejado de ladrar.
Mañana es el cumpleaños de mi amigo G. Amigo... realmente fue algo más que un amigo. En el pasado. Nuestra relación, cuando todo acabó, terminó siendo cordial y ahora nos seguimos llevando exquisitamente bien.
El pasado tiene momentos especiales, pero son eso: pasado.

En esta noche apagada, mi alma se enternece con una imagen más próxima al presente y ésa es la imagen que me llevo conmigo al mundo de los sueños. Prefiero vivir en el presente, aunque duela, que traer recuerdos del pasado que ahora no son más que volutas de humo.

A medianoche

Esta noche me iré a dormir con una imagen muy dulce, pero no puedo permitir que esa imagen toque el alma, porque en la misma medida que me produce calma también me trae lágrimas. Si tardo poco en dormirme, es muy posible que no despierte hasta que no suene el móvil mañana.
Mañana... me he propuesto mantener mi cabeza ocupada en todo momento, aunque bien sé que eso es imposible, y complicado además cuando cualquier cosa que me rodee me descentre de lo que esté haciendo.
Tengo que levantar de nuevo. Eso me recuerda al proverbio chino: "Si te caes siete veces, levántate ocho".

domingo, marzo 07, 2010

¿Quién mueve los hilos?


De Budapest me traje dos marionetas que resultaron algo aparatosas en el aeropuerto cuando regresábamos a casa. Desde entonces las tengo colgadas en el mueble del radiador de mi habitación, y cuando me da por cogerlas, no soy muy hábil moviendo los hilos. Allá, en tierras húngaras, parecía tan fácil...
Es inevitable preguntarse quién está moviendo los hilos de mi vida. Ya sé que soy yo, pero a veces me da la sensación de que hay detrás una fuerza superior, ajena a mí.

Mañana llegará

Mañana es una vuelta a empezar. Mañana recordaré las espinas de la amargura. Sólo habrá pasado una semana y parece que fue hace tanto... No puede ir a peor, aunque costará. Me costará abrir los ojos a un nuevo día cargado de vinagre y sal, me costará un esfuerzo descomunal caminar hacia adelante, intentar no pensar, me costará no sentir los escalofríos de otra semana gris. Pero sé que por la noche volveré a casa con una pizca menos de pesar, con el corazón más fuerte (por eso de que lo que no mata fortalece) y con el agrio sabor de la tristeza.
Quizás mañana salga el sol.

Un tributo al amor

Para mí el amor no existe como tal, siempre lo he considerado como un cúmulo de variados y exacerbados sentimientos en torno a una persona concreta. Viéndolo desde esa perspectiva y analizando mis sentimientos, es posible que un poco de amor sí que exista, aunque a veces intente negarlo. Negarlo sólo significa corroborar su existencia.
Tiene que haber algo así cuando me descubro haciendo algo que jamás había hecho, como es dedicar unos minutos al día a una persona y, en esos instantes cargados de una pureza extraordinaria, me concentro en realizar cosas con tal delicadeza que, cuando les he puesto fin, me sorprendo a mí misma al observar el resultado. Es delicado y frágil, es de una belleza sublime; he de suponer que es así porque está hecho con amor. Jamás había hecho algo así y, al terminar, me siento algo mejor.
Sé que la caja se llenará, aunque ahora esté casi vacía. Lo peor es que esa caja no contiene sólo amor, sino también dolor.

Viendo esto desde fuera, tengo que decir que conmigo no morirá el romanticismo.

El legado de la soledad

Al quedarme sola en casa me he dado de bruces con el sobrecogedor silencio que la rodea. Miro hacia la calle y me acomodo en la soledad de no verme obligada a sonreír, ni a hablar con nadie, de poder pasearme por casa aun con lágrimas en los ojos sin tener que esconderlas, sin que nadie llegue a preguntarme...
Estaba buscando la soledad y ahora que he entrado en ella observo toda su crudeza. Es curioso cómo con la única persona que hablaría en estos momentos es justo con aquella persona con la que tengo vetado hablar, un veto autoimpuesto y doloroso, sin duda alguna.

Un domingo mustio

Los domingos son los días de la semana más mustios, pero vienen bien para hacer los tests semanales, para leer, para ver películas, para pedir libros por internet...
Acabo de comprar un libro de 230 €, realmente lo pagaré mañana a través de una transferencia. Al menos sé que ese Memento fiscal no sólo me servirá como apoyo al Derecho Financiero que no hay quien lo entienda, sino para cuestiones prácticas reales.
Hoy es un domingo más mustio que los de las últimas semanas, quizás porque últimamente mis días no tienen color.

