martes, diciembre 12, 2006

Des cimetières parisiens

Ava Inferi: The wings of emptiness

Cuando visité la ciudad de la luz tuve oportunidad de visitar dos cementerios célebres por quienes están enterrados allí. Son cementerios diferentes a como son en nuestro país, con tumbas y losas apelotonadas sin un orden definido, semejando un caos inaudito. A simple vista, cuando ves las calles de los cementerios piensas que es imposible no encontrar algo, porque el mapa parece que está bien explicado. Otra cosa es entrar dentro.
Así un día, tras abandonar el cercanías, me encontré frente al grueso muro del cementerio Père Lachaise. No imaginaba que encontrar la tumba de Jim Morrison me iba a llevar dos horas. Es imprescindible, si se va a París, visitar este cementerio. ¿Por qué? Porque allí están los últimos restos de celebridades como Oscar Wilde, Honoré de Balzac, Victor Hugo, Marcel Proust, La Fontaine, Molière, Camille Pisarro, Géricault, Délacroix, Jacques-Louis David, Isadora Duncan, Benjamin Constant, Maria Callas...
Eso sí, para encontrar cada tumba es necesario pasar un día como mínimo allí. Yo sólo quería ver la de Jim Morrison. Y la encontré, casi por casualidad. Me decepcionó un poco, quizás porque me esperaba algo más grandioso.

Cuando la encontré estaba tan cansada de pasear entre tumbas que no quise ver más. ¿Cómo podía saber que ese mismo día me iba a encontrar de nuevo en otro cementerio del mismo estilo? El cementerio de Montparnasse está algo más organizado y también cuenta con numerosas tumbas de gente famosa.



El cementerio de Montparnasse no está a las afueras de París como suelen estar en la gran mayoría de las ciudades los camposantos. Está rodeado de edificios inmensos, muy modernos y brillantes. Es un mar de contrastes: las viejas tumbas carcomidas por el tiempo y reverdecidas por el moho frente a las cristaleras de oficinas impersonales.
La torre de Montparnasse es el edificio más característico de la zona, que con su altura se deja ver por encima de las esculturas que claman al cielo, esculturas tristes, silenciosas, diciendo un adiós o igual sólo desean dulces sueños a todos aquellos que descansan allí para siempre.
Son muchas tumbas las que no llegué ni siquiera a encontrar: Guy de Maupassant, Julio Cortázar, Marguerite Duras y otras que no recuerdo ahora. Aquella tarde entre aires de otro mundo, rodeada del silencio más inaudito, caminando entre mármoles perfectos y piedras enmohecidas, aquel paseo fue, en definitiva, muy placentero.


Junto a la entrada principal y ubicada junto al muro de la parte derecha se encuentra la tumba de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Es fácil encontrarla.

Sin embargo, más costosa fue encontrar la tumba de Charles Baudelaire, carcomida por el tiempo, pero siempre con flores frescas sobre la fría losa.


Adosado junto a otro muro se encuentra el cenotafio de Baudelaire. Impresiona la escultura de ese pensador con la mirada perdida y, sobre todo, el cuerpo yacente en la parte de abajo.

Pero si algo impresiona entre las tumbas es esa escultura que sobresale de la losa de Charles Sainte-Beuve. La tumba es antigua pero los rasgos clásicos de esa piedra son atrayentes.

No son famosos pero llama la atención por esos rasgos modernistas. La tumba de una familia que descansa eternamente en la dura cama de piedra.

Una tumba sencilla y moderna la de la familia del creador de los automóviles Citroën.

La vista del cementerio desde el cielo... De nuevo se ve el contraste entre lo antiguo y lo nuevo, entre los vivos y los muertos... Entre el ruido, el movimiento y la actividad de una de las ciudades más bellas del mundo disfrutan ellos de su descanso.
Las vistas de París desde la torre de Montparnasse son impresionantes.

Para ampliar: Cementerio Montparnasse: tumbas célebres

domingo, diciembre 10, 2006

Montar una estantería

Hace unos meses, en septiembre concretamente, me compré una estantería que me aseguraron que era fácil de montar. Le pregunté a la persona que me atendió si las tablas tenían los agujeros hechos y me dijo que sí.
La sorpresa fue mayúscula cuando quité los envoltorios y me puse manos a la obra. Las tablas no tenían agujeros y me tocó hacerlos. Recuerdo que me salieron ampollas en las palmas de las manos y los tornillos debieron entrar torcidos. Porque el resultado es que casi se me cae encima.
Está ya vacía. Me da pereza montarla. Ahora que la veo así me he dado cuenta de que estaba desviadísima.

Es como un dolor extraño


Tan extraño y llevadero que me resulta una carga. Es algo que quieres coger y no llegas a alcanzar. Me pregunto qué será de mañana, o quizás qué será de él.
Y sé que mañana le veré y no me acordaré de este dolor que me invade desde hace un rato.

viernes, diciembre 08, 2006

El Hombre-Pez de Liérganes


Es famosa en Cantabria la leyenda del siglo XVII acerca del Hombre-Pez de Liérganes. Eruditos de la época se expresaron acerca de tan prodigioso acontecimiento.
El padre Feijoo, en su Teatro Crítico Universal, cree en la veracidad de la historia, mientras Gregorio Marañón critica la famosa leyenda alegando que el joven estaba aquejado de múltiples enfermedades.
Sí es cierto que existió Francisco de la Vega Casar, que parece ser el nombre verdadero de tan extraño ser. Nació en Liérganes (Cantabria) donde desde muy pequeño demostró unas habilidades natatorias inusuales. Siempre que podía se escapaba al río Miera, que pasa por su villa natal, y se zambullía en sus oscuras aguas. Cuando contaba con 16 años, el joven se fue a aprender el oficio de carpintero a Las Arenas (Vizcaya). Una tarde salió de la carpintería para no regresar más. Esa tarde se tiró a las frías aguas de la ría de Bilbao pero no volvió más.
La gente que le conocía y sabiendo lo buen nadador que era nunca perdió la esperanza de que estaría pronto de vuelta, pero Francisco no regresó. Cuando la noticia llegó a Liérganes su familia lloró su pérdida, pensando que se habría ahogado y, aunque buscaron el cadáver por las playas y acantilados cercanos, nunca lo encontraron.
Cinco años después, un extraño y monstruoso ser se dejó ver en la bahía de Cádiz. La gente que faneaba en el puerto gaditano al principio sintió pánico, luego curiosidad, y dejándole alimento, consiguieron atraerle hasta la costa, donde le atraparon.
El ser que tenían los andaluces ante sí había desarrollado escamas a lo largo de su pecho y espalda. Era un gigante pez monstruoso que no paraba de gruñir. Le encerraron e intentaron hacerle hablar, pero los sonidos que salían de su boca eran ininteligibles. Un día llegó a decir algo comprensible: "Liérganes". Entonces comienzan a investigar y se descubrió que el ser tan extraño que tenían delante era el muchacho desaparecido en el mar Cantábrico cinco años antes.
Le llevaron a su casa, donde su familia lo reconoció enseguida. Jamás conseguiría después comunicarse con la gente. Estaba vigilado las 24 horas. Un día consiguió liberarse y se zambulló en el mar para siempre. Nada más se supo de él.

jueves, diciembre 07, 2006

La peor pesadilla


A mi madre siempre le sorprendía que cuando veía una película de terror mi semblante nunca se alterara, que no me asustara y que incluso me riera de los gritos de mis hermanos, así que siempre me dejaba ver películas de miedo. Entonces me hice adicta a Alfred Hitchcock.
Cuando era pequeña mis películas favoritas eran las de "Psicosis". Pero un día vi una película que me provocó la peor pesadilla infantil. No recuerdo el título aunque juraría que era también de Alfred Hitchcock. Una mujer era enterrada viva. Esa imagen me la llevé a la cama. Varias horas después me desperté sudando y gritando porque había soñado que me enterraban viva y no podía salir. Me entró claustrofobia. A partir de ahí pasaron varios años para que volviera a ver una película de miedo. Me gustaría saber qué película es. Todavía tengo la imagen grabada en mi retina y nunca me he puesto a buscarla. Me molaría volver a verla, seguro que me reiría de mis temores infantiles.

