Ayer decidí coger de la estantería un libro al azar, uno de esos libros que, aunque pasen los años, siguen pendientes en la estantería. Ya había leído más libros de Jane Green, en una época donde me dio por comprarme todos sus libros de bolsillo en orden, y cuando me cansé de leer ese tipo de novelas, el resto quedaron en la estantería. Ni que decir tiene que son todos de bolsillo, por lo que tampoco me supuso un gran desembolso.
Reconozco que necesitaba un tipo de novela light, y ya suponía que no me iba a llevar mucho tiempo, sobre todo porque este tipo de novelas, del género llamado chick lit (cercana a la novela romántica, son novelas enfocadas a un público femenino, donde las protagonistas enfocan sus problemas de noviazgos, maridos, bebés y, en general, problemas de género), suelen ser predecibles y siempre terminan bien. Es decir, desde el primer capítulo ya sabía cómo iba a terminar. Novelas perfectas para una tarde de sábado donde no quieres pensar en nada.
Libby es una joven relaciones públicas de famosos. Está a gusto con su trabajo, tiene un piso propio en Londres y sus padres viven cerca, por lo que suele visitarlos con frecuencia, aunque su madre siempre le reprocha su vida y que no se eche un novio en condiciones, mientras que su hermano Olly es siempre perfecto.
La mejor amiga de Libby es Jules, una decoradora de interiores, felizmente casada con el abogado Jamie. Se pasan horas hablando por teléfono. Libby suele tener una vida social muy movida pues, al estar soltera, la invitan a todos los eventos. En una de esas fiestas, su amiga Sal le vuelve a presentar a Nick, y regresan juntos a casa de ella, donde tienen una magnífica noche de sexo. Pero Libby comprende que él no es para ella: mientras que él viste ropa con rotos y de segunda mano, le gusta la política, es de izquierdas y vive en un piso de alquiler, ella es la típica hija de burgueses que tiene piso propio, le gusta vestir de marca (ni siquiera tiene deportivas), no le gusta la política y vota a los conservadores porque es siempre lo que han votado sus padres. Sin embargo, entre Nick y Libby surge una relación en la que se ve que conectan, aunque a Libby no le gustan los amigos de él y Nick es el invitado perfecto entre los amigos de ella. Pero Nick, como muchos hombres, tiene pavor a los compromisos, así que cuando se da cuenta de que Libby se está enamorando de él decide romper con ella.
Libby no puede creerse que Nick haya roto con ella, ya que, aunque eran tan diferentes, la relación funcionaba. Y es Jules la que la invita a salir y esa noche conoce a Ed, un millonario de las finanzas, considerado el soltero de oro del país. Pero esto Libby no lo sabe, comienza a salir con él, le deslumbra su dinero, pero Ed no tiene experiencia en la cama, quiere convertir a Libby en su esposa a toda costa, sin tener en cuenta lo que ella quiere o desea, y parece ser que con el dinero todo lo compra.
Mientras, Jules tiene una crisis matrimonial donde su marido le ha puesto los cuernos y se lo ha confesado. Y mientras ella se debate entre perdonarle o no, le intenta abrir los ojos a Libby diciéndole que Ed no es para ella, que se está convirtiendo en la mujer que él quiere pero ni siquiera es feliz. Así que Libby se toma unos días en soledad y Nick decide ese momento para quedar con ella y abrirle los ojos también. Libby comprende que no puede seguir adelante con su compromiso con Ed y es hora de romper con él. Y ahí estará Nick esperándola, que por fin se ha dado cuenta que se ha enamorado de ella...
LA AUTORA:


No hay comentarios:
Publicar un comentario