Los fines de semana siempre me llevan a pensar en la pérdida de Chini. Me invaden los recuerdos de él y me dejo mecer por los buenos momentos de él.
Al no tener la mente ocupada los recuerdos vienen en su máxima plenitud. Me gusta recordar a Chini aunque a veces su recuerdo duela.
A veces, algo tan normal como mirar por la ventana me produce una enorme tristeza al ver pasar a la gente y mirar al sol y pensar en que él ya no está aquí para verlo…
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