"El puente de San Luis Rey"


Perú, siglo XVIII. Fray Junípero (Gabriel Byrne) es juzgado por el Tribunal de la Santa Inquisición peruano por la publicación de un libro considerado herético. En ese libro cuenta cómo fueron las vidas de las cinco personas que cayeron al abismo cuando las lianas del puente de San Luis Rey se rompieron justamente en el momento que cruzaban, y el franciscano intenta explicar por qué Dios intentó llevarse a esas personas y no a otras.
La marquesa de Montemayor (Kathy Bates) es una excéntrica mujer que vive sola intentando que su hija corresponda a su amor. La joven ha puesto tierra de por medio y es una condesa admirada en la Corte española. Desprecia a su madre y ni siquiera le escribe cartas.

El arzobispo de Lima (Robert de Niro) piensa que el origen de la locura inoportuna de la marquesa es esa vida solitaria que lleva, así que se dirige a un convento de novicias donde le pide a la abadesa (Geraldine Chaplin) compañía para la anciana acaudalada. Así que la abadesa despide temporalmente a la joven Pepita (Adriana Domínguez) para que descubra las costumbres mundanas junto a la marquesa. Y la novicia será la hija que la aristócrata nunca tuvo porque de ella recibirá el amor, el cariño y el cuidado que nunca recibió de su verdadera hija.

"La Perricholi" (Pilar López de Ayala) es la actriz más afamada y mejor pagada de Lima. La belleza y el talento de la joven llenan los teatros. Su maestro y admirador, el tío Pío (Harvey Keitel) cuida de ella, aunque no aprueba sus efímeros romances, hasta que aparece en escena el virrey del Perú (F. Murray Abraham), de quien necesitan su dinero y su apoyo. Los encantos de la actriz seducirán al virrey y terminan convirtiéndose en amantes. "La Perricholi" se queda embarazada y deja los escenarios, retirándose a un balneario donde pasará unos meses hasta que dé a luz.

Del convento habían salido dos hermanos gemelos, Esteban y Manuel, dos huérfanos a quienes las monjas les dieron una educación. Se comunican con un lenguaje secreto que nadie más conoce. La abadesa ve peligrar la virtud de sus novicias y decide sacarlos del convento y ponerlos a cargo del arzobispo. Éste es conocedor de su lenguaje secreto y les pide que se lo cuenten, pero ellos no hablan con nadie. Terminan trabajando en el teatro a las órdenes de "La Perricholi". Manuel le escribe las cartas, pero se atormenta con cada legajo que la actriz envía a sus amantes pues está enamorado de ella. Un día decide no seguir escribiéndole más misivas y los dos hermanos terminan huyendo del teatro. Se presentan en el puerto como estibadores y se pondrán a las órdenes del capitán Alvarado (John Lynch). Al amanecer, mientras cargan un barco, Manuel tiene un accidente que le produce un profundo corte en una pierna. Esteban le cuida pero cuando va a llamar al médico ya es tarde. Manuel muere y una parte de Esteban se va con él. Vuelve a las puertas del convento y la abadesa se da cuenta de la tristeza del muchacho, así que manda un mensaje urgente al capitán del barco. Cuando Esteban se cuelga de la cuerda con el fin de quitarse la vida, el capitán Alvarado entra en la estancia y le salva la vida. Le cuenta la historia de su hija, una hija que perdió, por eso va por todos los mares buscándola. Le trata con un afecto tal como podrían tenerlo un padre y un hijo y le propone ir con él por los mares.

Un foco de viruela se va extendiendo por Lima y la gente recoge sus escasas pertenencias y sale de la ciudad en busca de un lugar que no alcance la plaga. Una de las afectadas por la enfermedad es la actriz, que vive en un rancho alejado del mundo. En ese momento el tío Pío va a buscarla y le pide que le deje al niño a su cargo, que le educará y será su maestro en Lima. La actriz acepta.
El capitán Alvarado decide llevarse al joven Esteban con él por las tierras peruanas y la marquesa se va de peregrinación para que su hija, de la que acaba de tener noticias, tenga un buen parto.
Todos coinciden en el mismo momento en el puente de San Luis Rey, pero sólo cinco lo cruzan, y sólo esos cinco fallecen. "Dios lo dispuso así" -comentaría fray Junípero.


Es una historia de amor, de los diferentes modos de amar de las personas, de cómo los desastres o las pérdidas nos unen hacia otras personas que jamás imaginábamos. La novela homónima, de Thornton Wilder, ganó el Premio Pulitzer en 1928. Me la tendré que leer.

"Hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos. El puente entre ellas es el amor. Sólo él sobrevive y tiene sentido".

miércoles, diciembre 06, 2006

El portugués


Sólo he estado dos veces en Portugal. La primera vez me apunté a una excursión optativa, simplemente por el hecho de decir que había estado en el país luso. El viaje consistió en ir de madrugada a Coimbra y volver al atardecer del día siguiente. Como salíamos desde Salamanca el viaje no nos dejaría hechas polvo. Lo que en cambio te deja para el arrastre es salir de fiesta y coger el autobús sin haber dormido nada, llegar con el tiempo justo para darte una ducha, llenar una mochila con todo lo que puedes necesitar (que no faltara la cámara, por supuesto) y buscar el autobús. Afortunadamente yo no fui la única que iba en un estado de semiinconsciencia. Como tengo manía a dormir en los autobuses no pegué ojo hasta llegar a la magnífica ciudad universitaria portuguesa, magnífica porque en realidad es una ciudad que llama la atención, tiene un ambiente joven inmenso y tiene lugares que son dignos de mencionar. Tendrá que ser en otra ocasión porque hoy no voy a hablar de Coimbra, sino de la capital.

