En pleno barrio de Exarhia, junto al Museo Arqueológico Nacional (al que no entré por falta de tiempo), me encontré algunos edificios espléndidos.
La Biblioteca Nacional es un proyecto de finales del siglo XIX del arquitecto danés Theophil Hansen. Sólo los investigadores pueden acceder a su interior; el resto de visitantes nos tenemos que conformar con ver el edificio desde el exterior.
La Universidad de Atenas tiene aquí un espléndido edificio construido por el danés Christian Hansen. Se terminó en 1864. La universidad se ha ampliado y extendido por toda la ciudad, ya que supera los 100.000 alumnos, pero el edificio de Hansen acoge todavía las dependencias administrativas y el aula magna.
Ni que decir tiene que no me acerqué al edificio, ya que en su jardín había infinitas tiendas de campaña en contra de la Guerra de Israel-Palestina.
Al lado se ubica la Academia de Atenas, homenaje a Platón. Sigue siendo el instituto de investigación más prestigioso de Grecia. Sólo pueden admirarse desde la calle las fachadas neoclásicas de los dos edificios que la conforman, pero ninguno de ellos se abre al público. La Academia está franqueada por las estatuas de Platón y Sócrates.
La fama anarquista de Exarhia surgió en los años oscuros de la Junta militar de Grecia. En el 2008, el barrio explotó de furia por la muerte de un joven a manos de la policía, y en el 2022 se organizaron protestas por la construcción de una estación de metro en la plaza central de Exarhia, que fue acordonada por los antidisturbios.
El 21 de abril de 1967, un grupo de coroneles del ejército dio un golpe de Estado y colocó a Georgios Pápadopoulos como Primer Ministro. El nuevo régimen declaró la ley marcial, prohibió los partidos políticos y los sindicatos, impuso la censura y encarceló y torturó a miles de disidentes. Otros opositores, entre ellos la actriz y activista Melina Mercouri, se exiliaron.
En 1973 los estudiantes hicieron huelga como señal de protesta. El 14 de noviembre los estudiantes del Politécnico de Atenas hicieron una sentada y llamaron a un levantamiento a través de su emisora de radio pirata. Tres días después, los militares enviaron un tanque. Durante las manifestaciones posteriores murieron entre 24 y 40 estudiantes y centenares de ellos resultaron heridos.
Como reacción, la tímida "liberalización" de la Junta fue suspendida y un general de línea aún más dura dio un segundo golpe de Estado. Pero en 1974 la dictadura se sumió en el caos tras la invasión turca de Chipre. Detrás de la entrada principal de la universidad, una gran cabeza de bronce recuerda a los fallecidos.
En el año 2008, el quinceañero Alexis Grigoropoulos cayó muerto a tiros por la policía en Exarhia. La policía arguyó que el adolescente era un agitador anarquista, pero testigos oculares declararon que el muchacho -procedente de un barrio rico de Atenas- sólo se encontraba allí pasando el rato con unos amigos.
Los griegos ya estaban furiosos porque la crisis de la deuda nacional empezaba a aflorar y el Gobierno conservador había aprobado impopulares recortes de pensiones y privatizaciones. Horas después de la muerte de Grigoropoulos, Exarhia era un hervidero. Las manifestaciones que proliferaron por todo el país duraron hasta fin de mes. Pero las protestas no impidieron los recortes.


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