viernes, febrero 20, 2026

Un fin de semana en Palencia


Voy a hacer un paréntesis para hablar de Palecia, ciudad donde estuvimos el fin de semana pasado. Yo había estado una vez, hace como veinte años, de excursión pero fue cuestión de horas, así que estos días pudimos disfrutar de la ciudad.

Como el viernes yo tenía que trabajar nos marchamos el sábado por la mañana. Salimos con agua nieve aquí, y nos recomendaron evitar el Puerto de la Pedraja y marchar por Pancorbo, donde cogeríamos la autopista hasta Burgos. En Pancorbo nevaba, pero en Burgos, pese a su fama de fría, empezaba a salir el sol. Cuando llegamos a Palencia nos encontramos con un cielo azul despejado, aunque lo cierto es que hacía aire y éste era frío.

Cristo del Otero

Nos alojamos en el Hotel AC Palencia, que se encuentra a las afueras, pero lo cierto es que eran diez minutos caminando al centro. Desde nuestra habitación se veía el Cristo del Otero. Se trata de una escultura de 21 metros de altura que resulta ser el Cristo más alto de España. Obra del escultor palentino Victorio Macho, levantada en 1931, a sus pies albergan la tumba del artista. La vimos de lejos, no se nos ocurrió ir hasta allí.

Estatua a la Mujer, Calle Mayor

Situada en medio de una de las inmensas llanuras que componen la Tierra de Campos, Palencia se ha extendido sobre lo que fuera un asentamiento de la tribu vaccea, conquistada después por los romanos en el siglo II a.C., y con gran importancia en época visigoda. En el siglo XI comenzó su desarrollo urbano con la construcción de la catedral. Fue la sede de la primera universidad de España en 1212. Y a finales del siglo XIV se convirtió en un símbolo por la resistencia de las mujeres palentinas al asedio inglés del Duque de Lancaster, obteniendo ellas importantes privilegios. 

Su desarrollo económico principal se basa en el sector servicios y sus grandes fábricas de galletas y de automóviles.

Calle Mayor

Nada más llegar y a diez minutos del hotel, nos encontramos en la Calle Mayor, una larguísima calle peatonal con grandes arcadas y donde, sin duda alguna, se encuentran los edificios más importantes de la ciudad, los más bonitos y, evidentemente, cuenta con gran cantidad de tiendas y bares.

Plaza Mayor

Coronada con cristaleras, arcadas, soportales y magníficos edificios de corte modernista, pasear por esta calle es una gozada. En una de sus bocacalles nos adentraríamos en la Plaza Mayor. Esta plaza, que alberga la sede del Ayuntamiento de Palencia, tiene una planta cuadrangular, edificios de poca altura (tanto que parece que estás en un pueblo) y gran cantidad de restaurantes.


Estatua de Jerónimo Arroyo

En la entrada a la plaza hay una estatua de bronce de un arquitecto ilustre de la ciudad, Don Jerónimo Arroyo (1871-1946). 

Estudio de Jerónimo Arroyo

Es interesante nombrar a este personaje palentino, porque en la propia Calle Mayor, justo un rato después, nos encontraríamos con la magnífica fachada de su estudio. El arquitecto edificó su estudio y las oficinas de la empresa Arroyo-Gallego en la calle Mayor a principios del siglo XX. La fachada del edificio es de estilo modernista, donde destacan las magníficas vidrieras que representan a las tres artes mayores: la pintura, la música y la arquitectura.

Palacio de la Diputación

Uno de los edificios que más nos llamaría la atención era el que alberga la Diputación Provincial de Palencia. Es un palacio modernista con elementos neoclásicos y renacentistas, arquetipo de las construcciones modernistas de la Palencia de inicios del siglo XX. Es la obra maestra de Jerónimo Arroyo, ya que fue diseñado por él, y se inauguró en 1914.

Tengo que decir que en Palencia hay muchísimos edificios religiosos, además muchos estaban juntos. Es el caso del Convento de las Claras y la iglesia de San Lázaro, que estaban juntos y de vuelta al hotel siempre pasábamos por allí.

Interior del Convento de Santa Clara

Entramos en el Convento de las Claras porque le dije a mi novio que, aunque de momento no íbamos a llevarles huevos para que la boda fuera bien, las monjas en general tienen fama de hacer unos pasteles riquísimos, así que entramos a ver si vendían dulces. Pero no... El convento es un edificio de estilo tardogótico de 1400 y es famoso por ser el lugar donde Zorrilla sitúa la historia de Margarita la Tornera.