En plena desembocadura de Tajo y con miras al Atlántico se encuentra enclavada la dulce Lisboa. No me imaginaba que en aquel segundo viaje a Portugal me iba a quedar tan encandilada con la ciudad. Quizás es que no iba con buena disposición o no me motivaba mucho el viaje. Y es posible que por eso mismo me gustara. No llegamos a ver los recintos de la Exposición Universal por falta de tiempo, pues fuimos a tope, y tampoco pensábamos que íbamos a conocer a dos compañeros de fin de semana que no nos dejarían pegar ojo ni de noche ni de día.
Cuando cogíamos el tren de vuelta en la estación de Santa Apolonia sólo se me ocurrió decirle a Maëlle, mi compañera de viaje que tantas veces me ha invitado a su ciudad natal, Marsella: "En Lisboa salen los hombres hasta por debajo de las piedras". Cosa bien cierta y que tuve ocasión de comprobar en el que se me hizo un corto fin de semana en la capital lusa.
El primer día, cuando aún caminábamos solas por las rúas lisboetas, se nos acercaron tíos por todos los lados. El dueño de una chupitería en el Bairro Alto (zona de bares) nos invitó a cientos de chupitos con el objetivo de que nunca nos fuéramos de su bar. Todos se nos acercaban con un trato afable y agradable. Curiosamente, el grupo de jóvenes que teníamos al lado en uno de esos bares eran catalanes y habían cogido una oferta aérea de fin de semana. Cuando regresábamos a la horrible pensión ubicada en el Rossio la primera noche fuimos abordadas por ocho o diez muchachos que bebían cachis de cerveza en la calle, y que nos ofrecieron con gusto. Es extraño que uno de aquellos chicos me regalara una foto suya de carnet que aún conservo (no recuerdo su nombre). Estuvimos poco tiempo hablando con ellos. Deseábamos marcharnos a dormir y enseguida nos despedimos y su invitación de ir a una discoteca para el día siguiente, en la zona donde estuvo la antigua Expo, quedó en el aire, aunque ellos nos marcaron en un plano la línea de metro que debíamos coger y dónde debíamos parar.
No fuimos porque no llegamos al metro. Es tan intensa la vida allí que apenas nos dimos cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo. Esa noche nos limitamos a dejar que el río siguiera su curso, y así fue como conocí a Tiago. No recuerdo la zona donde estaba aquel antro de música reggae, decorado con banderas de Jamaica, ni siquiera recuerdo cómo se llamaba. Simplemente el destino nos llevó allí.
Fui a por una cerveza y entonces le vi. Su sonrisa era perfecta. Me quedé mirándole porque era guapo, llamaba la atención. Durante un momento no había nadie más allí, sólo él y yo, mirándonos fijamente. He de decir que hasta entonces a mí los portugueses me producían cierto rechazo. Y ese divo de la pista no podía ser más que español, al menos es lo que pensé en un principio: tez pálida, pelo negro, perilla de cuatro días, mirada profunda, sonrisa encantadora.
Sin saber que ya más tías le habían fichado antes que yo, me acerqué a él. Recuerdo que le pregunté si era español y me lo negó, aunque me hablaba en un perfecto castellano. Horas más tarde me enteré de que hablaba inglés, francés y español con un nivel bastante alto, además de su lengua materna. Cuando llevaba un rato hablando con él, se acercó una chica, que me miró con no muy buenos ojos. Se lo quería camelar también. Para colmo era navarra, así que hablé con ella y me saltó: "Es mío, yo lo vi antes". Y le contesté: "Será de quien se lo lleve". Evidentemente mis tácticas de ligue ya habían salido a flote y fui yo quien ganó el trofeo.
Ahora mucha gente me podría preguntar: "¿Dónde estaba Maëlle?". Y es que ya desde el anterior bar un brasileiro sin papeles se nos había acercado porque mi amiga francesa le había echado el ojo. Quizás gracias al brasileño, cuyo nombre no recuerdo, llegamos a ese bar, donde el 99% de los que había tenían la tez oscura y/o mulata.
Cuando vi que la pamplonica intentaba atraer la atención de Tiago me lo llevé a la pista, y con la mirada abarqué todo el bar, hasta que encontré a Maëlle enzarzada en un gran "abrazo" con el brasileño. Para eso tuve que subirme a un podio, mientras ya notaba mi hechizo sobre Tiago, que no me quitaba ojo.
Tras hacer presentaciones y ante la perspectiva de que aparecieran las de Navarra les dije que nos marcháramos de allí. Dicho y hecho. Aún en la puerta apareció la insistente chica que seguía luchando por alguien que ya tenía perdido de antemano. Tiago la despidió con cajas destempladas. Yo había comenzado a caminar y no quería mirar atrás. No podía meter la nariz en una elección que no era mía, aunque sabía en el fondo que Tiago sería mío esa noche. Esos cinco minutos se me hicieron larguísimos, al menos hasta que el portugués de la gran sonrisa apareció a mi lado y nos libramos, por fin, de la petarda navarra sedienta de falo portugués.

La siguiente parada fue el Kremlin, una célebre discoteca de Lisboa. La cola en la entrada era inmensa. Creo recordar que nos colamos. Una vez más fui la artista del camelo en cuanto me puse a hablar con el portero, un inmenso negro con anchas espaldas de hierro. No quiso entenderme en principio (debo decir que no sé portugués, y de ahí que hablara siempre en mi español más castizo), pero después le empecé a contar que era la primera vez que visitábamos Lisboa, que no nos podíamos perder la entrada a aquella famosa discoteca, etc. Mis palabras hicieron, una vez más, el efecto deseado. Y entramos los cuatro por la cara y sin esperar la larga fila.
El resto de la noche me lo guardo para mí. Recuerdo que ésa fue la primera vez que tuve una cámara de fotos Leika en mis manos. Tiago me confesó que era fotógrafo de profesión y que siempre llevaba su Leika consigo, aunque fuera más pesada que otras. La historia la paro aquí. Cada vez que pienso en Tiago me estremezco. Me gustaría volver a verle.

Las caras de Bélmez

Bélmez de la Moraleda es un pueblo jienense situado en la Sierra Mágina. Era un lugar tranquilo hasta que en los años 70 tiene un hecho parapsicológico que pone a todos en vilo, un hecho que todavía hoy en día sigue patente, con hipótesis sobre su veracidad. Todavía hoy sigue siendo un misterio.
El 23 de agosto de 1971, María Gómez Cámara apartaba la sartén del fogón donde hacía la cena cuando ante ella apareció la tétrica imagen de una mujer que la miraba desde el más allá. Aterrorizada salió a la calle gritando para comentarlo con sus vecinos.
Primera imagen aparecida, conocida como "La Pava"

Alarmados ante la misteriosa aparición de esta efigie enseguida la casa de María se vio invadida por un montón de curiosos que querían ver el rostro recién aparecido.
Aquí comienza una historia que dura hasta nuestros días. Jamás los vecinos de Bélmez de la Moraleda creyeron que pudiera ser un engaño de la pareja de ancianos que vivía en aquella casa, porque les conocían y eran respetados por tratarse de "buena gente" en el pueblo, personas que no daban qué hablar.
A partir de aquel día las apariciones de rostros eran frecuentes. Las imágenes aparecían, desaparecían, otras permanecían y algunas cambiaban de posición. María intentó limpiarlas con lejía pero los rostros nunca se fueron de allí. Un arquitecto rehizo todo el suelo de la cocina para hacer desaparecer las caras, que poco después reaparecieron sobre el nuevo bloque de cemento.
La noticia no sale del pueblo hasta que un joven periodista del diario Jaén, que rondaba por allí para hacer un reportaje sobre los olivos, dio con la exclusiva de su vida. Tras la publicación en el susodicho periódico, las voces empiezan a extenderse. Y varios periodistas del diario Pueblo, uno de los periódicos más leídos en aquel entonces, se trasladan hasta Bélmez para dar cuenta de lo que allí acontece. Cuando la noticia estalla a nivel nacional, el pueblo serrano se ve invadido por todo tipo de especialistas y curiosos: periodistas, investigadores de lo paranormal, científicos, y no sólo de España, sino también del extranjero.
Nadie puede explicarse lo que ocurre en aquella cocina. Así descubren que en la manzana donde estaba la casa, antes de convertirse en vivienda, aquello había sido un templo religioso y la casa podía estar construida en la parte correspondiente al antiguo cementerio. También pensaron en la posibilidad de que varios siglos atrás aquello fuera un burdel pues las imágenes de mujeres desnudas eran frecuentes. Se llegaron a grabar psicofonías de gente gritando. Se sabe que durante la invasión francesa, las tropas galas amontonaban en los patios de las casas a mujeres, ancianos y niños, dando lugar a matanzas horribles; es otra de las hipótesis pues la mayoría de los rostros corresponden a mujeres, ancianos y niños. Hoy el misterio de las caras sigue en pie, porque todavía no se ha descubierto por qué están ahí.
De lo que no cabe ninguna duda es de que los análisis críticos hechos a mediados de los años 70 estaban amañados de tal forma que se silenciara el tema. Desde lo más alto del poder, el Generalísimo había hecho acallar las dudas sobre algo paranormal en el pueblo de Bélmez. También la iglesia se dedicó a criticar las caras e inventó todo tipo de artimañas para quitarles credibilidad. Pero las caras estaban ahí, hablaban por sí solas, variaban de posición incluso estando la casa precintada.
Los medios de comunicación son los primeros en hablar de "Los caras de Bélmez" alegando que todo había sido hecho concienciadamente para llamar la atención sobre el pueblo. Y dejan de hablar del tema durante muchos años.
Pero los protagonistas de entonces, que todavía viven hoy, están seguros que eso no era producto de las actividades dudosas de las gentes de Bélmez con afán de protagonismo.
El alcalde de aquellos años fue amenazado desde lo más alto de los círculos de poder para que pusiera fin a todo aquel circo, pero él no tiene dudas sobre el tipo de personas que eran aquellos ancianos en cuya casa aparecieron los extraños rostros, ni tiene dudas sobre el halo de misterio de aquellas caras.
El sacerdote de aquellos días, que tan duramente criticó todo lo que allá acontecía, se vio obligado a utilizar incluso la mentira para mantener alejadas a las gentes de aquella casa demoníaca. En la actualidad, el buen hombre ha cambiado la sotana por una vida tranquila dedicada exclusivamente a la educación. No quiere ni siquiera hablar del tema, pero también acepta la veracidad de unos rostros venidos de un lugar inalcanzable para los humanos.
El notario que selló la casa y que presentó las actas de lo que allí ocurría no tiene ninguna duda sobre las misteriosas caras de la cocina de Bélmez. Sabe que nadie entró en la casa en todo el período que estuvo cerrada, y con sus propios ojos vio cómo las figuras habían cambiado de posición, aparecido otras nuevas y desaparecido algunas. Y no le caben dudas de que es un hecho inexplicable.

