Hoy me he desmoronado en la oficina. Simplemente me he echado a llorar y no podía parar. Me han dado palabras de ánimo pero no sabía cómo parar.
Generalmente soy una persona positiva, pero hoy sentía que nada estaba bien.
De hecho, nada está bien desde que Chini partió. Intento no pensarlo, y cuando llevo varios días intentando no pensar en él para que no duela, de repente me caigo.
Es que no puedo soportarlo. Y, aunque no quiera, su ausencia está muy presente en mi día a día.
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