Iglesia de San Lázaro

Al lado se encontraba la iglesia de San Lázaro. Se trata de un templo protogótico que comenzó a construirse en el siglo XIII y empezó a funcionar como hospital de leprosos (lazareto). En la puerta del templo hay una inscripción que indica que fue el Cid Campeador quien lo fundó.

Estatua de Lázaro

A mí me gustó mucho la estatua de Lázaro junto a un perro en el exterior del edificio... Y luego, cuando llegamos a la iglesia desde otra calle y de noche, donde pudimos comprobar su esplendor.

Casino de Palencia

También en la Calle Mayor se encuentra el Casino de Palencia, un edificio de estilo clasicista magnífico. Se trata de uno de los edificios civiles más antiguos de la ciudad. Y parece que lo han remodelado no hace mucho.

Parque del Salón en Carnaval

Recorrimos la Calle Mayor y llegamos a un parque, el Parque del Salón de Isabel II, un lugar lleno de gente en ese momento. Y es que allí se había concentrado toda la ciudad donde, con motivo del Carnaval, habían colocado una carpa donde estaban dando premios a los mejores disfraces y había barracas y tiovivos, como si estuvieran de ferias. El ambiente era muy agradable. Volvimos al día siguiente, ya con luz, y seguía el mismo ambiente festivo.

Mercado de Abastos

El Mercado de Abastos también es un edificio de estilo modernista construido en 1898. En el proyecto de construcción se apostó por la más nueva tecnología existente en el momento: la del hierro, que se empezaba a aplicar en puentes, estaciones, palacios de exposiciones, etc. y aquí además se utilizó una innovadora técnica constructiva llamada técnica de remaches, que mezclaba hierro, fundido en los talleres palentinos, con el cristal, sin necesidad de aplicar ningún elemento de soldadura.

Iglesia de San Francisco

La iglesia de San Francisco fue construida en el siglo XIII en estilo gótico. En su tiempo fue sede de Concilios y de las Cortes de Castilla, además de residencia real y de nobles. Durante la invasión napoleónica sirvió de cuartel de las tropas francesas.

Catedral y plaza de la catedral

Así llegamos a la plaza de la catedral. La Catedral de San Antolín se encuentra entre las más grandes de nuestro país. Se trata de una catedral gótica erigida entre 1321 y 1516 y construida sobre unos restos visigodos y románicos que conforman la Cripta de San Antolín. Tiene cinco puertas de acceso, siendo una de las más bellas la "Puerta de los Novios", llamada así porque por aquí entraron a casarse los primeros Príncipes de Asturias, Enrique III y Catalina de Lancaster. Fue declarado Monumento Nacional en 1929.

Kilómetro cero

Frente a la catedral se encuentra el kilómetro cero. Aquí empieza el Camino Lebaniego Castellano que discurre por la provincia a lo largo de 184 kilómetros.

Monumento al Maestro

En la misma plaza también se encuentra el Monumento al Maestro. Y como a mí me encantan las estatuas de bronce, pues también me traje la imagen a mi casa.

Iglesia Nuestra Señora de la Calle

De ahí desembocaríamos en otra iglesia, la de Nuestra Señora de la Calle. Es una iglesia que habíamos visto de lejos y yo siempre le decía a mi novio que es la de los jesuitas. La construcción es típica de la Compañía de Jesús y fue construida por ellos, de ahí que también se le conozca como la "iglesia de la Compañía". Se levantó en el siglo XVI.

Ancianos que ven la vida pasar desde el Parque del Salón

Volvimos paseando por el Parque del Salón, donde seguía habiendo el mismo ambiente que la noche anterior.

Teatro Principal

También pasamos por el Teatro Principal, que fue construido en el siglo XIX siguiendo el modelo de los teatros italianos. Es conocido popularmente como "la Bombonera" por su aspecto tan coqueto.

Rosquillas de Palencia

Con respecto a la gastronomía, comimos morcilla y torreznos, nos trajimos los típicos "palentinos", pero nos gustaron mucho las rosquillas de Palencia, que yo pensaba que sabían a pan, pero tenían un toque dulce.

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