Quizás algún día se descubra realmente de dónde vienen esas caras que parecen gritar y pedir ayuda. De momento es más la gente que cree que vienen del más allá que de mano de algún bromista. Pero las caras, 30 años después, siguen ahí, siguen variando, continúan apareciendo nuevos rostros y desapareciendo otros viejos. Igual es una comunicación ininteligible, lo que está claro es que vengan de donde vengan están ahí por algo. ¡Qué yuyu!

martes, diciembre 05, 2006

Cuando duermo


No hay sitio para la nostalgia,
no caben ya los recuerdos
en este lugar
pero cuando duermo
la historia habla entre sueños,
me reclino en el pasado
y veo tu rostro de nuevo,
aquel en el que se quiebran mis miradas,
aquel que hace perder la fuerza de mis rodillas
Todo es tan transparente que veo a través de ti.

lunes, diciembre 04, 2006

Un día más


Ni sé cómo mantenerte
en mi corazón un día más

ni explicarte lo que sueño

lo que pienso sin pensar...

Perdonar


¡Cuánto cuesta perdonar! ¡Y cuánto más olvidar!
El perdón es un sentimiento más, tiene que salir de dentro, y de nada sirve decir un "te perdono" con la boca chica si en el fondo no se siente así.
Siempre que me ha tocado pedir perdón lo he hecho, como siempre he perdonado cuando se han dado las circunstancias idóneas para ello. Aunque no todo el mundo se merece que le perdonen ni todas las personas se merecen que les pidan perdón.
La cuestión es que me replanteo perdonar algo, algo que sé que nunca olvidaré. Terminaré perdonando, no sé cuándo, simplemente lo sé.
Y hace días que me atormento con esto. No sé por qué. Simplemente es algo que no depende de mí, me traspasa sin quererlo ni desearlo.

Ochate, el pueblo maldito


En el Condado de Treviño hay un pueblo abandonado, del que sólo queda en pie su perfecta torre blanca. Está a 14 kilómetros de Vitoria y su nombre es Ochate.
La documentación histórica sobre la aldea maldita tiene, por una parte, espacios que informan de que fue uno de los pueblos más prestigiosos, habitados y ricos de la zona. Por otro lado tenemos un vacío informativo en un espacio de varios siglos. En el siglo XX la maldición lleva su nombre.
Ochate parece ser el centro donde confluyen muchas y variadas energías negativas. Eso es lo que queda patente tras haberse quedado, finalmente, deshabitada la villa.
Entre los siglos XVIII y XIX Ochate se ve invadida por tres enfermedades que no se propagaron por los pueblos de alrededor: cólera, tifus y viruela. Su foco se redujo al pueblo, terminando definitivamente con su población.
Las desapariciones de personas, los cadáveres carbonizados en los alrededores, las voces que surgen de la torre, las fotos de ovnis, las visiones de una pareja de extraterrestres... ponen las cartas sobre la mesa.
¿Qué ocurre en este pueblo que parece producto de la magia negra más salvaje? ¿Qué energías negativas son aquellas que no desean que haya un alma viva en aquel lugar? ¿Qué fenómenos inexplicables son estos que la mente humana es incapaz de comprender? ¿Nos enfrentamos ante una historia de fantasmas, ante la venida de seres de otros planetas o simplemente es fruto de la imaginación de la gente?

Ser


Podría ser un paisaje sin color
o tan sólo un retrato en tu habitación,
una carta sin sentido
o un baúl lleno de recuerdos viejos.
Tal vez mi rostro

desaparezca pronto de tu mente.

Podría ser eso o aquello para ti.
Jamás entendiste
lo que realmente fui
ni lo que hoy sigo siendo.

Una comarca cargada de leyenda: Las Hurdes


Entre las provincias de Cáceres y Salamanca existe un rincón donde no transcurre el tiempo, un lugar misterioso, cargado de leyendas demoníacas y terroríficas, alimentadas de boca en boca a través de los siglos por las gentes de la región, aisladas durante tanto tiempo de la civilización, tanto que su nivel de superstición era elevadísimo. ¿Qué fenómenos extraños ocurrieron en esta comarca para que esta gente viva en una especie de burbuja, cerrando su mente hacia todo lo extraño?
En aquella tierra no se desea recordar un pasado marcado por toda clase de lacras, reales o ficticias: analfabetismo, salvajismo, pobreza, paludismo, tuberculosis, alcoholismo, histeria, incesto, poligamia, sodomía, tifus, viruela, sífilis, bocio...
Jurdano aquejado de la enfermedad de bocio (cuello)

Hace ya mucho tiempo que allí dejó de producirse el retroceso genético debido a la consanguinidad, el aislamiento y la endogamia. El aspecto físico de sus habitantes era peculiar: cuerpos deformes, cabezas grandes y piernas arqueadas, edemas y artrosis visibles todavía hoy. Todo esto les llevó a tomar una malintencionada fama de monstruos.
Según las leyendas, los jurdanos (habitantes de Las Jurdes, que más tarde derivó en Hurdes) eran una raza singular, descendiente de las antiguas guarniciones romanas; unos espantajos que caminaban desnudos o en harapos, ocultándose en la espesura de los bosques que inundan la región.

En los tiempos que corren Las Hurdes se han liberado del peso de sus historias. Hoy en día constituyen un lugar romántico, forman parte del viaje idílico de quien busque paz y naturaleza. Los habitantes tienen que amoldarse a las exigencias de su tiempo, y ya no están aislados ni olvidados. La leyenda se deja atrás para dar paso a las máquinas más sofisticadas del progreso del hombre y, con ello, a la apertura de una sociedad menos cerrada de la de siglos pasados.
Ya nadie habla de que le ha tocado en herencia el olivo familiar, plantado en un diminuto bancal en la ladera del monte, que le servirá para sacar unas pocas aceitunas. Ya nadie se echa las manos al vientre en un gesto típico de dolor agudo, conocido como "el mal de Las Hurdes", que no es otra cosa que esa enfermedad llamada hambre.
En los municipios y pedanías hurdanas (Las Mestas, Riomalo de Arriba, La Fragosa, El Gasco, Ladrillar, Casares de Las Hurdes, Nuñomoral, Caminomorisco, Pinofranqueado) hay centros de salud, bibliotecas, tiendas de alimentación, bares, restaurantes, hoteles.

