domingo, febrero 01, 2026

Viaje a Nápoles y la Costa Amalfitana: Sorrento II


Sobre los acantilados del extremo sur del golfo de Nápoles se extiende Sorrento, un destino turístico popular desde el siglo XVIII. Esta localidad es muy antigua y en su centro puede reconocerse aún el trazado griego original. En la orilla, Marina Grande y Marino Piccola albergan pequeñas playas, aunque el litoral está dedicado principalmente a los ferris que viajan desde o hacia Nápoles y las islas. Los limones son el principal condimento y decoración de la zona.

El vacío, junto a la Piazza Tasso

Como ya comenté, la ciudad de Sorrento se encuentra al borde de un acantilado al que parece que hubieran cortado con cuchillo de un tajado, pero no sólo eso, sino que además junto a la plaza principal aún te podías asomar a las barandillas y descubrir que había otro mundo más abajo. 

Gargiulo & Jannuzzi

Lo primero que nos encontramos en la Piazza Tasso fue una enorme tienda de artesanía de la madera, con muebles impresionantes que bien podían costar un riñón. Gargiulo & Jannuzzi es una tienda de muebles, cristal filigranas y otros objetos de decoración que llama mucho la atención.

Piazza Tasso

La Piazza Tasso, rodeada de callejuelas que siguen el trazado de la Surrentum romana, es el centro de Sorrento y su mayor reclamo. Sirve de punto de partida y llegada a la ritual passeggiata vespertina, el paseo diario por las calles de la ciudad.

Estatua de Torquato Tasso

En ella se alza la estatua de Torquato Tasso, destacado poeta renacentista del siglo XVI, que nació en la localidad. 

Corso Italia

De la plaza, vayas por donde vayas, salen infinidad de calles con muchas tiendas y limoneros, aunque no era la época. Quizás la calle principal es Corso Italia, la arteria con más gente, más tiendas y más vibrante de la ciudad.

Duomo de Sorrento

En Corso Italia se encuentra el Duomo, de origen antiguo y reconstruido en el siglo XV. La fachada se modificó a principios del siglo XX. 


Mi novio y yo empezamos a callejear, porque hay muchas calles que se entrecruzan. Ese primer día ya compramos bolas de Navidad de Sorrento.

Claustro de la iglesia de San Francesco

Nos adentramos en el claustro del siglo XIV de la iglesia de San Francesco, cubierto de buganvillas. Su arquitectura combina estilos de varios períodos. Alberga una biblioteca pero en el momento en que nosotros visitamos el claustro estaba cerrada, así que no la pudimos ver.

Villa Comunale

De allí llegamos a la Villa Comunale. Se trata de uno de los rincones más tranquilos de Sorrento. Es un estrecho parque arbolado que mira hacia Marina Piccola y el golfo de Nápoles. 

Marina Piccola

Las vistas resultan especialmente hermosas. Es un magnífico lugar para contemplar los barcos a lo lejos. Hay unos escalones que conectan el parque con el mar y también aquí se puede coger el ascensor a la playa. Cuando nosotros estuvimos en Villa Comunale había muchísima gente, músicos callejeros, bullicio y proliferaban las vestimentas con limones, porque allí todo el mundo se viste con limones (yo también caí en la tentación).

La curva

Mi novio y yo tuvimos ocasión de bajar por las infinitas escaleras que llevan a Marina Grande (donde se cogen los ferris) y también las subimos, hasta que descubrimos el miniautobús que nos llevaba hasta la Piazza Tasso. Fue algo interesante descubrir que estábamos haciendo la curva que días atrás habíamos visto desde una terraza arriba, y nos reíamos de lo cerrada que era y de lo complejo que era torcer si venía un vehículo grande.

Seguramente seguiré hablando de Sorrento, pero tendrá que ser otro día.

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