Logro... ¿qué?

A veces las oportunidades se presentan y preferimos dejarlas pasar. A mí ayer se me presentó por dos veces la oportunidad de ir a Logroño, de salir de fiesta por allí, de cambiar de aires, de ver a otras personas. Es curioso cómo descubres que realmente, de haber ido, hubiera cambiado de aires pero también hubiera coincidido con alguien.
Yo ayer no quería ir de fiesta, ni mucho menos quería estar en Logroño. A veces me gustaría que no me contaran nada, quizás la herida sangra cada vez que me hablan de... A veces el desconocimiento y la ignorancia es la mejor sutura para el alma.

Noche de Oscars


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Llega el gran día de la Gala más famosa de Los Angeles.
Voy a hacer la quiniela, pese a que desconozco de qué van la mayoría de las películas y no digamos para verlas, que ni siquiera tengo tiempo ni ganas:

Mejor Película:
• Avatar
• The Blind Side
• Distrito 9
• An Education
• En tierra hostil
• Malditos Bastardos
• Precious
• Un tipo serio
• Up
• Up in the Air

Mejor Director:
• Kathryn Bigelow “En tierra hostil”
• Lee Daniels “Precious”
• Jason Reitman “Up in the Air”
• Quentin Tarantino “Malditos Bastardos”
• James Cameron “Avatar”

Mejor Actor:
• Jeff Bridges “Corazón rebelde”
• George Clooney “Up in the Air”
• Colin Firth “Un tipo serio”
• Morgan Freeman “Invictus”
• Jeremy Renner “En tierra hostil”

Mejor Actor de Reparto:
• Matt Damon “Invictus”
• Woody Harrelson “The Messenger”
• Christopher Plummer “La última estación”
• Stanley Tucci “The Lovely Bones”
• Christoph Waltz “Malditos Bastardos”

Mejor Actriz:
• Sandra Bullock “The Blind Side”
• Helen Mirren “La última estación”
• Carey Mulligan “An Education”
• Gabourey Sidibe “Precious”
• Meryl Streep “Julie & Julia”

Mejor Actriz de Reparto:
• Penélope Cruz “Nine”
• Vera Farmiga “Up in the Air”
• Maggie Gyllenhaal “Corazón rebelde”
• Anna Kendrick “Up in the Air”
• Monique “Precious”

Mejor Película Animada:
• Coraline
• Fantastic Mr. Fox
• Princess and the Frog
• The Secret of Kells
• Up

Mejor Director de Arte:
• Avatar “Rick Carter y Robert Stromberg”
• El imaginario del Doctor Parnassus “Dave Warren y Anastasia Masaro”
• Nine ” John Myhre
• Sherlock Holmes “Sarah Greenwood”
• La Reina Victoria “Patrice Vermette”

Mejor Cinematografía:
• Avatar “Mauro Fiore”
• Harry Potter y el misterio del príncipe “Bruno Delbonnel”
• En tierra hostil “Barry Ackroyd”
• Malditos Bastardos “Robert Richardson”
• La cinta Blanca “Christian Berger”

Mejor Vestimenta:
• Bright Star
• Coco Before Chanel
• El imaginario del Doctor Parnassus
• Nine
• La reina Victoria

Mejor Documental:
• Burma VJ
• The Cove
• Food, Inc.
• Which Way Home

Mejor Documental Corto:
• China's Unnatural Disaster: The Tears of Sichuan Province
• The Last Campaign of Governor Booth Gardner
• The Last Truck: Closing of a GM Plant
• Music by Prudence
• Rabbit à la Berlin

Mejor Edición:
• Avatar
• Distrito 9
• En tierra hostil
• Malditos Bastardos
• Precious

Mejor Película Extranjera:
• Ajami
• El Secreto de Sus Ojos
• La teta asustada (The Milk of Sorrow)
• Un Prophète
• La cinta Blanca

Mejor Maquillaje:
• Il Divo
• Star Trek
• La reina Victoria

Mejor Banda Sonora:
• Avatar
• Fantastic Mr. Fox
• En tierra hostil
• Sherlock Holmes
• Up

Mejor Canción Original:
• Tiana y el sapo
• Paris 36
• Nine
• Corazón rebelde

Mejor Filme Corto Animado:
• Granny O'Grimm's Sleeping Beauty
• La Dama y la Muerte
• Logorama
• A Matter of Loaf and Death