Fenómenos extraños

A principios del siglo XX los habitantes jurdanos estaban aterrorizados por la aparición de un extraño ser que iba acompañado por una especie de chispas que "atacaban" sobre todo a niños, que encontraron la muerte poco después de ese "ataque". Esta especie de enano ensombreció las cerradas mentes de los habitantes de la zona, que colmaron la historia de supersticiones en torno al diablo. Esto también les conviertió en unos devotos natos, ya que al pensar que ese extraño ser era el mismísimo demonio, la única manera que tenían de defenderse de él era rezar.

Poco después la leyenda cobra vida. Momentáneamente el extraño ser desaparece, pero en su lugar empiezan a encontrarse con unas bolas de luz en cualquier rincón de la región, unas "luminarias" que atacaban a todo vecino que estuviera cerca. Así es como murieron varias personas, que pecaron de valentía y fortaleza y en el enfrentamiento sólo se dirigían al encuentro de su muerte. Todavía hoy viven ancianos que recuerdan esa especie de bolas de fuego que tanto les aterrorizó cuando eran niños. Y una vez más, la oración fue su salvación.

Estos son dos ejemplos de fenómenos misteriosos que, según cuentan las actas, las defunciones ("muertes por causas desconocidas") e incluso los propios jurdanos, acontecieron cuando todavía era una comarca aislada y retrógrada.

Leyendas

En las inmediaciones del Pico Cordón están los petroglifos* del Valle del Cordoncino y el de La Pedriza. En el corazón de este lugar hay una piedra escrita con letras que no se entienden.
Son estos parajes enclaves telúricos, en cuyas entrañas se esconden fulgentes tesoros.
Al viajero le narran que en el Lombu del moru, dentro del rozu (espacio destinado a la siembra de cereales) se encontró cierto paisano de Aceitunilla mucho oro y mucha plata. Todo fue porque soñó tres veces seguidas con tal lugar. Dicen que "adonde apunta el moro está el tesoro".
[(*) Petroglifo: Grabado sobre roca obtenido por descascarillado o percusión, propio de pueblos prehistóricos.]



Los jurdanos cuentan que las manchas de la luna se deben a:
- Que los judíos aprovechaban el momento en que la luna estaba dormida para tirarle piedras; por eso a la luna le salen moratones, que son las manchas.
- Que la luna tiene manchas rojas, está enrojecida. Eso viene a decir que una mujer está a punto de dar a luz.
- Cuando la luna está entera y tiene manchas oscuras es señal de que van a salir los lobos.
- Que había una vez un hombre muy mentiroso y un día dijo: "Si es mentira lo que digo que me trague la luna". Y entonces la luna se lo tragó a él y al burro en el que iba montado. Por eso, desde aquel preciso momento, la luna presenta unas manchas semejantes a un burro y a un hombre.
- Que una vez estaban unos mozos tumbados y decidieron escupir a la luna. Por eso le salieron las manchas que tiene. La luna les castigó con la noche y los mozos se volvieron negros. Dice un refrán que "el que al cielo va escupiendo, babas irá recibiendo".

Sobre las manchas del sol los habitantes de Las Hurdes dicen lo siguiente:
- Que un año se cruzó el sol con la luna, y como la luna tiene más fuerza, porque es capaz de adormilar al sol y quitarle la luz, el sol se quedó negro, y de aquí le vienen las manchas que tiene.
- Que el sol enfermó un día de algo semejante a la varicela y por eso tiene esas manchas.
- Que si el sol se sombrea de rojo es señal de que va a hacer mucho aire.
- Que cuando se levantan los remolinos y huracanes llegan hasta el sol, y el polvo se le pega. De aquí le viene lo de las manchas.

En la Ermita de la Cruz Bendita, en el municipio de Casar de Palomero, en una misa votiva antes de una batida de lobos, un gamo al que perseguía una manada de lobos cruzó por el santuario en el momento de la consagración. Se escapó y el cura dijo que si él fuera lobo vería el gamo. Entonces se convirtió en lobo y salió corriendo tras él.
Y hasta que no lo cace y encuentre a otro cura diciendo misa no dejará de ser lobo.

Apareció como por arte de magia una flor en la tumba de una mujer. En un principio quienes la vieron no le dieron mayor importancia. Un testigo contó que había visto el nacimiento de esta flor: Inicialmente sólo se veía el tallo verde, a los pocos días aparecieron cuatro o cinco hojas.
Familiares y vecinos que conocían a la difunta la recuerdan con cierta emoción ya que aseguran que la señora era una persona alegre, a pesar de haber padecido tuberculosis durante dieciséis años, el mismo número de hojas que actualmente tiene la flor.
Tanto las autoridades como el cura del pueblo se muestran cautos y no quieren formularse sobre el suceso.
Una vez corrió la noticia muchas personas se dirigieron en peregrinación al cementerio con el objeto de ver y tocar la flor.
Tal vez con ironía el testigo se expresa acerca de la flor añadiendo una pequeña anécdota: "Un señor tocó la flor. Al día siguiente se le hincharon los pies, sorprendiéndose sobremanera pues él no padece ninguna enfermedad que le afecte a la circulación sanguínea".
El director del Jardín Botánico de Madrid cree que la semilla de esa flor ha sido llevada hasta el nicho donde creció.


Sobre San Antonio hay varias leyendas. Es como si se tratara de un guía que ayuda a los vecinos extraviados por los caminos y montes de la comarca.
Dicen que se perdió un niño y lo estaba buscando todo el mundo sin éxito. Cuando apareció le preguntaron: "¿Con quién has estado?". Y como su madre le tenía puesto el responso a San Antonio, el muchacho dijo: Pues con San Antonio Bendito, que me estuvo cuidando, y cuando un lobo me fue a morder, San Antonio le pegó en los dientes y el lobo se fue.
Una vez se perdió una señora de El Cerezal y le echaron el responso. Estuvo toda la noche por el monte, y luego, cuando apareció, contó que San Antonio Bendito había estado a su lado toda la noche y que con la vara que llevaba la detenía cuando quería cruzar el río para que no se cayera al agua.
Un día se perdieron unas muchachas por la tarde (una de ellas todavía vive). La gente las estaba esperando, porque ya estaba oscureciendo. Así que empezaron a tocar las campanas para que la gente saliera a buscarlas. Las estuvieron buscando toda la noche, pero no las encontraron. Al llegar el alba, las encontraron durmiendo en la casa de un familiar, en el término de Palomera. La gente les preguntó que si no habían tenido miedo por estar toda la noche fuera. Ellas respondieron que no porque había estado con ellas toda la noche un hombre con un perro. Entonces la gente cayó en la cuenta de que el hombre era San Antonio, ya que le habían echado el responso por la tarde.


Un hombre andaba haciendo carbón en la sierra de El Gasco. Entonces se le apareció un moro que le dijo: "¿Quieres hacerte rico?".
El hombre le dijo que sí. Entonces el moro le condujo hasta la Cueva de la Huesera, que está al pie del Chorro. El moro sacó un pan de la bandolera y le dijo al hombre:
-"Cógelo pero no lo comas hasta la mañana de San Juan, que esa mañana te llevará hasta mí antes de venir el día, y me has de enseñar el pan sin que le falte migaja; yo te haré rico y te daré una botella con agua del Chorro, cogida la mañana de San Juan para que no te duelan nunca más las muelas".
El hombre bailaba de puro contento, pero un día sus hijos, que tenían mucha hambre, le pidieron un poco de pan. El hombre no tuvo otra alternativa que darles un trozo del pan que le había dado el moro.
Cuando llegó la mañana de San Juan el hombre se presentó al moro y le dio el pan. El moro, viendo que le faltaba un trozo, le dijo:
-"No has cumplido lo acordado, porque al pan le falta un trozo. Adiós riquezas. Ese pan era la mora que estaba encantada en la Cueva de la Huesera y vosotros el trozo que habéis comido es una pierna. Así que la mora se ha quedado coja y no puede salir del desencanto. Otros cien años que seguirá la mora en la cueva".


