Sería raro que no visitara el acuario de una ciudad, aunque esté en la otra punta de la isla. Así que me subí a un autobús urbano, crucé todo Palma, la playa del Arenal y en las cercanías del aeropuerto se encontraba Palma Aquarium.
La cuestión es que me encantan los acuarios, y aunque todavía no he encontrado ninguno que supere al Oceanográfico de Valencia, siempre es un placer ver animales acuáticos y, sobre todo, disfrutar de los tiburones.
Siempre me han gustado los animales, pero mi atracción por el mar se incrementó con la lectura, hace ya unos años, de El Quinto Día, cuando el autor amplió mis horizontes, de tal forma que siento que hay tantos seres en el mar ocultos para el hombre...




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