viernes, julio 01, 2022

Callejeando por Palma

Una de las cosas que me encantó de Palma de Mallorca es que es una ciudad idónea para callejear. Y caminando te encuentras verdaderos tesoros.

Plaza Mayor de Palma

Así, caminando por el centro, llegué a la Plaza Mayor, que destaca por sus fachadas amarillas que contrastan con las contraventanas de color verde. Ni que decir tiene que la plaza es un centro neurálgico, con muchas terrazas y mucha gente, y en las calles de alrededor hay una cantidad inabarcable de comercios de todo tipo.

La Rambla, Palma

La Rambla, como muchas ciudades del Levante español, es un paseo lleno de árboles, y me apeé de un autobús al final de ésta, cuando vi una librería. Concretamente me senté en una terraza en la Plaza Weyler. La librería estaba cerraba, la terraza correspondía a un hotel de lujo y vi cómo los camareros del hotel acompañaban a la calle a un extranjero borracho que decía que había perdido el móvil.

Plaza de Weyler, Palma

Y frente a mí, en una de las fachadas más espectaculares de la ciudad, un par de músicos callejeros se ponían a cantar junto a una de las fachadas más interesantes de Palma, el Forn des Teatre, que es la entrada de una pastelería.

Entrada al Horno del Santo Cristo, famoso por sus ensaimadas, Palma

Por supuesto, en el centro de Palma tenía que entrar a probar una de las famosas ensaimadas, en el más tradicional y antiguo Horno, el del Santo Cristo.

Fachada en el centro de Palma

Al salir me encontré con una de las fachadas más espectaculares, que se encontraba junto al Museo de la Perla.

Ayuntamiento de Palma


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