"¿Te acuerdas de lo que te conté el otro día -dijo- sobre los incendios en las praderas? ¿Que a veces necesitas incendiar todo y empezar de nuevo?".
A veces llegan a nuestras manos pequeñas joyas literarias que merece la pena leer. Si no fuera por el primer capítulo que, en realidad, es casi el final, a mitad del libro no hubiera sabido lo que iba a ocurrir. Sí, es previsible, pero sólo porque el final se nos cuenta al principio. Me ha gustado mucho, creo que leeré la otra novela que tiene la autora, porque me gusta mucho su manera de contar las cosas.
Bienvenido a Shaker Heights, una próspera población cerca de Cleveland donde todo está organizado y planeado, donde hay unas reglas que todo ciudadano debe cumplir y nadie se las puede saltar: dejar la basura en el jardín trasero, intentar no ir en bicicleta... Y en ese lugar viven los Richardson, una familia con dinero que, de la noche a la mañana, ve arder su casa. Elena Richardson sale en bata al jardín de su casa mientras ve cómo la casa de sus sueños se convierte en cenizas, y los bomberos han sido claros: alguien roció todas las camas con gasolina y luego prendió fuego. Para sus hijos está claro que ha sido Izzy, la hija pequeña y a la que todos toman por loca. Allí se encuentran Lexie, Trip y Moody, pero nadie sabe dónde se encuentra Izzy. Mientras, el señor Richardson regresa a su casa alertado por el incendio de su casa.
Todo empezó hace unos meses cuando la señora Richardson alquiló la antigua casa de sus padres a Mia y a su hija Pearl. Mia es artista y se la ve una mujer tranquila, mientras Moody consigue hacerse muy amigo de Pearl, invitándola siempre a su casa, lo que hace que la joven se convierta en una más de la familia Richardson. Pearl se siente atraída por Trip, el hermano mayor y el ligón del instituto, mientras Moody bebe los vientos por ella. También Lexie se siente atraída por la joven, a la que regalará ropa y convertirá en su amiga. Sin embargo, Izzy sigue envuelta en su caparazón.
La señora Richardson se presenta un día en la casa de alquiler y le ofrece a Mia la posibilidad de limpiar y preparar la cena en su casa, con el fin de conseguir más dinero para subsistir y tener más horas libres, aunque Mia no deja el trabajo que tiene en un restaurante de comida rápida donde conoce a Bebe, una cantonesa que ha sido madre hace poco.
Cuando Mia se entera de que los McCullough están en proceso de adoptar a una niña oriental que apareció en una caja en la estación de bomberos, sabe que es la niña de Bebe, por lo que la avisa, pero ante la negativa del matrimonio de entregársela, Bebe acude a la televisión, donde se hará eco de que le han robado a su niña, que cuando la abandonó no tenía trabajo, dinero ni un lugar donde vivir. Un abogado oriental se interesa en su caso para ir a los tribunales para que le devuelvan a su hija.
Da la casualidad de que Linda McCullough es la mejor amiga de Elena Richardson y ésta se ha enterado, a través de sus hijas, que ha sido Mia la que ha dado la idea a Bebe para que luche por su hija, por lo que un día invita a las chicas a comer e intenta sonsacar información a Pearl sobre su madre. Tirando del hijo, la señora Richardson visitará a los padres de Mia, se enterará de que fue contratada como vientre de alquiler para dar un bebé a un matrimonio neoyorkino pero finalmente se arrepintió y salió huyendo, sobre todo al perder a su hermano Warren en un accidente de tráfico. Desde entonces no ha vuelto a saber nada de su familia.
Izzy se ha hecho amiga de Mia, ya que ha descubierto que es la única persona que le presta atención, así que decide ir a su casa para ayudarla con sus obras artísticas. Para Izzy Mia es la madre que le hubiera gustado tener. Pero no será la única, porque cuando Lexie aborte también será Mia la que le ayude a seguir para adelante.
Sin embargo, todo ha ido demasiado lejos y la señora Richardson sólo tiene claro una cosa: que Mia y Pearl se tienen que ir porque son dos personas que alteran el orden establecido en Shaker Heights. Pero no sólo se irán ellas: Elena Richardson también perderá a una persona de su familia que conocerá de primera mano todo de lo que es capaz su madre.
LA AUTORA:
Celeste Ng se crió en Pittsburgh (Pennsylvania) y en Shaker Heights (Ohio), en una familia de científicos. Estudió en Harvard y obtuvo una beca de la Universidad de Michigan, donde ganó con un cuento el Premio del Programa Hopwood. Ha publicado relatos y artículos en One Story, TriQuaterly, Bellvue Literary Review, entre otras publicaciones. Su primera novela, Todo lo que no te conté, obtuvo numerosos premios y reconocimientos, entre ellos, el Massachussetts Book, el Asian Pacific America de Literatura de Ficción y el Medici Book Club; en 2014 fue el mejor libro del año en más de una docena de grandes librerías. Recientemente ha sido finalista del Premio IMPAC 2016. Fue además elegida por The New Yorker como una de las escritoras estadounidenses más importantes de 2014.
EL LIBRO:
Título original: Little Fires Everywhere
Autora: Celeste Ng
Traductor: Pablo Sauras
Editorial: Alba (3ª edición, en septiembre de 2020)
Número de páginas: 386
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la N.
* Reto Cazacapítulos: Una clase.
* Reto Lector Porrúa: Estados Unidos y Canadá.
* Reto "Viajamos con los libros": Estados Unidos.
* PopSugar Reading Challenge: Un libro que parece haber leído todo el mundo excepto tú.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Fuego.
* Reto Genérico: Novela familiar.

2 comentarios:
No conocía esta novela. Tiene que ser muy buena para atrapar de esa manera conociendo ya el final. Me la llevo apuntadísima.
Besotes!!!
La disfrutarás, ya verás. Creo que tiene también serie, porque al buscar algunos lugares me salían escenas de la serie.
Besos!!
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