Mejor Cortometraje:
• The Door
• Instead of Abracadabra
• Kavi
• Miracle Fish
• The New Tenants

Mejor Edición de Sonido:
• Avatar
• En tierra hostil
• Malditos Bastardos
• Star Trek
• Up

Mejor Mezcla de Sonido:
• Avatar
• En tierra hostil
• Malditos Bastardos
• Star Trek
• Transformers: La venganza de los Caídos

Mejores Efectos Especiales:
• Avatar
• Distrito 9
• Star Trek

Mejor Guión Adaptado:
• Distrito 9
• An Education
• In the Loop
• Precious
• Up in the Air

Mejor Guión Original:
• En tierra hostil
• Malditos Bastardos
• The Messenger
• Un tipo serio
• Up

A la deriva

Mis ojos se han abierto a las 9.30h. por primera vez. Un domingo es, como poco, sorprendente despertarse a esa hora, aunque no tanto si el sábado vino acompañado por la calma. Varias veces he venido aquí a escribir, pero en ninguna de las ocasiones me sentía con ganas para decir nada. Así que he vuelto a arroparme con el edredón y he cerrado los ojos de nuevo para caer en una tranquila somnolencia, alejando cualquier imagen mental, buscando estar en blanco, no pensar en nada.

Las cosas que no se dicen mueren en los corazones.

Amargas lágrimas

¿Duele el amor?
¿duele el corazón de querer tanto?
¿duele la pasión cuando no existe?
¿duelen las noches si no le tengo?

Reflexionar sobre los últimos meses está bien si no se alarga. El problema es que llevo bastante tiempo meditando. Y he vuelto a desmoronarme sin poder evitarlo.

Antes de irme a dormir es crucial que piense en algo optimista.

sábado, marzo 06, 2010

Meditación

Hoy es un día que voy a dedicar a la meditación, al espíritu que tantas veces quiere hablar y tan pocas veces nos paramos a escuchar. Es un esfuerzo terrible, pero necesario en estos momentos.
Hoy es un día de ésos en que piensas que ya nada será igual y, los cambios, si se producen, siempre deberían ser para mejorar...
A veces creo que me gustaría que todo me resbalara y me resultara indiferente, aunque sé que realmente no me gustaría eso. Querer a alguien es algo bello, y prefiero seguir queriendo a no sentir nada.
También me resulta extraño no salir por tozudez, porque mi corazón le sigue buscando. Y se lo va a encontrar en el momento más inesperado. Es inevitable evitar algo, porque basta que lo hagas para que salga al revés, y porque aquello es muy pequeño para no cruzarnos de vez en cuando.

En esta semana he sentido de todo: el lunes fue enfado, pero pasó; el martes estaba despechada, pero también pasó; el miércoles sentía como si el dolor fuera una rosa que se acabara de abrir para mostrarse al mundo; el jueves sentí el vacío más sobrecogedor que puede sentir un ser humano; el viernes comprendí que seguía queriéndole muchísimo y eso no se iba a acabar de un día a otro, y que además es posible que sea algo que dure eternamente; el sábado he sentido la tranquilidad de saber que él seguirá estando ahí y, sin embargo, necesito alejarme, aunque también necesito sus miradas, sus sonrisas, sus manos, sus caricias, su voz, su manera de pensar, su calma, su bondad, su... Me pregunto qué sentiré mañana.

Las voces del silencio

Y yo sigo puntual escribiendo al silencio, hablando con la desgarradora voz del interior, día a día, siempre de noche.
Me pregunto si algún día mi espíritu podrá parar, si llegará una noche en que pueda decir que ya no necesito sacar nada más.

Considero al rosa como un color horrendo. Cuando está solo me produce rechazo, pero este rosa no estará fuera de lugar cuando se una al todo.

Son las diez. Nunca se me hubiera ocurrido estar un sábado hasta esta hora en la oficina, pero son circunstancias especiales. Ni siquiera llegaré puntual a la hora del café. Es hora de partir. Y no volveré a ver SD hasta el lunes.

Dejaré atrás las voces del silencio, aquello que no se puede compartir con nadie. Quedarán aquí, mientras pongo tierra por medio.

