Me despido de Dubrovnik con una foto nocturna de la fuente de Onofrio y parte del Stradun. La fuente, del siglo XV, servía para abastecer agua a la ciudad desde un río que se encontraba a doce kilómetros.
Me da pena marchar, que me ha encantado esta ciudad. Pero hay que volver a la rutina y a las obligaciones del día a día…
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