Ayer me llegó el regalo que me faltaba del cumpleaños de mi sobrina pequeña. Ha llegado a tiempo, pero mañana no podré dárselo y no sé cuándo podrá ser.
La lámpara de Totoro, personaje que mi sobrina adora, ha venido por partes y he tenido que montarla. Pero el resultado es precioso.
Mañana le haré una videollamada para felicitarle y enseñarle los regalos de cumpleaños envueltos.
También he pasado por la casa de mis padres, sobre todo porque llevábamos un mes sin estar cerca, sólo hablando por teléfono. Además les he entregado sus regalos de cumpleaños, porque al estar todo cerrado se los tuve que comprar por internet. Tampoco saben cuándo podrán dárselos. Lo que me he traído han sido unas torrijas caseras.
Ni siquiera he entrado en la casa de mis padres. Estábamos en la calle y pasaban los coches. Estábamos al sol y en cierto momento he pensado lo agradable que sería ir de paseo con ellos, por qué no podemos volver a la normalidad...

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