El olor de la soledad

Llegar a SD en horas punta es toda una odisea. Esta mañana a las doce me he visto obligada a aparcar en una acera, aun a riesgo de multa (no sería la primera vez...). Cuando he llegado a las siete de la tarde, después de varias vueltas, he tenido que dejar el coche en la plaza de los Molinos. Allí sigue, aunque me hubiera dado tiempo a traerlo más cerca teniendo en cuenta que ahora ya habrá plazas libres.
Lo que ocurre es que hoy, al ser sábado, hay mucha gente en todos los sitios. Ir al coche no es tan terrible como en los solitarios días laborales entre semana.
Sólo veo individuos sin rostros ni identidad pasar junto a mí y me siento mucho más solitaria. Sigo buscando la soledad para encontrarme a mí misma, así que se supone que esta noche la dejaré pasar...
Ha habido un momento en que sí he buscado entre la gente. Al pasar junto a la puerta de un bar, una fragancia no desconocida ha llegado a mis fosas nasales, he cerrado los ojos para aspirar ese aroma y entonces mis ojos han mirado a través de las cristaleras del bar. He seguido caminando y mi mente ha viajado hasta aquella noche de verano en que percibí esa fragancia por primera vez... Una espina diminuta se ha hecho notar dentro de mí.

Itinerario a Japón

Hoy he recibido el itinerario para Japón, he tenido que sacarme un mapa y mirar dónde está todo. Lo primero que he visto es que no sale de la isla principal, Honshu, pero tampoco me desagrada. Veré volcanes y comeré pescado crudo (esto ya veré, es que el pescado...). Tengo que comprobar que el riesgo de terremotos sea bajo en la época del año en que pretendo ir. La única vez que sentí los estertores de un terremoto pensé que eran fantasmas y casi me da algo. Volaré a Osaka y terminaré en Tokyo.
Estoy en la oficina esperando a alguien. Eso me recuerda a lo que otro sábado por la tarde, hace unos meses, escribí sobre la confianza. Confianza que, por cierto, no ha desaparecido.
Quedan... 92 días.

Latidos de otro corazón

Cuando he abierto los ojos a ese sol vespertino que se deja ver entre las nubes aún seguía acariciando los pálpitos de otro corazón, aún seguía escuchando sus latidos acompasados.

Esos dos corazones laten a diferente ritmo, no están en la misma sintonía… pero si vuelvo a cerrar los ojos puedo verlos bailar al compás del mismo vals.

¡Qué duro es despertar!

Siesta... ni siquiera es necesaria, pero qué bien sienta a veces. Yo creo que llegará enseguida porque me encamino a entrar en un mundo imaginario en cuestión de minutos. Allí, en el mundo ficticio se ve todo de diferente manera y, aunque no soy amiga de siestas, necesito un momento de regocijo emocional. Y esos momentos sólo los puedo encontrar cuando cierro los ojos, cuando imagino otro final, otra historia, pero siempre la misma persona. Aunque luego, al despertar, sea duro enfrentarse a una realidad muy distinta. Es el contraste entre el mundo real y el mundo de la ficción.
Al menos, cuando escribo, siempre puedo cambiar el final.

La fruta prohibida

Me encuentro debajo de un árbol, alargando los brazos y cogiendo los maduros frutos que traen risas y alegrías, nostalgia y tristezas, lágrimas y felicidad. Pero más arriba hay un fruto brillante que no consigo alcanzar: es la fruta prohibida.
Quise coger la fruta prohibida y todo se nubló a mi alrededor.

Ida y vuelta

Ir a SD ahora me apetece poco, pero he de ir de todas formas.
Paso más horas allí que en mi pueblo, así que los fines de semana intento ir lo justo, es decir, de fiesta y poco más.
Ir allí significa cierta proximidad física, seguro que se me desvían los ojos en la rotonda, pese al consiguiente llanto interior que llegará más tarde.
He dormido, después de varios días, tranquila, sin el ambiente pesadillesco de las últimas noches. Con su imagen velando mis sueños.
Se perfila un sábado tranquilo, un día dedicado a la introspección, al mundo de la meditación.

He de irme y, allí donde vaya, esa imagen perfecta me acompañará siempre, como un tónico gratificante para el alma.

Volver a soñar


Necesito volver a soñar. Quiero volver a tener esa ilusión, no otra diferente, sino aquella que tenía hace unas semanas. Y sonreír de nuevo.

Aún no me he respondido a una pregunta crucial: Si me aporta tantas cosas positivas, ¿por qué quiero apartarle de mi vida? Creo que no estoy preparada para responder a eso aún.

