lunes, junio 03, 2024

Viaje a Atenas: Un día en Meteora

Monasterios de Varlaam (izquierda) y San Nicolás desde las escaleras del Gran Meteoro

Me apunté a una excursión porque me parecía fascinante visitar los monasterios de Meteora, si bien es cierto que desde Atenas son unas cuatro horas en autobús hasta el centro del país, y cuando llegamos a la llanura de Tesalia llovía bastante. No me hacía gracia porque como en los monasterios hay unas normas de vestimenta, llevaba un vestido largo de verano, aunque luego comprobé que hubiera sido innecesario, porque entregaban pareos a las mujeres que iban con pantalones. 


El lugar sagrado de Meteora está formado por más de mil rocas, que parecen de otro mundo, situadas en la región de Tesalia, entre los macizos montañosos de Pindos y Antihasión. Es de una belleza impresionante.

Enormes rocas de una sola pieza, que tienen más de cuatrocientos metros de altura, como si hubieran sido creadas por Dios para los osados ascetas que buscaban un lugar único, adecuado para poder dedicarse exclusivamente a su paz espiritual.


El nombre de Metéoro en singular lo usó por primera vez el fundador del Monasterio de la Metamorfosis, Agios Athanasios Meteoritis (San Atanasio Meteorito, 1343) refiriéndose a la "piedra ancha" a la que subió por primera vez. Desde entonces, pasó a ser la forma más habitual para referirse a las rocas, ya que metéoro significa literalmente "alto, suspendido en el aire". San Atanasio también utilizaría el término litópolis ("ciudad de piedra").

Sobre estas rocas sagradas se construyeron multitud de ermitas y monasterios, danto lugar al segundo centro monástico más importante de Grecia después del Monte Athos.


Se cree que la formación de las rocas de Meteora se debe a un delta en forma de cono, es decir, a una masa de piedras de río, arena y barro que llegaron hasta la antigua laguna de Tesalia arrastradas por un río, que tenía su desembocadura en la zona de la actual Kalambaka hace veinticinco millones de años. Más tarde, cuando esa balsa de agua encontró salida hacia el mar Egeo, con la separación del Monte Olimpo del Monte Ossa, el cono acumulado en el delta se vio sometido al efecto erosivo de terremotos, vientos y fuertes lluvias, separándose en colinas y cavernosos peñascos de diferentes formas.


A partir del siglo XI d.C. empezaron a llegar a Meteora los primeros ascetas, trayendo el mensaje de renovación espiritual. Las inexploradas cumbres de estas rocas desnudas, que parecen de otro mundo, eran para ellos una invitación divina para sus elevadas aspiraciones ascéticas y espirituales. Al principio, construyeron pequeños lugares para la oración, llamados prosefjádia o "asceterios", junto a las cuevas o en su interior. Estos ascetas de las cuevas fueron los primeros ascetas ermitaños de Meteora, que despierta la admiración por su nivel de renuncia.


En un principio, en el siglo XII, se levantó la ermita de la Virgen Dúpiani, junto con el "Domingo de la Virgen". Los domingos y días festivos, los fieles ascetas de las cuevas se reunían en el Domingo, es decir, en la iglesia común de culto, donde se encontraba la Virgen Dúpiani, un poco más arriba de Kastraki, al sudoeste del bosque rocoso. En el siglo XVI se ocuparon de la Ermita de Meteoro, en la cual había diecinueve pequeñas iglesias.


En los siglos XIV y XV los ascetas intentaron el ascenso a las rocas más grandes, sirviéndose de estacas y cuerdas. Con el paso de los siglos, los monasterios y ermitas llegaron a un total de cuarenta y uno. En la actualidad se conservan seis monasterios que se mantienen activos con comunidades monásticas organizadas, que son:

1- El Monasterio de Agios Stéfanos (de San Esteban)

2- El Monasterio de Agia Tirada (de la Santísima Trinidad)

3- El Monasterio de Roussanou o Agia Barbara (de Santa Bárbara)

4- El Monasterio de Agios Nikólaos (San Nicolás) Anapafsas

5- El Monasterio de Varlaam (o de Todos los Santos)

6- El Monasterio de Gran Meteoro (o de la Metamorfosis)


Nosotros entramos en tres de esos monasterios, empezando por el más importante y más grande, el de Gran Meteoro. En cada monasterio se paga en metálico la entrada de 3€, y merece la pena aunque hay muchas escaleras. Fuera de cada monasterio hay una bandera de Grecia, símbolo de la libertad y el cristianismo, y una bandera del Imperio Bizantino (un águila con dos cabezas, una mira hacia Roma y la otra, a Constantinopla). Los monasterios de Meteora fueron clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1988.

Monasterio de Gran Meteoro


Es el más grande y nunca fue abandonado. En él viven cinco monjes. Con sus más de 300 escalones, bien merece la pena esta visita. 

