El frío tan repentino se mete en los huesos, porque el frío tiene que llegar poco a poco para que el cuerpo se vaya acostumbrando.
Esta mañana hacía frío. Con las calderas modernas que tienen memoria no hay motivo para que haga frío...
Así que tiritando he visto que parpadeaba y ya sabía que algo fallaba.
Seguía tiritando después, y al volver.
He pasado dos horas tiritando y esperando a que el técnico reparara la caldera.
Vaya tarde de frío. Pero es que estamos entrando en el invierno. Sólo que con la temperatura agradable que hemos tenido hasta hace poco no nos hemos preparado.
No soporto el frío, pero es lo que hay.

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