Lo que sí es cierto es que hoy no me he desmoronado, sí que ha aparecido la tristeza en ciertos momentos para difuminarse poco rato después, no me arrepiento de no haber ido de fiesta (aunque en el fondo realmente sí que quiero verle, por mucho que me pese confesarlo), y mañana es uno de esos días en que te puedes quedar en cama hasta que te apetezca. Por eso ahora no tengo prisa, pero los párpados comienzan a pesar.

Es posible que esta noche vuelva a soñar.

Sueños... sin más

Esta noche es el corazón quien habla. Y mientras habla el corazón la tristeza se disipa, aunque sólo sea momentáneamente. Eso quiere decir que no me he desmoronado como los días pasados, que a veces siento latigazos en el corazón, pero es un dolor algo más soportable. Creo que sí que quiero seguir soñando con él. Al final, son mis sueños, de nadie más.
Ir a dormir con esa imagen tranquilizante en mente sería lo más idóneo.

Las cadenas del vacío

Caminaba por la calle y no sentía el frío. En el silencio de la soledad, de la noche tranquila, he notado un ligero escalofrío: la sensación de vacío. Hace una semana no tenía esa sensación; ahora, cuando aparece, es desgarradora.
Sin embargo, cuando pienso en él el vacío desaparece casi por completo. Continúa siendo un bálsamo para el alma, capaz de atenuar toda la tristeza.
Me gustaría decirle tantas cosas..., palabras que caerán en el saco del silencio. Y al silencio escribiré hoy en hojas amarillas. El color amarillo, según las creencias budistas, simbolizan las cadenas que nos amarran a las cosas materiales y causan los padecimientos de la enfermedad. Es por esa palabra clave: "cadenas", pues es cierto modo me siento encadenada, como si no pudiera prescindir de todo aquello que me aportaba (y que, visto lo visto, aún aporta).
Mi alma grita cuando pienso en que tengo que dejar de quererle. Es como si se rebelara contra mí.

viernes, marzo 05, 2010

Cosas de los viernes

Ocurre todos los viernes: si me tumbo me quedo dormida. Por lo general, al irme todas las noches a la cama igual que todos los días más o menos, al levantarme una hora antes, se nota. A eso hay que añadirle el sueño atrasado que llevo acarreando toda esta semana porque no he dormido bien los últimos días. Sin embargo, esta tarde he cerrado los ojos con una imagen en mente y sólo el frío que sentía por no haberme tapado ha conseguido que un rato después volviera a despertarme.
Una imagen que consigue que concilie el sueño. Parece una ironía del destino. Creo que cuando el corazón pesa más esa imagen acaricia mis sentimientos, y cuando es la cabeza quien manda llega una tristeza indescriptible. No podría explicarlo mejor de ninguna otra forma. Así que me da la sensación de estar en una montaña rusa.

Cuando me marchaba

Cuando me encaminaba hacia el coche, mis ojos se han desviado hacia la derecha. Al ver algo suyo no ha ocurrido lo mismo que hace unos días, no sentía la necesidad perentoria de huir y marcharme cuanto antes de allí; más bien al contrario, mi vista se ha perdido hasta el final de la calle. He sentido que se desbordaban sentimientos inequívocamente positivos, aunque la tormenta venga después.
Cuando esta mañana decía que me sentía negativa, ha sido pensar en él y volver a sentir una tranquilidad extraña.
Está claro que los sentimientos siguen ahí, contagiando todo con su descomunal fuerza. No puedo dejar de quererle en un día, ni en cinco, ni en un mes, ni creo que lo haga en un año. Y eso lo siento, me desborda.

Yoguito jugando

En cierto momento, llegas a casa dispuesta a tumbarte, pero tu cama está ocupada por Yoguito que, además, tiene un juguete sonoro en los dientes. Así que ahora tengo que jugar con él y cansarle para que se duerma y me deje a mí también descansar.

Esta noche he visto un ángel

Esta noche pasada he soñado con un ángel. Por mucho que lo evite hay imágenes que vuelan más rápidas que nosotros. A pesar de todo, él sigue siendo un ángel. Y yo prefiero recordarlo así...

Eso no puede cambiarlo nadie, ni unas palabras, ni la gente, ni lo que me rodea.

