Junto al Parlamento y la Plaza Syntagma comienza un jardín colosal, lleno de árboles de alturas infinitas, todo tipo de flores, gente desperdigada por los bancos, numerosas estatuas e incluso algunos edificios dentro: se trata del Jardín Nacional, sin duda, el gran pulmón de la ciudad.
Son los antiguos jardines reales, trazados por la reina Amalia en 1838. Se trata de un parque agradablemente salvaje, que proporciona refugio y sombra del calor veraniego y el tráfico.
Entre los árboles se esconden un café, un parque infantil y estanques de tortugas y patos.
La entrada principal se encuentra en Leoforos Vasilissis Sofias, al sur del Parlamento.
Ya cerca de la salida se encuentra el Záppeion. Se trata de un palacio que debe su nombre a Konstantinos Zappas, primo del benefactor del edificio, que murió antes de que se finalizara su construcción. Hoy en día se usa para conferencias y exposiciones.

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