Construido en el siglo XIV por San Atanasio de Meteora, es un templo ortodoxo dedicado a la Virgen María, que se conoció como la Virgen de la Piedra del Meteorito. En el siglo XVI se construyó un nuevo katholikón, dedicado a la Transfiguración de Jesús, así como una torre y la granja que la rodea. En el siglo XIX se construyeron nuevas celdas.



Sus frescos son composiciones iconográficas inspiradas en los ciclos dogmáticos y litúrgicos de la Iglesia ortodoxa. Se caracterizan por su gran calidad artística, plasticidad y maestría en su ejecución, con muchos colores y detalles. Lamentablemente no se podían hacer fotos dentro de la iglesia, que era magnífica, aunque algo oscura, ya que hay profusión del color azul oscuro sobre dorados.


Cerca de la entrada del monasterio se encuentra una torreta que albergaba la bodega y el espacio para las provisiones de los monjes. En la actualidad se ha convertido en una especie de sala-museo para los turistas, con el fin de que conozcan la vida cotidiana de los monjes del monasterio.

Monasterio de Varlaam



Con más de 150 escalones, el Monasterio de Varlaam se levantó porque el primer habitante de este promontorio fue el monje Varlaam que, alrededor de 1350, construyó varias celdas y una iglesia dedicada a los Tres Santos Jerarcas (Basilio de Cesarea, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo).

Acceso a la iglesia, Monasterio de Varlaam

El primer asceta que ascendió sobre esta roca utilizó unos escalones de madera de base; sobre éstos colocó una primera escala de madera alargada, que se incrustaba en la roca con cuñas y así colocaba otra escala hacia arriba. Es decir, los primeros monjes eran, sobre todo, escaladores. Este mecanismo sirvió de ejemplo para sus seguidores. Más tarde, fueron reemplazadas por largas escaleras colgantes que provocaban vértigo a quienes se aventuraban a subir. 


Aquéllos que no se atrevían a servirse de los escalones suspendidos, eran elevados colgados en una red. La hazaña duraba media hora de inquietud y terror, balanceándose en el vacío. La red se sigue utilizando en la actualidad, pero sirve para el transporte de provisiones y otros objetos necesarios para el mantenimiento del monasterio.


En Varlaam se ha producido vino siempre. Tiene viñedos y en el interior hay un barril gigante (12.000 litros) donde se almacenaba.

Monasterio de San Esteban


Para acceder al Monasterio de San Esteban no hay escalones. El asentamiento sobre el acantilado de San Esteban comenzó a finales del siglo XII, cuando el asceta Jeremías fundó el monasterio. Las obras de construcción empezaron en el siglo XIV y terminaron en el siglo XVI. En 1333 el monasterio recibió al emperador bizantino Andrónico III Paleólogo. El monasterio tomó su forma actual con los edificios construidos en los siglos XVIII y XIX.


Durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado por los nazis. En 1961 fue ocupado por la congregación de monjas que se han ocupado del monasterio hasta la actualidad, conviviendo en él unas 25 monjas.

Éstos fueron los tres monasterios que visitamos. Yo elegí el día que sabía que iba a estar abierto el de Gran Meteoro porque, sin duda, es el más impresionante de todos (cierra los martes). Pero además de la visita a los monasterios, hicimos varias paradas que bien merecen una explicación.

Cueva de San Jorge

En la parte baja, cuando acabábamos de atravesar la localidad de Kalambaka ("la ciudad de las cabras"), se podía ver la cueva de San Jorge, que en ciertas épocas del año tiene 400 pañuelos por la ocupación otomana, que se supone que simbolizan los años de ocupación, aunque en realidad los turcos estuvieron cinco siglos.

Monasterio de Roussanou (Santa Bárbara); más atrás Monasterio de Varlaam

Desde allí también se veía el Monasterio de Roussanou o de Santa Bárbara. Se llama así porque el abad tenía la barba roja, y creían que era ruso. Santa Bárbara es patrona de los mineros y artilleros. En este monasterio viven catorce monjas, no son de clausura.

En Meteora también se grabó una parte de Juego de Tronos, ya que era la ubicación de Nido de Águilas. Aunque pidieron permiso, no se les permitió grabar, así que vinieron a hacer fotos y se grabó a través de fotos, pero no desde aquí.

Monasterio de la Santísima Trinidad

En el Monasterio de la Santísima Trinidad vive un único monje, Domenikos. Aquí se grabó Sólo para tus ojos con Roger Moore en 1981. Entonces no era un sitio protegido por la UNESCO. Los monjes se opusieron a la grabación de la película.


En 1992 la revista National Geographic sacó una foto que publicó en una portada, con el título Suspendida en el aire.

Llanura de Tesalia, en días despejados se ve al fondo el Monte Olimpo

Tesalia es la segunda gran llanura de Grecia. Produce algodón, melones, peras, naranjas, así como el queso feta con la leche de las cabras. También es una zona con muchos jabalíes que salen a la ciudad.

Cueva abandonada

Como nos sobraba tiempo, aún hicimos otra parada para ver algunas de las cuevas abandonadas.

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