RH negativo

Hoy es uno de estos días que te centras en el trabajo y, cuando te quieres dar cuenta, ya ha pasado la mañana. Que pase la mañana tan rápidamente un viernes significa que me quedan horas para dedicarme al fin de semana. Un fin de semana que se prevé tranquilo en lo que respecta a la fiesta, aparte de que no tengo ganas de jarana. Tampoco tengo ganas de estar con gente, aunque sé que pasaré muchas horas con mis amigos en el bar o en la ermita, quizás con una mirada más sombría que de costumbre, despejándonos con juegos de cartas, quizás con una copa antes de marchar a casa. Mis amigas me lo van a notar, pero ¿qué decirles? La verdad es que prefiero guardármelo todo para mí. Así que tendré que hacer un gran esfuerzo para que nadie note esa tristeza latente.
Hoy es uno de esos días en que lo único que te apetece es alejarte de todo. Pero soy consciente de que alejarse no es una solución, más bien es una huida. Es peor huir. En cierto modo, al no salir de fiesta estoy huyendo. Aunque quizás por la noche vea todo de diferente color y termine de bar en bar. ¿Quién me dice entonces que, al segundo bar, me dé la vuelta y me termine marchando a casa como hace unas semanas? Es que si no hay ganas de fiesta, es mejor dejarlo pasar.

Estoy un poco negativa. Diría derrotista si no fuera porque tiendo a hacer que todo me salga bien y nunca admito derrotas, a no ser que ya se hayan hecho efectivas.

Media hora al teléfono

Después de media hora colgada del teléfono, aunque creo que ha sido más, con la oreja roja y resentida, necesito despejarme un poco. Después de media hora al teléfono, la otra persona parece alguien con quien llevaras hablando varios años. Me tengo que compadecer de ella porque para que me diera lo que yo quería he tenido que cabrearme, aunque luego la cosa se haya suavizado. Media hora bien lo vale si terminas consiguiendo lo que quieres.

Necesito un café. Quizás que me dé el aire.

Silencio

Sorprendentemente esta mañana no me apetece decir nada. Quizás esto cambie a lo largo del día, quizás no.

Puck, espíritus astutos de los bosques

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Ésta es la historia de un travieso puck que estaba a las órdenes del rey de las hadas. El puck es un pequeño duende que corretea por los bosques ingleses y que se divierte gastándoles bromas a los humanos. Es tan pequeño que se oculta detrás de cualquier árbol y, cuando menos te lo esperas, salta en medio del camino y asusta a los caballos. Otras veces se oculta en las cocinas y estropea las comidas, o pone piedrecitas en el suelo para que los viajeros den pequeños traspiés.
En cierta ocasión, el rey Oberón se enfadó con la reina Titania, la reina de las hadas, porque ésta se había empeñado en tener como paje a un soldado del rey. Oberón no entendía la cabezonería de su mujer: "¡Qué testaruda!", se decía, "no tendrá más soldados que tiene que elegir a uno mío". Así que, enfadado, habló con un puck amigo suyo y le pidió que le ayudara a dar un pequeño escarmiento a la reina.
Siguiendo las órdenes del rey, el puck debía buscar una flor llamada violeta y hacer con ella un néctar mágico. El duende recorrió todo el bosque buscando la flor y preparó un filtro mágico que enamoraba a todo el mundo. Como habían planeado, el puck esperó a que la reina se durmiera y le untó los ojos con un poco de néctar. Si su plan funcionaba, al despertar Titania se enamoraría del primer ser al que viera, ya fuera oso, hombre, marmota o calabaza. ¿De quién se enamoraría la reina? Pocas horas después, la reina abrió los ojos y se encontró ante ella un hombre disfrazado de burro, de quien se enamoró perdidamente.

Insomnio

Basta que quiera levantarme una hora antes para que llegue el insomnio terrible que te mantiene en vela durante horas. Sin embargo, tengo que dormir, de la manera que sea.
Cuando cierro los ojos veo una imagen. A veces me pregunto qué pensará o qué estará haciendo. El lunes parece muy lejano, pero no han pasado ni cinco días. Se me han hecho larguísimos. Me obligo a no pensar en ello y, sin embargo, todos los días, a última hora, escribo desde el corazón. No aquí... Hay palabras que sólo nos las podemos decir a nosotros mismos. Y aunque aligera la carga un poco, nunca es suficiente. 24 horas después vuelvo a sentir esa energía que me lleva a escribir para el silencio.

Intentaré dormir.

