domingo, febrero 08, 2026

Viaje a Nápoles y la Costa Amalfitana: Positano y Amalfi

Vistas desde la iglesia de Santa Maria dell'Assunta, Positano

Cuando preparábamos el viaje a Nápoles y Sorrento, teníamos claro que uno de los lugares que queríamos visitar era Positano, uno de los pueblos más bellos de la Costa Amalfitana. Como el tren acababa en Sorrento, sólo había dos posibilidades: ir en coche en autobús por una carretera llena de curvas bordeando la costa o coge un barco. Cuando el primer día acudimos a las taquillas de Marina Grande en Sorrento, descubrimos que había barcos que iban a los dos sitios, pero había que madrugar, de ahí que el primer día cogiéramos un barco a Capri y dejáramos Positano y Sorrento para el día siguiente.

Con sus coloridos pueblos aferrados a los acantilados y sus tranquilas islas bañadas por el sol, la costa de Amalfi enamora a viajeros y artistas. 

Positano

La primera parada fue Positano, un pueblo de casas de colores suspendidos sobre el mar, un lugar paradisíaco y lleno de viajeros, de tiendas y bares. En 1953, John Steinbeck escribió que Positano "es un lugar de ensueño que parece imaginario cuando estás en él y adquiere realidad cuando te marchas". 

Calle en Positano

La localidad cubre la colina, en cuya cima se encuentran las casas más antiguas, decoradas con estucos barrocos. La calle que desciende al mar, Via Pasitea, atraviesa el corazón de Positano. 

Iglesia de Santa Maria dell'Assunta, Positano

Cerca de la playa se alza la iglesia de Santa Maria dell'Assunta, cuya cúpula está cubierta de azulejos amarillos, azules y verdes. Entramos en la iglesia, aunque su fachada no llama mucho la atención, y por dentro es una iglesia sencilla. A medida que nos íbamos alejando podíamos ver la cúpula, que llamaba poderosamente la atención. En la plaza de la iglesia había esculturas modernas y coloridas y unas vistas preciosas del mar. Y como el día acompañaba con un enorme sol, se disfrutaba mucho la visita.

Aperol junto al mar, Positano

La bajada termina en Marina Grande, una playa bordeada de bares y restaurantes. Desde aquí zarpan embarcaciones hacia las ensenadas inaccesibles por tierra y las islas de Li Galli. Junto a la playa nos tomamos unos aperoles, que creo recordar que fueron los más caros no sólo de este viaje sino de todos los viajes que hemos hecho a Italia. Aunque el lugar y las vistas eran magníficas...

Despidiéndonos de Positano

Poco antes de comer, cogimos un segundo barco que nos llevó hasta Amalfi, algo más grande que Positano y que a mí me gustó mucho más. Amalfi, la que da el nombre a la costa...

Vistas de Amalfi

Ubicado entre las montañas y el mar, Amalfi es un destino popular por su bello entorno y su original arquitectura. Fue una poderosa república marítima -en el siglo XI compitió con los puertos de Venecia y Génova-, pero poco se conserva de su historia comercial.

Duomo di Sant'Andrea, Amalfi

El Duomo di Sant'Andrea, la catedral de Amalfi, fue fundado en el siglo IX y reconstruido en estilo románico en el siglo XI. La fachada y el atrio datan de finales del siglo XIX, aunque las puertas de bronce se fundieron en torno al año 1000 en Constantinopla. 

Tienda de papel en Amalfi

Amalfi es una ciudad famosa por la producción del papel. La fabricación de papel llegó a Italia desde Oriente por los puertos de Amalfi, y en 1220 el rey Fernando II solicitó que todos los documentos oficiales se imprimieran. Amalfi estableció fábricas de papel en el Valle de Mullini, lo que atrajo a clientes como Mozart y el Papa. 

Calle en Amalfi

En Amalfi comimos junto al mar, y recuerdo que la comida estaba exquisita. Luego nos dimos un paseo recorriendo sus callejuelas llenas de tiendas, muchas dedicadas a la producción del papel, y como no podía ser de otra manera, nos trajimos un lienzo de papel amalfitano, que luego encuadramos y hoy preside el pasillo de mi casa. Amalfi es una ciudad más grande y se disfruta mucho más.

Fue un día precioso, porque los lugares que visitamos son magníficos.

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