Un pastor jurdano andaba apacentando su ganado en el monte. En su deambular se acercó a una cueva. ¡Cuál fue su sorpresa cuando observó que una mora tenía colocada una tienda de baratijas a la puerta de la gruta! La mora le invitó a acercarse, preguntándole eligiera algo de entre todo lo que tenía delante. El pastor optó por las tijeras. Entonces la mora montó en cólera y gruñó desaforada: "¡Serán para cortarte la lengua!".
El pastor salió huyendo, pero la mora le alcanzó y le cortó la lengua. El pastór regresó a su majada y mediante gestos narró lo que le había ocurrido. Los viejos pastores le dijeron que aquella era una mora encantada, que guardaba fantásticos tesoros en su cueva y que para desencantarla había que pedirle la mano.
Ladrillar

En el valle del río Ladrillar, junto al pueblo de Ladrillar, la leyenda varía algo:
Las Jáncanas* suelen salir cada cien años. En Ladrillar, una vez se le apareció a un hombre una Jáncana encantada que tenía forma de culebra. La Jáncana tenía puesta una tienda, y le pidió al hombre que la desencantara. Para ello, el hombre debería permitir que la culebra se enroscase tres veces alrededor de su cuerpo. Cuando estuviera bien enroscada, el hombre le escupiría tres veces. En ese mismo instante, la Jáncana le haría la pregunta del ritual. Dicho y hecho.
Cuando la Jáncana le preguntó "¿Qué es lo que quieres de mis cosas?", el hombre respondió: "Las tijeras." Entonces, la Jáncana se enfureció y se lanzó detrás del hombre, con las tijeras en la mano, con el objetivo de matarle. Iba gritando por los montes: "¡Desgraciado, que otros cien años a vivir bajo tierra me has condenado! ¿Por qué no dijiste que de todas las alhajas de la cueva a mí la primera?".
El hombre escapó, librándose de una muerte segura.
[(*) Estas Jáncanas o Juáncanas son seres mitológicos que tienen apariencia de mujer y habitan en las cuevas. Su rasgo principal es que tan sólo tienen un ojo en la frente, lo cual las emparenta con los cíclopes legendarios, con el "Ojancano" de Cantabria y con las "Janas" de la isla de Cerdeña.]


Un rico propietario poseía una hermosa vaca, pero un día comprobó que su animal presentaba la ubre escuálida y seca, cuando fechas atrás sus tetas habían sido todo un símbolo de la abundancia. Intentó buscar las razones de aquella anormalidad y optó por vigilar la vaca. Tras una paciente pesquisa, observó que, cada atardecer, una gigantesca serpiente reptaba por los riscales y sigilosamente se acercaba hasta el tranquilo animal, y trepando por sus patas, le mamaba con avidez.
El asustado vaquero, incapaz de enfrentarse a la monstruosa culebra, tubo que urgir una treta. Fabricó un ungüento, cuyo ingrediente principal era la pólvora, y con él restregó toda la ubre de la vaca. Volvió la serpiente como cada jornada a la cata de su preciado líquido y lo engulló ávidamente como era su costumbre. Con la leche tragó el ungüento. El efecto de la pócima no se hizo esperar. Al instante el reptil se hinchó como si fuera una pelota, siendo incapaz la piel de sujetar la presión de sus entrañas. La gigante culebra explotó, voló por los aires, formándose la más negra nube que conocieron los siglos, que descargó un aguacero que arrastró hasta las profundidades de la tierra una parte de la ladera del valle del Malvellido. La impresionante tormenta configuró un socavón que aún hoy se puede contemplar.


También corren historias y leyendas sobre las andanzas de los lobos. Todavía quedan en la memoria de aquellos tramperos y loberos las semanas enteras en el monte, aguardando al bicho. Destacó, entre finales del siglo XIX y principios del siglo pasado, el alimañero hurdano Juan Bravo, de la aldea de Las Mestas. Se decía de él que reconocía perfectamente el lenguaje de los lobos. Robaba los lobatos de los cubiles y acuchillaba a sus madres. Luego, con la piel de los lobos adultos, y encerrados en una jaula los lobeznos, recorría numerosos pueblos, solicitando la recompensa de las gentes por haberles librado del bicho malo. Parece ser cierto que Juan Bravo eliminó a lo largo de su vida a más de 218 lobos.

Cuenta la leyenda conocida como La Trinchera los amores entre un caíd* moro del castillo de La Palomera y la hija del adelantado cristiano de Granadilla. Esta mocita, de buen ver y lindas facciones, pidió al moro, a cambio de su amor, que hiciese un gran canal, capaz de conducir las aguas desde la Fuente de la Espigadora a Granadilla. Cuando la cristiana vio que las obras iban finalizando se arrojó por las murallas de Granadilla, pues en realidad no deseaba contraer nupcias con el moro.
[(*) Caíd: En el antiguo reino de Argel y otros países musulmanes, especie de juez o gobernador.]

Nuestra Señora de la Encina hace referencia a ese mundo misterioso de las vírgenes que se encuentran enterradas bajo las raíces de determinados árboles o que se aparecen a los pastores sobre las copas de otros árboles que fueron sagrados en ciertas culturas cristianas.

Quizás sea un lugar especial, además de mágico y misterioso, y sería satisfactorio escuchar las historias directamente de la boca de los habitantes de Las Hurdes, sin duda un lugar magnífico, que, después de tanto tiempo, sigue destilando ese aroma natural, no corrupto aún por las manos del hombre. Pocos sitios así quedan, sería conveniente conservarlos, así como recordar de vez en cuando esas leyendas y anécdotas que una vez acontecieron allí, o quizás no. Nunca lo sabremos. Siempre es bonito soñar con que pudieron haber ocurrido realmente.

La música en el cine


La primera vez que escuché ese anuncio sabía que la música provenía de “Gladiator”. Mi cerebro relacionó inconscientemente la música con el momento exacto en que se escucha esa melodía, uno de los mejores momentos cinematográficos de todos los tiempos:

Soy Máximo Décimo Meridio, capitán de las tropas del norte, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio, esposo de una esposa asesinada, padre de un hijo asesinado y juro que me vengaré en esta vida o en la otra.

Hasta que no descubrí qué melodía era y verifiqué que no estaba equivocada en cuanto a la película no paré.
Hay canciones que enseguida asociamos a una película u otra, pero en otras es muy complicado. Sabes que la música pertenece a un momento del cine, pero no caes en cuál es en ese momento. Y no me refiero a canciones que tenemos harto oídas, como las de “9 Semanas y Media”, “Ghost”, “Braveheart”... música con la que es muy fácil quedarse, simplemente con un poco de memoria fotográfica o con un poco de oído. Estoy segura de que mucha gente, cuando escucha alguna nota de una banda sonora cuya película ha visto, no tarda en relacionarla no sólo con la película sino con el fotograma exacto donde se escucha esa música.

He estado haciendo la prueba con varias melodías, artistas y películas, y a no ser que te sepas una película de memoria o que la canción haya estado en el top 1 de canciones más escuchadas, lo que más cuesta es determinar de qué película se trata. El autor es fácil, sobre todo por la voz, otra cosa es cuando la melodía es simplemente instrumental.

Pongo unos ejemplos, primero las canciones, luego los artistas, después las películas, sin un orden definido. Cualquiera puede asociar. Tenía un compact disk de bandas sonoras sin decir la película a la que pertenecen. Algunas he tenido que buscarlas.

