jueves, junio 13, 2024

Viaje a Atenas: Crucero por el mar Egeo

El mar Egeo

Uno de los días más maravillosos que pasé en Grecia fue cuando me marché de excursión a tres islas cercanas a Atenas. Para ello tenía que coger un barco en el puerto de Pireos, un barco que estaba lleno de gente de todas las nacionalidades.

Fue magnífico porque había mesas junto a la barandilla y era muy agradable tomar un café y leer mientras sentías la brisa marina. Además ese día estaba soleado. Tampoco pude estar mucho tiempo al sol, porque en cuanto vi que los brazos se me ponían rojos tuve que marchar a la sombra. 



El barco era grandísimo, tenía tres plataformas y mucho ambiente, y estaba lleno de gente. El día era para disfrutar. 

Llegada a Hidra

Después de casi dos horas en el barco que nos acercarían a la más lejana de las islas, Hidra, bajo un sol radiante, empezamos a perfilar el perfil de la isla de Hidra.

Hidra

La isla de Hidra (en griego Ύδρα) es una pequeña isla al sur de Atenas que depende mucho del turismo; su nombre significa "agua" y es porque la isla estaba llena de manantiales, aunque hoy en día resulta irónico, ya que la isla parece carecer de agua. 

Transporte de Hidra

No se permiten en toda la isla los vehículos, por lo que todo el mundo se desplaza en burros, animales que se ven por todas las calles del pueblo principal, Puerto Hidra. Pero es tan pequeña que todo el mundo puede desplazarse a pie.

Puerto Hidra

Puerto Hidra es un puerto con forma de media luna, alrededor del cual se extienden la playa y los restaurantes, cafeterías, hoteles y tiendas. Sobre el muelle se encuentra el monasterio de Kimissis Theotokou, que alberga la principal iglesia de la isla.

Hidra

Como curiosidad, el poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen vivió aquí durante ocho años, y aquí conoció a la noruega Marianne Ihlen, que inspiró su canción So Long, Marianne.



Hidra está formada por una gran cantidad de montañas. Su punto más alto es el monte Eros. El interior de la isla es rocosa e inhóspita.

Café frente al puerto, Hidra

Teníamos la opción de subir al monasterio que está en la parte alta de la isla, pero hacía calor y apetecía más tomar un café frente al mar, mientras veíamos pasar a los burros.


Cuando volvimos al barco, teníamos una comida bufete que se agradecía. Yo llegué diez minutos antes y enseguida encontré sitio. Para cuando llegaron los últimos estaban todas las mesas ocupadas. Fue magnífico comer junto al mar, pero venían unas chicas americanas que no tenían dónde dejar los platos y les cedí el sitio para subirme a la plataforma superior, donde me senté en un sofá a la sombra. 

Estrecho que separa el Peloponeso (al frente) de la isla de Poros

Desde allí y no muy lejos nos adentramos en el estrecho que deja a un lado la península del Peloponeso para desembarcar en la isla de Poros.

Llegada a la isla de Poros

La isla de Poros (en griego, Πόρος) tiene una superficie de 31 km2 y viven en ella unos 4000 habitantes. Su nombre significa "pasaje". La isla de Poros está formada por dos islas: Sphairia en la parte sur, que tiene origen volcánico, y Kalaureia, en la parte norte.

Poros

Es una isla muy montañosa. Su pico más alto es el Vigla, y la isla posee numerosas calas en las que desembocan pequeños riachuelos estacionales.

Poros

Se cree que Poros ha estado habitada desde la Edad de Bronce. La antigua ciudad de Calauria (Καλαυρεία) tuvo un templo dedicado a Poseidón, cuyas ruinas se encuentran todavía accesibles. El Museo Arqueológico de Poros muestra los restos del antiguo santuario de Poseidón. También fue una isla acosada por los piratas en la época del Imperio Bizantino.

Poros

La ciudad de Poros ofrece bonitos edificios neoclásicos construidos en forma de anfiteatro en la ladera de la montaña. Aquí se encuentra la torre del reloj (1927).

Es la isla más pequeña de las que vimos, y por ello pasamos allí menos tiempo que en las otras.

Llegada a Egina

La tercera y más grande de las islas que vimos era Egina (Αἴγινα). Se cree que su nombre deriva de la ninfa Egina, madre de Éaco, rey que nació en la isla y que la gobernó.

Egina

La isla es famosa por su templo de Afaya, uno de los tres templos del triángulo sagrado (los otros son el Partenón y el Templo de Poseidón del cabo de Sunión). Egina fue una de las primeras ciudades marítimas y comerciales de la Antigua Grecia: tuvo la primera marina de Grecia y fue la primera ciudad griega en acuñar moneda. Fue también la primera capital de Grecia que luchaba por su independencia.

Puesto de pistachos, Egina

La isla es la principal productora de pistachos de Grecia, y la mayor exportadora mundial. A la vista está, ya que todo el paseo marítimo está poblado de puestos y tiendas donde venden pistachos, y hay que decir que están buenísimos. En el interior de la isla se encuentran las fincas donde se producen. 

Puerto de Egina

Egina produce unas 20.000 toneladas de pistachos al año, que dan sustento a casi 3500 personas. Los pistacheros llegaron de Egipto en 1920. Tal producción es tan importante en la Grecia actual, que a los pistachos también se les llama "eginas".


Cuando volvimos al barco, mucha gente iba cargada con pistachos (yo también), y es que estaban deliciosos. De ahí hasta que llegamos a Atenas, el barco se convirtió en una fiesta, ya que pusieron un DJ con música disco en la plataforma superior, un organista que tocaba canciones de todos los países en la plataforma intermedia... y la gente se animó a cantar y bailar, así que el viaje de regreso se pasó rápidamente. 

Atardecer en el Puerto de Pireos, Atenas

Atardecía en el puerto de Pireos cuando llegamos. Lo cierto es que yo no tenía ni idea de cómo llegar a la boca de metro más cercana, así que pasé un rato dando vueltas, y no quería que se hiciera de noche en un lugar tan inhóspito. Así llegué a una pasarela que me llevó a un lugar increíble.

Centro Cultural Stavros Niarchos, Atenas

Llegué a un edificio muy iluminado y con mucha gente: el centro cultural Stavros Niarchos, en honor a un magnate naviero griego. Allí había gente que estaba de conferencias, una biblioteca, restaurante y mucha gente, incluso había varios food truck con comida de todo tipo y filas larguísimas, y es que era la hora de cenar.

Allí cogí un trozo de pizza y esperé a que llegara un taxi que me llevó al hotel... 

El día fue precioso. Tengo un buen recuerdo, pero llegué cansadísima.

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