Das Jüdisches Museum, Berlín

Esta tarde, al recordar mi primer día en Berlín, he paseado de nuevo por este museo. Es impresionante, enorme y en el interior es muy fácil perder el rumbo. De hecho, ese es el objetivo principal de sus pasillos laberínticos: de repente estás en un minúsculo zulo como te encuentras en medio de la nada.
No imaginaba cuánto me iba a impresionar, ya no sólo por su estructura exterior, sino por todo lo que te hace experimentar cuando estás dentro. En el interior, llegas a desconectar del mundo de una manera inimaginable. Ya no es únicamente la grandeza, sino la deliberada desproporción de la construcción, porque todo parece estar en una especie de "desorden armónico".
El Museo Judío de Berlín, desde su apertura en 2001, constituye un imán para el público, atrayendo a la gente incluso para verlo solamente desde fuera. Sin duda, su arquitectura es la principal causa de esta popularidad.
El arquitecto Daniel Libeskind diseñó dos estructuras lineales que, en conjunto, forman el cuerpo del edificio. El zig-zag es lo que mejor describe la forma del Museo Judío.
Aunque el nombre oficial es "Jüdisches Museum" se le ha llamado también "Entre líneas", porque se trata de dos líneas de pensamiento: la organización y la relación. Una es una línea recta, pero con muchos fragmentos rotos, y la otra es una línea tortuosa que continúa indefinidamente. En las intersecciones de estas líneas se encuentran espacios vacíos, llamados "Voids", que se elevan verticalmente desde la planta baja del edificio hasta el techo. Libeskind imagina la continuación de estas dos líneas a través de toda la ciudad de Berlín y más allá.
La fachada no permite sacar conclusiones sobre el interior del edificio, ni la división de los niveles o salas. La posición de las ventanas son estrechas hendiduras que siguen una matriz precisa. Durante el proceso de diseño, Daniel Libeskind trazó las direcciones de los judíos y ciudadanos alemanes en el mapa de Berlín antes de la guerra, y los unió de forma irracional e invisible, formando una matriz, en la que se basan el lenguaje de la forma, la geometría y la forma del edificio. La colocación de las ventanas también se basa en esta red de conexiones.
El edificio Libeskind está revestido de zinc, un material muy usado en la arquitectura de Berlín.
En la fachada se puede apreciar la estrella de David partida, aunque a mí me costó un rato encontrar las cinco puntas.
Los "Voids" representan el elemento estructural del edificio y la conexión con el antiguo edificio que albergaba el Museo Judío. Una escalera lleva al sótano a través de un hueco desnudo de hormigón, uniendo los dos edificios. Cinco cavernosos "Voids" corren verticalmente a través del edificio Libeskind. Descubren muros de hormigón, no se calientan ni tienen aire acondicionado y no tienen luz. Los "Voids" del edificio se refieren a lo que nunca puede mostrarse cuando se trata de la historia judía de Berlín: la Humanidad reducida a cenizas.
En el viejo edificio se encuentra el Centro de Aprendizaje Rafael Roth, donde hay un sistema compuesto por tres ejes que simbolizan tres realidades de la historia judía alemana. El primero de estos ejes es el "Eje de la continuidad". El autor describe este eje como la continuación de la historia de Berlín, la ruta de conexión con otros ejes que se ramifican. El "Eje de Emigración" conduce a la luz del día, fuera del edificio, y al Jardín del Exilio. Las paredes están ligeramente inclinadas. Una puerta muy pesada se abre hacia el Jardín. El "Eje del Holocausto" es un callejón sin salida. Se vuelve cada vez más oscuro y estrecho y termina en la Torre del Holocausto. Los tres ejes se cruzan, simbolizando la relación que existe entre las tres realidades de la vida judía en Alemania.
El Jardín del Exilio es un intento de desorientar al visitante. Representa un naufragio en la historia. Está formado por 49 columnas que se concentran en una pequeña parcela.
El Jardín está inclinado 12º, lo que da una sensación de inestabilidad y falta de orientación, la misma que experimentaron los judíos expulsados de Alemania. Los pilares simbolizan la esperanza.
La Torre del Holocausto es la única torre del edificio. Tiene 24 metros de altura, está aislada y carece de calefacción. Está iluminada desde arriba por una ranura muy estrecha. Los ruidos del mundo exterior son audibles y aquí la normalidad es inalcanzable. La desnuda y vacía Torre del Holocausto judío conmemora a las numerosas víctimas de los asesinatos en masa.

Toda la información ha sido sacada de la página web del Museo: Jüdisches Museum Berlin.

