Hay días que no duele tanto, aunque sigue doliendo porque su pérdida está ahí. Él ya no va a volver y no se puede hacer nada para cambiarlo.
Al cerrar los ojos sigo escuchándole, sigo viéndole, sigo admirando su enorme sonrisa.
Y sigo pensando en todo lo que se ha quedado ahí, sin hacer, sin decir…
Tendrá que ser así.
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