Canciones:
We don´t need another hero - My heart will go on - Up where we belong - Lady Marmalade - Out of reach - Streets of Philadelphia - What a feeling - Eye of the tiger - My breath away - Love is all around

Autores:
Berlin - Bruce Springsteen - Celine Dyon - Gabrielle - Irene Cara - Joe Cocker - Labelle - Survivor - Tina Turner - Wet Wet Wet

Películas:
Moulin Rouge - Oficial y Caballero - Rocky III - Mad Max 3 - Philadelphia - Flashdance - Top Gun - Cuatro Bodas y un funeral - El diario de Bridget Jones - Titanic

Como colofón dejo la música de “El último mohicano”, una de mis preferidas. Es tan extenso este tema de la música del cine que es relativamente fácil "olvidarse" de melodías y canciones que alguna vez nos hicieron estremecer entre las butacas a oscuras de la gran pantalla. Sólo me he limitado a recoger unos ejemplos, pues es casi imposible abarcar todo este mundo en tan sólo cuatro párrafos.

domingo, diciembre 03, 2006

"Click"

¿Qué ocurriría si te regalaran un mando a distancia para dirigir tu vida, donde pudieras rebobinar momentos pasados y futuros, pero sin poder volver atrás? ¿Qué pasa si de repente te encuentras con que pasa el tiempo porque ya no diriges (el mando de) tu vida sino que ella te dirige a ti, sin dejarte ver claramente cuáles son las prioridades? ¿Qué pensarías si alguien puede ver en lo que se puede convertir su vida de seguir por el camino que va y sabiendo que puede cambiarla? ¿Y si te dan una segunda oportunidad?

Michael Newman (Adam Sandler) es un arquitecto que se preocupa más de su trabajo que de su familia. El poco tiempo libre que le queda lo dedica a futuros proyectos con miras hacia el máximo cargo de su empresa. Su carácter se vuelve irritable sin pensar en las consecuencias, en que puede herir los sentimientos de los suyos.
Un día sale enfadado en busca de un mando universal, para controlar su mundo con un solo "click". Y así conoce a Morty (Christopher Walken), que le regalará el mando de su vida, advirtiéndole que admite devolución. Y así es como, a veces juntos, a veces Michael solo, se desplazan a momentos que realmente no habrá disfrutado (ni vivido). Y cada vez que pasa para adelante el mando pasará hacia adelante automáticamente. Es decir, es un mando único, porque no sólo puede controlar los aparatos y electrodomésticos, sino que también puede controlar a las personas, sin darse cuenta que su vida está pasando también a cámara rápida, sin oportunidad de volver atrás y vivirla de nuevo. Cuando pierde a su padre y no puede volver a revivirlo o cuando su mujer se casa con otro, entonces se da cuenta de hasta qué punto tenía abandonada a la familia.
Pero hay quienes se merecen una segunda oportunidad y Michael es uno de ellos.

Emotividad alta. Sería raro que no llorara con una película así.

Época de castañas


Es inconfundible el olor en cualquier rincón de la ciudad... el olor a castaña asada. Es un olor que penetra dentro de ti y se incrusta en tu interior durante un momento. Es el olor del otoño, junto a la lluvia y la tierra mojada, inconfundible entre la gente.
En cada rincón un puesto de castañas, posiblemente con gente que disfrute algo más que yo de esos frutos del tiempo. No me gustan las castañas, pero sí su olor, y pasar junto a los castañeros, recibir esa ráfaga de calor momentáneo... Efímero porque sólo en otoño se puede disfrutar de esta imagen de los castañeros al calor del fuego repartiendo cucuruchos llenos de castañas asadas entre la gente, gente que disfruta de ese manjar que hace olvidarse por un momento del frío.

Colón, el cosmopolita


Si la Estatua de la Libertad quiere ponerle los cuernos al Colón de Barcelona, siempre puede hacerlo con el Colón de Salamanca. No es tan alto y tan esbelto como el catalán, más bien es bajito y achaparrado. La única coincidencia con el Colón de Barcelona es que no saben lo que es una brújula y que marcan, por tanto, las direcciones equivocadas. El de Barcelona señala al mar Mediterráneo, pero como la Tierra es redonda, como bien creía el famoso conquistador, llegaría igualmente a América, o a las Indias Orientales, que es donde en principio quería llegar. Bien, el Colón de Salamanca, ubicado en la plaza que lleva su nombre, señala hacia el Norte, así que éste sí que lo tiene difícil para llegar a América. Igual es mejor casarle con La Sirenita de Copenhague, porque por ese camino difícilmente llegaría donde quería (o donde terminó finalmente).

Instantes fugaces


Encuentros imaginarios
de amores pasados, pero ninguno como el tuyo,
los he formado quietamente en mi mente.
Ni con un salto de emoción podría perderlos.
No más llantos de verano
como estrellas fugaces adheridos a mi piel.
Nunca sabré
si fue demasiado tarde
o demasiado pronto.
Me pierdo entre el bosque
y entre tus besos encantados,
cierro mis ojos,
tal vez llegue pronto.
No puedo seguir esperando.

La nobleza nace en el corazón


La primera vez que vi "El hombre de la máscara de hierro" lloré en varias ocasiones. Hoy también se me encogía el corazón en ciertos momentos, aunque ya no me trago todas las películas de Leonardo di Caprio simplemente por salir en ellas. Hoy aprecio más el reparto de esta película de aquellos que hacen de mosqueteros, el mito creado por Alejandro Dumas, e inmortalizado para siempre bien como leyenda, bien en Hollywood, de tantas y tan dispares maneras.
Jeremy Irons (Aramis), Gerard Depardieu (Porthos), John Malkovich (Athos) y Gabriel Byrne (D´Artagnan) han terminado con sus días de gloria, sus años dorados, y viven retirados del mundo de la realeza, excepto D´Artagnan, convertido en capitán de los mosqueteros. Juntos volverán a reunirse para devolver al reino lo que es suyo, y desvelar un secreto que nadie sabe.
El reparto es cojonudo, todo hay que decirlo.
Siento decirlo pero... D´Artagnan muere. Aunque poco importa, pues es como el ave fénix que renace de sus cenizas, a través de la literatura o el cine, volverá a resurgir de nuevo como el héroe o mito en que se ha convertido con el paso del tiempo.
Hace mucho que me leí Los tres mosqueteros. Pasaron dos años desde que me regalaron el libro, que con una letra diminuta para mi edad y sin haber llegado antes a mis manos un volumen tan extenso no me atrevía nunca a empezarlo. Cuando me consideré preparada para cogerlo habían pasado unos años (tendría 10 años cuando me lo regalaron). Gocé con la lectura. Lo acabé y quise leer la "continuación": Veinte años después, si se puede considerar continuación ese paréntesis de 20 años en la vida de esos cuatro hombres. Lo que sí es cierto es que los protagonistas también son los mosqueteros del rey que conocimos en la primera parte. Todavía no lo he conseguido.
Poco tiempo después llegó a mis manos el que siempre he considerado como mi libro preferido, El Conde de Montecristo, con más de 1000 páginas, me deleité con su lectura. Es, de hecho, el único libro que me leería varias veces (nunca leo un libro más que una sola vez).
Hablo de Alejandro Dumas padre. Su hijo también fue un escritor, aunque mucha gente tiende a equivocarlos. Fue más famoso el padre y de hecho, como autor literario, para mi gusto es mucho mejor. De Alejandro Dumas hijo me leí La Dama de las Camelias y me decepcionó un poco. Quizás es que me esperaba la misma maestría heredada de su padre, pero es algo mediocre en comparación con su progenitor.

sábado, diciembre 02, 2006

Curiosidades que debemos saber


Desde el 1 de enero de 2005 Turquía tiene nueva moneda: la nueva lira turca (Yeni Turk Lirasi), que reemplaza a la antigua lira muy devaluada. Le han quitado 6 ceros.
La nueva moneda de 1 lira se parece de forma espectacular a la moneda de 2 €. Si se comparan las dos monedas se puede ver que tienen el mismo aspecto ( el exterior de níquel que rodea la parte central de cobre ) y son casi del mismo tamaño.
Por el lado de cara, como muchos euros, tiene un retrato (es un Ataturk, como los euros españoles tienen el rey de España, o los italianos a Dante, etc.). La única diferencia es que en lugar del número 2 en el lado de cruz hay un 1. Incluso el 1 que aparece se parece mucho al 1 de la moneda de 1 euro. Esta moneda de lira turca es una imitación muy buena de la moneda de 2 €, pero jurídicamente legal.
El valor de esta moneda es 0,4 € (y en España o en el resto de Europa en realidad no vale nada).
Permite dar el cambio de manera normal en toda la zona del euro dando unos beneficios muy interesantes.
¡Comprobad bien cuando os den el cambio con "monedas de 2 euros" que no os estén dando liras turcas!

