Los días siguen pasando y ya son 45. Poco a poco siento que la pérdida es ya una evidencia, como si hubiera empezado a asimilar su ausencia. Pero es duro. A lo largo del día pienso mil veces en él y en lo injusto que es que ya no esté aquí. Que ya no le veré más, que ya no le escucharé, que su mirada ya no me leerá el alma, que ya no veré su sonrisa perfecta.
Las semanas siguen pasando sin él y sigue siendo muy duro despertar cada mañana, pero hay que seguir…
No hay comentarios:
Publicar un comentario