Enfrente de Sorrento se encuentra la isla de Capri, donde hay más tiendas de marcas internacionales por metro cuadrado como el visitante pueda imaginar. Y no hay más porque la isla es pequeña. Capri es un lugar caro en relación con otros lugares que visitamos en la Costa Amalfitana.
Había muchos barcos que salían desde Marina Grande en Sorrento, pero otros tantos llegaban desde Nápoles, así que nadie puede imaginar la cantidad de gente que hay al llegar al puerto de Capri (también llamado Marina Grande). En el propio barco ya nos ofrecieron varias excursiones por las famosas grutas de la isla, ya que es un lugar muy escarpado y lleno de acantilados.
Capri tiene dos ciudades principales: Capri y Anacapri. Nosotros sólo visitaríamos el centro de Capri, que está en la parte elevada de la isla, por lo que teníamos varias opciones para subir, y ninguna era andando, porque las curvas y las cuestas eran pronunciadas.
La primera opción era el funicular, pero había una fila tan larga que podíamos pasar el día esperando a subir a la ciudad. También es la opción más rápida, pero primero hay que esperar la larga fila.
Pensamos en un taxi, pero es que lo cierto que estábamos al lado de la parada de autobuses que recorrían toda la isla. Así que optamos por un autobús. Yo cuando vi el autobús me eché a reír. Al ser un lugar tan escarpado y lleno de curvas, los autobuses son más cortos, con el fin de poder moverse con más facilidad por la isla. Y tenían colores muy vivos, supongo que para que se vean desde cualquier sitio. El nuestro era de color naranja.
Capri está muy bien, pero es un lugar masificado. Hay cientos de ferris de ida y vuelta desde el litoral amalfitano y desde la propia Nápoles, y como es una isla que suena a cine, pues está llenísima de gente. Nos gustó, pero hay lugares donde disfrutamos más.
Durante años, esta pequeña y abrupta isla lleva atrayendo a visitantes adinerados. Los emperadores romanos Augusto y Tiberio disfrutaban de largas estancias en ella, e incluso Tiberio gobernó la última década de su vida desde su lujosa villa en Capri. En el siglo XIX, adquirió popularidad entre los viajeros del Grand Tour, políticos extranjeros, artistas e intelectuales. Sigue siendo un centro turístico que merece la pena visitar por su encanto y su gran belleza natural, a pesar de la afluencia de turistas.
El casco viejo de la ciudad de Capri se desarrolla en los alrededores de su plaza principal, la Piazza de Umberto I. Conocida popularmente como la Piazzetta, es el lugar de encuentro más animado de la ciudad y está muy concurrida día y noche. Está llena de cafés con terrazas.
La pintoresca cúpula de la iglesia barroca de San Stefano domina la plaza.
Resulta encantador recorrer las callejuelas que rodean la plaza. Via Camerelle está llena de tiendas de lujo. Aunque al otro lado de la plaza nos encontramos con arcadas y callejones muy pintorescos.
Marina Grande es el puerto principal de Capri, destino de los ferris e hidroplanos que llegan desde tierra firme. Abraza con sus coloridas tiendas, bares y cafés una pintoresca bahía salpicada de yates. Marina Grande cuenta con excelentes restaurantes de pescado, ruinas romanas y bizantinas y la mayor playa pública de la isla.
Mientras esperábamos al ferry, nos relajamos tomando un aperol.
Marina Grande tenía muchas campanillas. Se trata de la campanilla de San Miguel, un amuleto que da buena suerte en Capri.








No hay comentarios:
Publicar un comentario