Una ilusión

Debería ir a dormir porque mañana tengo intención de levantarme una hora antes que los últimos viernes, sólo porque hay más luz, sólo porque se acerca el tiempo caluroso. Me levantaré de noche para estar en casa a las tres de la tarde. Eso me recuerda al mes de agosto. ¡Cuántas cosas han cambiado desde entonces! O quizás no hayan cambiado y yo las veo de diferente forma.
En el mes de agosto tenía una gran ilusión, hoy creo que esa ilusión quizás ha desaparecido, o si pienso en ello mi espíritu sufre.
A veces necesitamos esas ilusiones. Sin ellas, el mundo que nos rodea se ve más negro. Me pregunto si se habrá perdido aquella ilusión estival o sólo es algo instantáneo, que pasará. Y quizás mañana vuelva a tener una ilusión con tanta fuerza como aquella...

jueves, marzo 04, 2010

En la próxima curva

Los accidentes de tráfico que quitan vidas humanas me ponen la piel de gallina, sobre todo cuando conoces a esas personas o puede que les veas a menudo en la misma cafetería a la que tú acudes a diario.

A veces parece que Dios juega a los dados con los hombres.

Yo con ese señor he hablado, he reído, me ha invitado alguna vez a un café...

Nunca se sabe si en la próxima vuelta puede estar esperándote, al acecho, la Dama de Negro. Nadie piensa que se va a marchar mañana, por eso es vital disfrutar, aprovechar lo que tenemos ahora, incluso lo que no tenemos, porque un día podría dejar de existir.

Azul...

Hoy he elegido el color azul porque induce a la calma, a la tranquilidad, a la paz, como...
... el mar cuando está en calma
... el cielo de un día de verano
... las letras de esta oficina (y, ahora que caigo, de otra)
... el color de bolígrafo que me gusta utilizar para escribir
... la calma, la paz, la tranquilidad a la que invitaba alguien
... las botellas de agua
... el planeta...

Azul, quizás estoy buscando la serenidad para el alma.

Debo marchar a casa. En una noche azul (oscura) y en un coche azul (oscuro). Hoy he perdido la noción del tiempo.

Recuerdos de otra época

Hoy he recordado esa mirada, esa sonrisa, esa voz... y he sentido que me acongojaba. Creo que si ahora mismo me lo encontrara se me partiría el alma en trozos tan minúsculos que luego sería imposible recomponerla de nuevo. Así que lucho por que no nos encontremos. Yo no sé si me pesa esto más o el hecho de pensar que nos podemos cruzar en la calle. No podría apartarme, no podría no decirle nada, no podría no mirarle y no podría no saludarle. Pero entonces lo descubriría. Descubriría mi tristeza, pero también comprendería que le sigo queriendo; escucharía las palabras vacías de contenido de quien no quiere decir nada, pero a la vez oiría los latidos de mi corazón; podría incluso parecer que estoy enfadada, aunque moriría por abrazarle...
¡Qué complicados somos los seres humanos! ¿Y para qué voy a pensar en algo sobre lo que no tengo control? ¿Cómo puedo imaginar algo que no ha ocurrido?

Trasgos, duendes domésticos traviesos

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Cuentan en Galicia que una humilde familia tuvo que compartir su casa durante mucho tiempo con un extraño ser, el trasgo, un duendecito travieso y divertido que siempre estaba ideando trastadas con las que entretenerse. Y todo el mundo sabe que la convivencia con un trasgo puede llegar a ser desesperante, pues son más activos durante la noche.
Como era muy alegre y trabajador, la familia le tenía mucho cariño, pero llegó un momento en que vivir con él se hizo insoportable. De noche, cuando todos trataban de dormir, él se levantaba y formaba un ruido increíble. Todo lo tocaba, todo lo cambiaba de sitio, lo que se hacía desesperante para el padre, que nunca encontraba las llaves, o para la madre, que se pasaba el día recogiendo trozos de los jarrones que él rompía sin querer. Los hijos se divertían con sus ocurrencias, pero sabían que la situación era insostenible, y por eso comprendieron a sus padres cuando decidieron echar al trasgo de la casa.
La madre había escuchado en el pueblo que el remedio más eficaz para que un trasgo abandonara una casa era ponerle una tarea difícil de realizar para que desistiera de hacerla y se fuera. "¿Le dejo mis ejercicios de matemáticas?", dijo el niño. "No", contestó la madre, "tenemos que pensar algo realmente difícil". "Ya está", intervino el padre, "se me ha ocurrido algo que puede acabar con su paciencia. Ordenémosle que saque todo el grano del granero y que lo lleve hasta la caseta del bosque, aunque eso sí, tenemos que decirle que es importante que lo lleve uno a uno".
Y eso es lo que hicieron. Durante tres días vieron al trasgo entrar y salir del granero, pero desapareció al llegar el cuarto.