A pesar de que va a hacer dos años que las liras turcas están en circulación me he enterado esta noche.

Ahora que te veo marchar


Ahora que te veo marchar
veo la vida como tú.

En blanco y negro soñaré si tú no estás.

He dejado mi vida al caminar

enterrada en algún lugar de esta ciudad.

Aquella rosa muerta en la calle esperando,
mensaje tras mensaje, preparándose a volar,
con la dulzura de un amor que nadie ve.
Deja el orgullo atrás por un instante,

me preparo a estar sola una vez más

con un montón de sueños rotos
y tú dentro de ellos.

Si volviera a nacer


Amaral: Como hablar

Recuerdo la primera vez que escuché aquel "Si volviera a nacer, si empezara de nuevo...". Me llegó demasiado hondo la letra como para pensar qué cambiaría si empezara mi vida de nuevo. En aquel entonces quería cambiar muchas cosas, incluso quería cambiar el mundo. ¡Qué utopía!
La vida me ha enseñado que hay cosas que no se pueden cambiar. Muchos ya antes que nosotros lo intentaron, otros que llegarán en el futuro también querrar cambiar las cosas. Pero todo seguirá igual, algo más evolucionado, eso sí.
Hoy no cambiaría nada. Volvería a hacer exactamente lo mismo que he hecho hasta ahora, teniendo en cuenta que terminaré haciendo mi labor en este mundo, pues lo que está claro es que todos estamos aquí por y para algo. Y cada uno tiene que cumplir con la función que se le asignó ya incluso antes de nacer.
Si volviera a nacer repetiría todo de igual manera que lo hice en el pasado, con sus momentos mágicos, con los instantes tristes, con sus pros y sus contras, con las mismas personas, incluso con los mismos errores y triunfos. No cambiaría nada de mi vida. Un día te das cuenta, además, que hay cosas que no cambian, así como también hay personas que jamás cambiarán, y que seguirán haciendo siempre las mismas cosas, a pesar de que lleguen consigo momentos atroces y terribles, crueles quizás.
Si alguna vez me planteo cambiar algo en mi vida será una decisión que conlleve mucho tiempo. Y está claro que un cambio siempre es para mejor.

viernes, diciembre 01, 2006

Porque la vida es un instante...


Porque la vida son instantes que se cruzan en el tiempo. La locura más brillante puede estar ocurriendo, porque dándole la vuelta al peor de los momentos abriremos nuevas puertas que nos lleven hasta el cielo.

1 de diciembre


¡Cómo pasa el tiempo!
Podría recordar todos los primeros de mes de todo este año, sin necesidad de leer lo que escribí entonces.
Debería haber ido a pagar el alquiler del piso, pero lo he dejado para el lunes. Debo prepararme para sacar el tema que más me afecta y más me jode en estos momentos: mis vecinos del 3º A. El caso es que con el fin de semana en medio es posible que el lunes esté más quemada todavía. Nos quejábamos el año pasado de los vecinos, pero este año es muchísimo peor. No voy a extenderme con este tema. Simplemente por un poco de civismo deberían darse cuenta de que no viven solos. Me dan igual sus fiestas, cosa que aguanto perfectamente, lo que no soporto es que si me voy a la cama me despierten a las 4 de la madrugada porque bajan las escaleras como caballos desbocados y con un volumen de voz bastante alto. En fin, gente que no tiene sentido de la responsabilidad, supongo.
Es uno de diciembre. En un mes estaremos ya en 2007, con los resquicios del atracón de la noche anterior todavía en el cuerpo. Recuerdo muchos principios de año en los que llegaba a casa bien entrada la mañana y recuerdo despertarme a media tarde. Lo peor es el estado físico en que te despiertas. Lo mejor es que guardas para siempre el año que se fue y te abres hacia lo que viene.
Y yo tengo buenos recuerdos, muy buenos, del 2006, así como tengo en la mente cosas que quisiera olvidar y no puedo, pensamientos con los que terminas conviviendo, y que llega un momento que incluso empiezas a sonreír con esos pensamientos. 6 meses de luz, 6 meses de oscuridad. Así se puede resumir el año que acabará dentro de un mes. No quiero concretar. Sólo sé que dentro de un mes cerraré los ojos ante lo que se fue y los abriré mirando hacia el amplio camino que comienza ante mis ojos, con sus baches y obstáculos, pero también con bellos momentos que quedarán grabados a fuego en mi mente y llena de deseos que nadie podrá quitarme jamás.
Y lo demás serán recuerdos. Son tesoros tan valiosos los recuerdos, esos recuerdos que son sólo nuestros. Nadie podrá quitárnoslos jamás.

Los 007


Nunca había visto una película de James Bond hasta hace dos días que me enganché al peliculón, y no creía que terminara de verla hasta el final, pues las películas de espías y de este estilo no me gustan mucho, aparte de que son muy irreales.
Como ahora se ha estrenado la de "Casino Royale" parece que tendremos 007 en la televisión durante una larga temporada. Tengo la vieja de "Casino Royale" aunque no creo que me dé por verla, pudiendo ver otras que me apetecen más.

La de "Muere otro día" me pareció entretenida. Me gustaba el sarcasmo de James Bond. Me horrorizaba ver al coreano de los diamantes en la cara ¿o eran balas?, aunque no era por los diamantes sino por su mirada. El edificio de hielo está bastante logrado.

Alguien para soñar


Hay alguien en mi mente
especialmente para soñar
de él no puedo dejar de pensar
no sé si es cuestión de suerte...

Le miro a lo lejos
y un suspiro brota de mi corazón,
él es mejor que en mis sueños
y ya en el cielo
tiene un lugar asegurado
porque sanó un corazón herido,
un corazón sufrido,
un corazón maltratado,
volvió a la vida a este corazón destrozado...

Hoy... hoy más que nunca digo
que hay alguien en mi mente,
alguien para soñar,
alguien que siempre está presente,
alguien a quien amar...

Tiene la sonrisa de cielo azul
pues da tranquilidad a mi alma,
y a la vez la llena de luz,
a veces, prefiero no verle
pues es tan perfecto
y creo no merecerle
pero estos ojos míos me delatan,
esa mirada suya me atrapa,
me envuelve, me fascina, me mata...

A veces no entiendo
cómo puedo creer que esto es un sueño
si él es tan real
cómo aquel arco iris de invierno
que a mi ventana fue a dar,
no comprendo cómo algo tan hermoso
a mi vida fue a parar,
cómo aquel sueño intenso
hoy es tan real
y en mi vida está,
y sé que él comprenderá
cuando digo que es mi sueño y mi realidad
porque él es alguien no sólo para vivir
si no también alguien para soñar...